Politólogo que propone una nueva geopolítica

Señor Director:
Desde hace unos días está en la metrópoli el politólogo belga François Gemene, invitado por una universidad.
Gemene se ha destacado por sus reflexiones acerca de la articulación entre territorio, población y Estado. Propone repensar esta relación que estima fundada todavía con formas de pensamiento que datan del siglo XVII. Estima que ahora, en este tiempo, son los humanos quienes operan como principal fuerza de transformación del planeta, por encima de las energías geológicas e infiere que, por eso, la Tierra se convierte en tema o sujeto de la política. Hasta ahora se la sigue pensando como objeto, como algo dado a cuya naturaleza debemos adaptarnos para desarrollar nuestra propia aventura.
La prueba de que se ha producido tal traslado de responsabilidad está dada por el cambio climático, en la medida en que éste ha sido determinado por acciones humanas (desarrollo y uso de los elementos que debilitan la capa de ozono). Este cambio climático ha permitido notar que el creciente calor atmosférico hará que los mares avancen sobre costas y, en particular sobre islas, ocupando espacios que todavía son escenario de la aventura humana.
La necesidad de inventar una nueva política de la Tierra que exprese esta nueva relación, obliga, según Gemene, a repensar conceptos claves de las relaciones internacionales. La nueva relación afecta directamente al principio de soberanía nacional, que surgió en el siglo XVII. La soberanía, que proclama cada nación, supone la existencia de fronteras, que separan los territorios nacionales, pero ya, ahora, el cambio climático puede borrar fronteras y, en el caso de las naciones insulares, puede hacer que su soberanía sobre una porción de la Tierra quede sin objeto si la isla es tapada por el océano.
Lo que propone este politólogo (según declaraciones que publica el diario Página/12) es repensar la articulación territorio-población-Estado, lo que permite presumir que las naciones soberanas están perdiendo su razón de ser.
Los actuales desplazamientos de desplazados o migrantes dan cuenta de este cambio. Gemene les llama refugiados ambientales, porque han sido obligados a dejar sus hogares por la degradación del medio ambiente, repentino o progresivo.
Al ser preguntado por el caso de Siria, dijo que pasa por una tragedia humanitaria que ha afectado a dos tercios de sus habitantes, los cuales están siendo desplazados a otros sitios de Siria o como es el caso actual de cinco millones de esos sirios que se han instalado en países vecinos, entre ellos Líbano, cuya población actual se compone de un refugiado por cada cuatro habitantes. O como Turquía, que alberga al mayor número de refugiados del mundo. Salvo Alemania y Suecia, los estados europeos “prefieren el caos y la tragedia”. Las fronteras han devenido tótems, pues su cierre aparece como única opción posible y su apertura como una utopía. El Espacio de Schegen (que abarca a 26 países, de la UE o no), permanece abierto sin que se haya generado ya un caos migratorio, pero se hace más grande la brecha entre aquellos para quienes las fronteras no representan nada (los refugiados) y para quienes las fronteras son la última protección, como se pudo apreciar en el Brexit del Reino Unido.

Tristeza.
Un allegado a Lula da Silva, el ex presidente de Brasil que está por cumplir 71 años (el 27/10), describe su actualidad como la de “un guerrero triste y cansado”, aunque Lula le dice que ahora ni el cansancio se puede permitir.

Versero.
Juan Sasturain presentó su libro El Versero. Cien poemas (1976-2016). Preguntado acerca de Borges poeta, contestó “Amo profundamente a Borges. Pese a que pertenezco al campo de la militancia popular, jamás pude aceptar quedarnos sin el maestro”. Recordó que Borges aceptó prologar el libro de Jauretche, con el poema gauchesco Paso de los Libres.
Atentamente:
Jotavé

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