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Portezuelo en el ojo del huracán

Impensadamente el proyecto de la represa Portezuelo del Viento se metió fuerte en los primeros planos de la política nacional. Lo que era un reclamo solitario de una pequeña provincia pasó a constituirse en un debate ardoroso que llegó incluso al Congreso Nacional.
El tema estuvo presente en la primera presentación del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, ante el Senado de la Nación en donde, frente a las preguntas sobre la obra, expresó claramente que el máximo órgano de conducción del comité de cuenca, integrado por los cinco gobernadores de las provincias condóminas del río y el ministro del Interior en representación del presidente de la Nación, es el que debe aprobar el informe de impacto ambiental. La respuesta estuvo en sintonía con el trámite anterior realizado por el titular de la cartera de Interior, Eduardo De Pedro, de exhumar el pedido de laudo solicitado por La Pampa y archivado por el expresidente Mauricio Macri. Quedó más que claro que los dos altos funcionarios nacionales respaldan la idea de que el controvertido estudio ambiental, realizado por las universidades de La Plata y el Litoral y duramente cuestionado por La Pampa por sus inocultables vicios metodológicos, no está aprobado por el Coirco, tal como lo pretendían Mendoza y el gobierno de Macri, sólidos aliados políticos hasta el 10 de diciembre último.
En la misma línea se expresó el propio presidente de la Nación en una reciente entrevista realizada en simultáneo por diez radios del interior del sistema de medios públicos. El jefe de gobierno enfatizó que, a priori, no se opone a la obra, pero sostuvo que para llevarla a cabo es imprescindible que se pongan de acuerdo las cinco provincias porque «nadie debe sentir que Mendoza hace la obra y se queda con el agua». Sus expresiones estuvieron en consonancia con lo que había manifestado poco antes, en su visita a nuestra provincia, cuando afirmara que no era partidario de «financiar una obra que es cuestionada por cuatro provincias».
El salto cuali y cuantitativo del debate sobre Portezuelo del Viento es tributario de la persistencia pampeana. Nuestra provincia nunca dejó de plantear sus serias y fundamentadas objeciones al proyecto a pesar de recoger indiferencia y duros reveses en el seno del Coirco. Durante el cuatrienio macrista La Pampa batalló en soledad ante la alianza mendocino-porteña que había logrado arrastrar tras de sí a las provincias de Neuquén, Río Negro y Buenos Aires. Pero por fuera de los despachos oficiales, la movilización popular lograba acumular adhesiones de amplios sectores sociales que sumaban nuevas voces en toda la región, Mendoza incluida.
El cambio político que llegó el año pasado no solo significó un alivio por dejar atrás el modelo de destrucción masiva neoliberal sino por permitir una nueva configuración federal. Los nuevos vientos fueron propicios para que la lucha de los pampeanos empezara a fructificar. Los gobiernos provinciales que surgieron del recambio entendieron y acompañaron los reclamos, al igual que Nación.
Falta menos de una semana para que se vean la cara los gobernadores y el ministro del Interior en el seno del Coirco. Serán horas decisivas.