Políticamente, van ganando los de las berenjenas

LA SEMANA POLITICA

En la Argentina del ajuste reprimieron a los pequeños productores que hacían un Verdurazo en Capital. Los desalojaron con balazos de goma y palos, pero políticamente van ganando los de las berenjenas.
SERGIO ORTIZ
Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada con el voto ajustado de una primera minoría, y quiere quedarse otros cuatro años, pero de política sabe poco o nada. Y peor aún entiende de economía. Sólo sabe un montón de negocios.
Todos están preocupados por una industria que tiene la mitad de la capacidad instalada ociosa y la caída en picada de gran parte de los comercios, pero él sigue pontificando que vamos bien.
Incluso se permitió mentir otra vez en un tema sensible como la inflación, materia donde fue aplazado por la realidad y con rechifla generalizada, aún de sus votantes. En declaraciones públicas dijo que la inflación está bajando. Falso. El Indec, que no tiene una gran credibilidad por sus manejos desde 2015 en adelante, con el apagón macrista Jorge Todesca, venía de informar que la inflación de enero había sido 2,9 por ciento.
Era todo al revés. El público ya sabía de la falsedad presidencial no porque hubiera leído el informe del Instituto sino porque lo había sufrido en su bolsillo y capacidad de compra. Le habían llegado boletas de gas y luz, y había tenido que tomar colectivo, subte o tren, con aumentos. De enero de 2018 a enero de 2019 los precios aumentaron más del 49 por ciento, dejando atrás las actualizaciones de salarios y jubilaciones.
Esa disparada inflacionaria indica que difícilmente empiecen en marzo las clases. La gobernadora María E. Vidal ya desairó a los docentes provinciales. Y las centrales docentes universitarias están que arden con las respuestas harto insuficientes del gobierno para actualizar sus haberes.
Los electoralistas de diversos colores políticos no estiman correctamente que 2019 es clave electoral, pero con agudización de conflictos sociales porque los damnificados por el ajuste se harán oír. Después, cómo voten, eso no se sabe porque la política es una ciencia inexacta.
Que la situación social es muy grave se vio por enésima vez en plaza Constitución. Los trabajadores y pequeños productores de la Unión de Trabajadores de la Tierra quisieron hacer su Verdurazo. Ofrecen sus productos a precios muy bajos, muy inferiores a los que se venden en el súper luego de pagarle monedas al productor en la huerta. Pero esta vez el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no les dio autorización para la actividad, pacífica si las hay y de impacto social a dos puntas, para quienes venden y quienes compran a esos precios tan convenientes.
La condena política a los de abajo tomó la cara de la burocracia, de no dar la autorización. Y luego se convirtió en balas de goma, gas pimienta y palos para todos, incluso la prensa.
Frente a la policía agresora, las víctimas se defendieron con tomates y berenjenas. La represión policial les impidió vender, pero políticamente y ante la sociedad de los ajustados, van ganando los de las berenjenas.

Stornelli bajo sospecha.
El que pidió coimas por 300.000 dólares en nombre del fiscal Carlos Stornelli, Marcelo D’Alessio, ya está preso. El juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla le había allanado dos veces su mansión en barrio privado y encontrado mucho más de lo que se suele hallar en estos domicilios VIP. Es que además de comprobar bienes, autos y yates, había dinero, joyas, colecciones de relojes, armas sofisticadas, identificaciones de la DEA y otros elementos.
Después de eso el extorsionador del productor agropecuario Pedro Etchebest quedó preso. Unos días antes, viendo que iba derecho al calabozo, el reputado representante de la DEA y columnista en medios afines al gobierno se había presentado en una fiscalía y alegando que peligraba su vida. Allí dio una versión buscando zafar de la prueba acumulada en su contra tras la denuncia de Etchebest, y de paso para tratar de salvar a Stornelli, con quien hasta el momento de la denuncia en Dolores parecía actuar en yunta.
La relación entre D’Alessio y el fiscal estaba probada por el material aportado por el denunciante, con audios, fotografías, capturas de pantalla de WhatsApp, etc. El ahora detenido y Stornelli se conocían muy bien y habían conversado tres horas en un balneario, con Etchebest esperando a pocos metros de ambos, luego de lo cual D’Alessio le tiró la estocada final de la extorsión.
La declaración del ahora preso fue que había solicitado ese dinero a Etchebest, pero al sólo efecto se poder investigar “la ruta inversa del dinero K”, o sea, de dónde el pagador habría conseguido los 300.000 verdes. No se lo creyó nadie, independientemente que los nombres de comisarios retirados de la Bonaerense y de la Agencia Federal de Inteligencia que invocó, puedan o no tener que ver con su maniobra.
La versión de D’Alessio no cerraron para Ramos Padilla y por eso fue detenido. Resta ahora lo más importante, que es saber si Stornelli será investigado a fondo y por quién, respecto a qué papel jugaba en la extorsión hecha a su nombre y con su presencia al menos en el balneario junto al extorsionador.
Encima hubo una segunda denuncia contra D’Alessio por parte de Raúl Barreiro, también extorsionado con material supuestamente salido de los expedientes manejados por Stornelli.
D´Alessio es el equivalente al José López de los bolsos. Ambos están presos. Muy difícilmente Stornelli sea el equivalente de Julio de Vido, quien sin pruebas en su contra está detenido, con prisión preventiva y linchado políticamente como si fuera un ladrón. Pertenecer tiene sus privilegios. El ex secretario de Seguridad de Boca Juniors, en cambio, no irá a Marcos Paz ni a Ezeiza, al menos por un tiempo.
Analizando esta podredumbre de Comodoro Py, este cronista la llamó “Cloaca” en la Semana Política pasada. Otros periodistas la denominaron “baño”, “Inodoro Py”, etcétera, en una feliz coincidencia sin derecho al copyright.
A Macri es imposible pedirle que haga un saneamiento porque él, sus empresas familiares y su gobierno de CEOs son parte del desborde cloacal.
El saneamiento pasa como materia pendiente para el próximo gobierno. Los votantes deberán analizar muy bien qué candidatos democráticos, no neonazis, se comprometen a acabar con el ajuste fondomonetarista y con esa cloaca que infecta a cielo abierto.

