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Perplejidad de piratas

LA SEMANA PAMPEANA

I – Una investigación de LA ARENA reflotó un olvidado caso de apropiación mendocina de patrimonio pampeano: el robo de casi doscientas mil hectáreas en el oeste provincial por el corrimiento ilegal que hizo la provincia cuyana del amojonamiento del meridiano tomado como referencia para la demarcación de los límites interprovinciales en el oeste. Ese límite fue determinado como el meridiano X cuando en el siglo XIX se marcó el extremo oeste del Territorio Nacional de La Pampa con la provincia de Mendoza. La diferencia de estatus de ambos estados (un estado federal con autonomía política y un territorio dependiente del Ministerio de Interior) obró en contra de nuestra provincia cuando se amojonó la zona y los cuyanos corrieron el límite pampa adentro.

II – El caso ha sido investigado recientemente por especialistas ligados a la explotación del petróleo que advierten a las empresas que hacen proyecciones y explotaciones hidrocarburíferas en esa zona en disputa sobre lo precario que pueden resultar los instrumentos legales de concesión que avalan sus derechos en esas áreas del lado mendocino. Pero más allá de estas cuestiones económicas que pueden deducirse de un conflicto de esta naturaleza, a los pampeanos nos confirma nuestro convencimiento sobre la vocación apropiadora que históricamente ha caracterizado la relación de Mendoza con La Pampa porque este robo impune de tierras que tiene más de un siglo de perpetrado, se corresponde en su metodología al que hizo paralelamente el vecino estado con nuestra agua de los ríos interprovinciales.

III – En uno y otro caso, Mendoza se aprovechó del estatus devaluado de estado menor que La Pampa sufrió en sus primeros setenta años de vida que los atravesó sin representación política como una simple y alejada dependencia del Ministerio del Interior. Pese a que tempranamente el territorio pampeano llenaba los requisitos para ser una provincia de acuerdo a la ley por su movimiento económico y su población, el mantenimiento de su estatus de Territorio fue funcional al proyecto apropiador de los cuyanos que tempranamente en el siglo comenzaron a secar nuestros ríos. La desaparición en la segunda década del siglo pasado de la Colonia Butaló por el corte del brazo del Atuel fue un episodio que pasó inadvertido para el país porque eso no ocurría en una provincia sino en un lejano y bárbaro territorio recientemente arrebatado a los pueblos originarios.

IV – Igualmente, la desertificación masiva del oeste pampeano que se produjo con el corte definitivo del Atuel a mediados de ese mismo siglo con la construcción de Los Nihuiles, pese al desastre ecológico y el impacto genocida sobre la población que debió emigrar empobrecida en masa, pudo ser posible porque no tenía La Pampa ninguna voz en el concierto de las provincias argentinas. No había diputados nacionales pampeanos ni senadores nacionales de nuestra provincia que pudieran hacer oír su voz. Solo el voluntarismo patriótico del telegrafista que desobedeciendo todas las reglas burocráticas que le aconsejaban no hacerlo, le envió un telegrama al presidente contándole el desastre que habían causado aguas abajo las obras hídricas que enriquecían a Mendoza.

V – Acostumbrada a pasar por arriba los derechos de La Pampa, Mendoza no puede creer hoy que nuestra provincia le haya frenado esta semana «la obra del siglo» como llaman pomposamente a Portezuelo con la que planeaban un capítulo más de su larga historia de piraterías para apropiarse de las aguas de otra cuenca interprovincial, la del Colorado. Acostumbrados a despreciar a La Pampa como un «patio trasero» yermo y poblado por miserables seres, haraganes y «criadores de chivas» (la cínica forma con que denigran aún hoy a los hijos y nietos de los labradores pampeanos despojados de su río Atuel que debieron subsistir criando ganado menor ante el corte del curso de agua), acostumbrados a no esgrimir razones para sus actos ilegales, acostumbrados a imponer la vía de los hechos, enfrentan hoy la decisión de Coirco que les frena Portezuelo con la perplejidad de quien no puede sostener su larga historia de despojos y robos a los pampeanos. Despojos y robos que no son solo del agua de nuestros ríos, sino además y paradójicamente, de una parte del territorio que ellos desertificaron secando los ríos. (LVS)