Parece ser que tenemos un problema de imagen

Señor Director:
Si nos atenemos a lo que se dice y, sobre todo, a lo que aparece, el cruento atentado de París quería un ser un castigo a una revista humorística por haber atribuido una imagen a Mahoma.
El crimen no está tanto en la intención burlesca como en la imagen, puesto que una fuerte tradición musulmana, la religión monoteísta que predicó Mahoma, excluye la imagen como objeto de culto. No está enunciada esa prohibición en el Corán pero sí en textos complementarios y en una tradición sostenida en el tiempo. Quienes conocen el tema dicen, además, que el propio cristianismo ha tenido sus recelos de la imagen, como sucedió en el cristianismo de Bizancio. Horacio González recuerda que el filósofo alemán Heidegger, uno de los pensadores cumbre del siglo XX, escribió que “el fenómeno fundamental de la Edad Moderna es la conquista del mundo como imagen”.
El recelo que suscita la imagen tiene que ver con la tendencia humana a buscar representaciones visuales (y materiales) de sus creencias, convirtiéndolas en objeto de adoración. El becerro de oro representa la desmesura en la apreciación y apropiación de los bienes. Los ídolos toman una forma visualizable, transportable, que termina alejando al hombre de la divinidad, reemplazándola de hecho por esa construcción humana a la que se termina atribuyendo poderes suprahumanos que en más de un caso son cristalizaciones de apetitos y miedos propios. Al final, se observa que el que adora imágenes acorta el circuito y termina por iniciarlo y concluirlo en sí mismo o en el grupo al que pertenece.
Los jihadistas que eliminaron a muchos de los redactores y dibujantes que hacían la revista de humor político Charlie Hebdo en París (Charles hebdomadario) sembraron una imagen: cuando uno de ellos va sobre un agente de policía herido y se asegura de su muerte disparándole a quemarropa. Los cadáveres en la sede de la revista son otra imagen y las dos recorren el mundo. El problema de la imagen no es solamente religioso, es decir, acerca de la relación del individuo con una divinidad: lo que propone esta imagen es una sustitución de la reflexión acerca del contexto de un hecho. Por eso, ahora no tenemos imágenes de la guerra en Irak, Siria y otros lugares, porque esas figuras contradicen la idea que eligen y quieren imponer los que llevan a cabo esas guerras. Por eso debe entenderse la decisión del presidente Hollande de no invitar al partido de Le Pen a la manifestación del pasado domingo: la imagen que quería transmitir es la que repudia el atentado pero quiere evitar que se confunda a los extremistas con el conjunto del Islam y con el conjunto de los millones de inmigrantes que tienen esa religión y que se han radicado en Occidente.

Exceso
La mujer de 33 años que había desaparecido en Canals, Córdoba, fue buscada durante varios días (mal, según vecinos que salieron a protestar) y finalmente apareció su cadáver a la vera de una ruta cerca de La Carlota. Su ex pareja, un ex concejal, está detenido. Ella le pedía que reconociese al hijo nacido de su relación.
La pregunta que tiende a abrirse paso es si los femicidios se convertirán en rutina diaria. Hasta ahora se ha preferido pensar que siempre los hubo, pero que ahora no se los oculta. El exceso sugiere que el problema tiene otros rasgos.

Futuro
“El futuro que promueve el nuevo orden económico internacional son sociedades con grandes diferencias, gran concentración del capital y con elites aisladas en burbujas de riqueza”.
Así lo ve el analista político Luis Bruschtein, quien además estima que México se acerca peligrosamente a ese futuro, al igual que gran parte del mundo árabe. Que “la declinación de Europa la ubica en una zona sensible de ese proceso de destrucción” y que “la profundización de las diferencias va a generar grandes zonas donde estas formas de violencia (por lo de París) serán crónicas”.
Jotavé