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Pequeños pasos hacia una saludable integración

PENSAMIENTOS AISLADOS

El suceso marcado por la alta demanda de carne vacuna en el Mercado Municipal de Santa Rosa dejó numerosas lecturas y conclusiones. Entre ellas, tal vez una de las más destacadas ha sido poner al descubierto la necesidad de la población, que en apenas cinco horas se llevó no solamente los cinco mil kilos puestos a la venta a precio inferior al de los locales comerciales, sino también los otros tres mil kilos que se ofrecieron entre cortes de carne porcina y aviar. También tuvieron alta demanda los bolsones de verdura variada y otros productos puestos a la venta. Algo parecido sucedió ayer con la promoción del Día del Padre.
Obviamente, las largas colas además de las necesidades de los vecinos mostraron que queda mucho por hacer para perfeccionar la organización de este nuevo sistema, de modo tal de hacer más amena la compra y no desalentar a quienes concurren sábado a sábado al lugar.
Pero, más allá de todas estas cuestiones, la mayoría de ellas subsanables y con posibilidades de perfeccionar con el correr de las jornadas de venta, queda como tarea pendiente para las autoridades pensar en la forma de sumar más productos, teniendo en cuenta la respuesta favorable de los vecinos.
Parece necesario en este punto buscar la forma de seguir acercando a productores locales y consumidores, porque los beneficios son para todas las partes intervinientes. Si se logra achicar el recorrido de los alimentos, el sentido común indicaría que también se deberían reducir los precios, como ya ocurre con los productos que se ponen a la venta.
Y no parece tan descabellado pensar en ir sumando productores locales del rubro de la alimentación para presentar una oferta más variada y caminar paso a paso hacia una saludable integración.
Solo hay que pensar en qué alimentos básicos de la canasta familiar hay en la ciudad y en la provincia con producción local y ese mismo relevamiento permitiría detectar no solo oferta y demanda, sino también qué es lo que falta y qué emprendedor interesado se puede animar al desafío.

Abundante oferta.

Un rápido repaso permite enumerar que esta provincia tiene para ofrecer carne vacuna y harina, pero también hay producción de leche y todos sus derivados, huevos, verduras, algo de fruta, vinos, miel, sal y hasta aceitunas.
En cuanto a las carnes, además de la vacuna también hay productores de porcinos y aves. Están los que se dedican a los chacinados y a los quesos y los que avanzan con manufacturas varias: pastas, pizzas caseras, empanadas, milanesas, mermeladas, dulce de leche y helados, por citar solo algunos ejemplos. Y en el rubro bebidas hay embotelladoras de aguas y de jugos. Y también hay producción de aceites y mayonesas.
Una alianza estratégica con el Ente Provincial del Río Colorado para comercializar la producción hortícola de esa zona en Santa Rosa va en este sentido, siempre garantizando precio, calidad y volumen, con una oferta de zapallo, morrón, tomate, repollo, cebolla, choclo y distintos cultivos de estación. Y la puesta en marcha de la Escuela Hortícola de Santa Rosa también sirve como buen ejemplo.
Además, hay otras iniciativas locales, como la de «Precio Justo», que ofrece una canasta de productos en los comercios de la ciudad mostrando una saludable visión de la gestión santarroseña, con la mirada puesta en los comerciantes locales por un lado y en el bolsillo de los vecinos por el otro, colocando además valores de referencia para el mercado.

Círculo virtuoso.

Beneficios adicionales hay unos cuantos: el dinero quedaría en la provincia, se fortalecería el mercado local, la demanda generaría mayor mano de obra y así se dinamizaría un poco más el círculo virtuoso de la economía en la ciudad y en la provincia. Además, como ya quedó dicho, la oferta terminará funcionando como reguladora de precios para el resto del comercio.
Es cierto que la larga pandemia atenta contra ciertas posibilidades de pensar en opciones más amplias que las llevadas a la práctica en la actualidad, en cuanto a superficies cubiertas, distanciamientos y protocolos, pero este tiempo puede servir claramente para ir dando forma a estas ideas y poder aplicarlas en cuanto la situación epidemiológica lo permita.
Así como a nivel provincial se lanzó un programa pensando en una futura soberanía energética, en este caso el planteo marcaría el trazado de una iniciativa también ambiciosa, pero pensando en el rubro alimenticio. Durante la última semana, precisamente, el relanzamiento del Plan Ganadero Provincial parece ir en ese mismo camino.
En este caso, sería una manera de ir transformando un mercado municipal en un espacio más completo, casi como una pequeña exposición estable de pequeñas y medianas empresas locales dedicadas al rubro. Y sería un buen paso rumbo a la integración alimentaria pampeana.

DANIEL ESPOSITO