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Pensar la reconstrucción

El gobierno presentó ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) una nueva versión de la oferta de canje para los tenedores de bonos en dólares bajo legislación internacional y las respuestas han sido, hasta ahora, diversas.
Por un lado, un grupo de bonistas ya dio su respaldo a la nueva propuesta. Por otro, un segundo grupo la rechazó, aunque da muestras de querer seguir negociando. Dijeron: el camino por el que va la propuesta argentina es correcto. Pero no alcanza: tiene que dar más. Ante eso, el gobierno mantiene lo que viene diciendo: ésta ha sido la última oferta.
El paso siguiente es la negociación con el Fondo Monetario Internacional. Hasta ahora no era prioritario porque se trata de una deuda que no tiene vencimientos hasta 2021.
De todos modos, el mayor problema con el Fondo seguramente será la discusión del programa con el que habitualmente acompaña sus acuerdos financieros. El mismo suele contener temas estructurales como la apertura económica, las leyes laborales, las leyes previsionales, entre otras medidas.
Pero la Argentina no ha elegido ese programa. Por el contrario, avanza con una serie de iniciativas que tienen como horizonte construir un escenario pospandemia con un Estado activo, al frente de un proyecto económico de crecimiento con mejora en la distribución del ingreso. ¿De dónde van a salir los recursos para encarar el proceso de recuperación pospandemia? Una parte, de esos 50 mil millones de dólares de disminución en el pago de la deuda hasta 2028. Otra, de los ingresos que la moratoria anunciada debería ir generando. A ello hay que agregarle los recursos provenientes de la recuperación de los ingresos originados en el crecimiento de la economía. Finalmente, no hay que descartar cambios en materia fiscal que podrían considerarse cuando tratemos el Presupuesto 2021.
Un dato que no se puede dejar de tener en cuenta: la Cepal calcula en 325 mil millones de dólares la evasión fiscal en América Latina. Una nota publicada en el diario El País, basada en un informe del organismo citado, dice: «El incumplimiento tributario alcanza al 6,1 del PBI en un momento en que los herarios de la región más recursos necesitan para hacer frente a la crisis derivada de la pandemia». La conclusión es sencilla: si todos pagaran lo que tienen que pagar, la situación fiscal sería sustancialmente diferente.
En esta perspectiva, el presidente Alberto Fernández se preguntó en el cierre del XXIII encuentro anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas: «¿Por qué la pandemia fue capaz de desmoronar imperios económicos?». Y se respondió: «Olvidaron lo mejor del capitalismo y se aferraron a lo peor, a la lógica financiera. Había un valor ficticio sobre muchas de esas empresas que tenía que ver con la especulación financiera. El capitalismo debe revisar esas cosas».
Posteriormente, en la reunión del Grupo de Puebla, el Presidente llamó a construir «un continente con más igualdad, con más equilibrio social y que distribuya mejor el ingreso».
Se trata de un gran desafío, que requerirá profundas modificaciones en el sentido común y una amplia acumulación de fuerzas que permita ese proceso de cambio.
En eso estamos: en que la Argentina no repita viejas historias, sino que construya una historia nueva. (Por Carlos Heller, extractado de Página 12).