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¿Por qué no en toda La Pampa?

Otra vez los santarroseños desbordaron el predio del nuevo Mercado Municipal volviendo a mostrar que la iniciativa vino a cubrir una necesidad imperiosa: achicar la brecha entre productores y consumidores de alimentos liberándolos de los intermediarios que, en no pocos casos, llevan los precios a las nubes.
Esta vez la atracción principal fue la carne, ese producto esencial de la mesa de los argentinos que en los últimos tiempos se ha convertido en un artículo de lujo. El incremento desmesurado de su precio viene duplicando el promedio de la inflación con una consecuencia inevitable: la caída del consumo a los niveles más bajos del último siglo.
Por tal motivo el volumen de carne bovina -como también porcina y aviar, que se ofertó en el mercado este sábado a precios muy inferiores a los que se observan en carnicerías y supermercados- desapareció rápidamente de los exhibidores.
La virtuosa intervención del Estado logró ese «milagro» y la pregunta que corresponde formular entonces es: ¿por qué no se puede trasladar el ejemplo santarroseño a toda la provincia? La Pampa tiene una enorme ventaja comparativa: en su propio territorio se desarrollan todos los segmentos que componen la cadena de la carne: producción, faena, distribución y comercialización. El Estado provincial bien podría reunir en una misma mesa a los representantes de todos los sectores -productores, frigoríficos, carnicerías y supermercados- con un propósito muy concreto y loable: lograr que ocho o diez cortes lleguen a las familias pampeanas a un precio acorde a los niveles de ingresos locales y no al de los alemanes o noruegos.
El aumento exorbitante del precio internacional de la carne viene provocando una distorsión mayúscula en el mercado interno. En el país de las vacas sus propios habitantes están consumiendo cada vez menos a niveles históricos porque, sencillamente, no pueden comprarla. No hace falta decir que es un alimento tradicional en la dieta de los argentinos y de alto valor nutritivo. Este cuadro habilita el involucramiento del Estado en favor de los más vulnerables: los consumidores que mayoritariamente pertenecen a las clases populares, sin que dicha intervención implique pérdidas o sacrificios desmesurados en los sectores ganadero, frigorífico o minorista.
El interés frente al tema está fuera de discusión. Los consumidores hacen colapsar las líneas telefónicas de Radio Noticias cada vez que se aborda la cuestión. Lo mismo sucede con no pocos carniceros que consultan sobre la forma en que pueden, ellos también, participar en un sistema como el implementado por el Mercado Municipal.
El Estado provincial es el único que puede conducir una iniciativa semejante en todo el territorio pampeano. No debería ser una empresa demasiado dificultosa pues, como se dijo, tenemos aquí a todos los segmentos de la cadena. A priori, nada indica que los sectores involucrados no estén dispuestos a brindar su apoyo a una iniciativa en favor del bienestar general. Muchos de ellos tienen fuerte pertenencia y arraigo a este suelo. Sería una forma de sumar esfuerzos para paliar los efectos perniciosos de la pandemia que no se descargan con igual fuerza en todos los sectores sociales.