Ojo del amo.
Desde el lunes una misión del FMI inspecciona los números de la economía argentina. Si todo es encontrado dentro de lo “esperable”, el Fondo autorizará un nuevo desembolso del crédito concedido el año pasado. Estas inspecciones no son meramente técnicas, sino que incursionan en áreas políticas, como certificando quién manda acá. Es el ojo del amo engordando el ganado, en este caso engordando la capacidad de repago del deudor, que a partir de 2020 tendrá que repagar ese crédito más el resto de las obligaciones externas. Éstas fueron muy engordadas por el endeudador serial que no hace falta mencionarlo porque todos saben quién es.
Roberto Cardarelli, el encargado del caso argentino dentro del FMI, encabeza la misión, con Trevor Alleyne. quien atiende la oficina de la entidad en Buenos Aires.
Cumpliendo su protocolo, estuvieron reunidos con funcionarios de Hacienda y también con el secretario de Agroindustria, Luis M. Etchevehere. Salieron contentos de ese encuentro porque la cosecha se estima como más importante este año, tras la sequía e inundaciones del anterior.
El más contento es Nicolás Dujovne, porque todo indica que madame Christine Lagarde firmará la orden de desembolsar los 11.000 millones de dólares de este tramo. La jugada tiene un trasfondo electoral favorable a Cambiemos: el 88 por ciento del crédito total será entregado a la administración Macri antes de los comicios de octubre de este año. Si ese no es un aporte a la campaña oficialista, ¿qué es?
Claro, de pagarlo se encargarán “los giles” de siempre, o sea los argentinos de a pie, sus hijos, nietos y bisnietos, porque un par de generaciones no va a alcanzar.
Por eso a las dos asignaturas pendientes que se anotaron (terminar con el ajuste macrista y con la corrupción multicolor y empresarial) hay que añadir un tercer asunto, muy vinculado al primero: ¿quién se va a atrever a plantarse ante el FMI y a repudiar los créditos tomados sin pasar por el Congreso, entre otras tantas ilegalidades? Salir del pantano, en rigor océano, en el que el actual presidente hundió a los argentinos, y en particular salir de una deuda externa que ya equivale casi al 100 por ciento del Producto Bruto Interno, no es sólo un debate político y menos académico sino una prioridad de vida o muerte.
Uno de los políticos que tenía un ADN antifondomonetarista, parece haber mudado de opinión. Axel Kicillof recibió amablemente a los dos enviados del Fondo y tuvo una reunión muy cordial con ellos. Les dijo: “nosotros siempre pagamos todo y no necesitamos pedirles dinero”. Más allá de las diferentes posiciones y enfoques, Cardarelli y Alleyne se retiraron muy conformes de ese diálogo.
El cronista quedó desilusionado con la reunión y la amabilidad de Kicillof, confirmatoria que viene un kirchnerismo de centro, onda PJ. Era la visita del verdugo, al que habría que expulsar a latigazos del templo o tirando berenjenas.