Inicio Opinion Por qué no se habla de "corrupción M"

Por qué no se habla de «corrupción M»

La seguidilla es impactante: con apenas horas de diferencia cuatro causas judiciales avanzaron con procedimientos e investigaciones que tienen como principales sospechosos al expresidente Mauricio Macri y sus hombres más cercanos durante su gestión.
El juez Canicoba Corral dispuso allanar la empresa Autopistas del Sol, a la cual Socma, la empresa de la familia Macri, le vendió acciones luego de un sideral aumento de los peajes. Además el gobierno anterior le renovó el contrato de concesión sin proceso licitatorio y le pagó «preventivamente» 500 millones de dólares ante la sola amenaza de Ausol de acudir al Ciadi, el tribunal internacional del Banco Mundial.
El fiscal Franco Picardi dio por probado que el grupo empresario que se quedó con la obra del soterramiento del Sarmiento integrado por Iecsa (empresa del Grupo Macri cedida a Angelo Calcaterra, primo del expresidente) y la constructora brasileña Odebrecht, fugaron 4,5 millones de dólares a través de un banco de Andorra para el pago de coimas con el propósito de ganar aquella licitación. La investigación del fiscal está ahora en manos del juez Marcelo Martínez de Giorgi.
La fiscal Gabriela Boquín pidió la intervención del Correo Argentino -empresa del Grupo Macri concursada desde hace 18 años- para proteger los intereses de los acreedores. La Procuración del Tesoro avaló el pedido de la fiscal al advertir que hay «sobrados elementos» que prueban las irregularidades cometidas por el grupo empresario. El proceso de salvataje que se inicia podría derivar en la quiebra de la empresa. Debe recordarse que bajo el gobierno de Macri se digitó un intento de licuar la deuda con un plan de pagos ruinoso para el Estado, principal acreedor del Correo.
El fiscal Gerardo Pollicita imputó al expresidente del Banco Nación, Javier González Fraga, por el escandaloso préstamo de 18.500 millones de pesos al grupo Vicentín, principal aportante de la campaña electoral de Cambiemos. El crédito «superó los límites» permitidos al banco y, además, se le otorgó a la empresa una refinanciación sin efectuar «las cancelaciones correspondientes», con lo cual se configuró un evidente perjuicio económico al Estado.
No son estos los únicos casos de maniobras opacas llevadas a cabo por la máxima figura del gobierno anterior. La compra-venta irregular de los parques eólicos adjudicados, que implicó una ganancia estimada en 50 millones de dólares al Grupo Macri, la sospechosa venta de Macair a Avianca o las operaciones en guaridas fiscales detectadas por los Panamá Papers son otros casos tan resonantes como los mencionados.
Sin embargo, a pesar de la relevancia de estas investigaciones ninguna de ellas aparece en las tapas de los grandes diarios porteños ni en la televisión o en la radio de los grupos mediáticos hegemónicos. Para esa prensa que practicó -y sigue practicando- el «periodismo de guerra» la palabra «corrupción» solo es aplicable en presencia de figuras políticas que no pertenecen a la derecha macrista. El blindaje mediático sigue funcionando a paso redoblado a pesar de que en los casos judiciales silenciados no hay «arrepentidos» con acusaciones guionadas ni jueces o fiscales funcionando a control remoto desde la Casa Rosada.