Portezuelo: solitaria pelea de La Pampa

Más allá del impacto que causara a nivel institucional el anticipado y fundamentado voto negativo de La Pampa a la construcción de la represa de Portezuelo del Viento en las condiciones que exige la provincia de Mendoza, el reciente cónclave del comité de cuenca da lugar a varias consideraciones. En principio está la argumentación mendocina -solapada pero vigente- de que tienen mayores derechos sobre el río Grande porque transcurre en su territorio. El argumento no es nuevo: en las primeras reuniones que luego dieran lugar al Tratado del río Colorado, casi medio siglo atrás, los cuyanos ya reclamaban el 70 por ciento del caudal.
Por lo anterior sorprende la soledad pampeana en una postura justificada que afectará el río aguas abajo de la presa. Es entendible la postura de Neuquén por sus escasos intereses actuales en la cuenca, pero resulta nebulosa la de Río Negro, con regadíos de grandes extensiones en su territorio. La actitud de la provincia de Buenos Aires resulta incomprensible, al votar la represa sin cambios, coloca sobre sí misma una espada de Damocles, avalada por las ya sabidas y repetidas actitudes de Mendoza en el manejo del agua según su exclusivo interés. Se sabe que, en las condiciones pretendidas, Portezuelo será un freno a la expansión agrícola, ya que por un lado aumentará la salinidad del agua del Colorado y por otro reducirá mucho el proyectado abastecimiento para Bahía Blanca. Igual objeción merece su falta de comprensión global del problema del Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó ya que sigue obsesivamente atenta al fantasma de papel del Tapón de Alonso pero se ha desentendido de velar por la armonía de toda la cuenca. La historia de los incumplimientos y apropiaciones por parte de Mendoza dan motivos sobrados para pensar que, más temprano que tarde Corfo, la entidad que reúne a los regantes bonaerenses, pagará cara su pasividad.
En lo que atañe a la provincia de Río Negro se hace inexplicable su egoísmo al negar la servidumbre de paso para trasvasar apenas 40 metros cúbicos por segundo de un río con un caudal promedio de unos 750 y de los que aprovecha menos del 10 por ciento. El volumen de agua que el río Negro vuelca ociosamente en el Atlántico asciende a unos 24 mil hectómetros cúbicos anuales, lo cual representa más de 12 veces Portezuelo del Viento que no llegará a embalsar dos mil hectómetros cúbicos. Asimismo ese trasvase beneficiaría abiertamente a la provincia de Buenos Aires que es también condómina del río Negro. Lo que deja en evidencia este verdadero nudo Gordiano es la urgente necesidad de aclarar el texto del Tratado con respecto a la simultaneidad del trasvase del río Negro al Colorado con la construcción de Portezuelo del Viento.
En cuanto al aspecto formal hay algunos lunares que desmerecen el acuerdo. Quizás el más notable sea el cambio de prioridades en el aprovechamiento del río, que de un fin primordial para uso humano, como señala el Tratado, pasa a priorizar la producción energética, con la incertidumbre que esto implica. Prueba de ello es el ya anticipado manejo mendocino del llenado de la represa, que se presentó en la reunión a sobre cerrado y con indicación de que en el proceso “se harán algunas sueltas de agua”.
De lo dicho y actuado es evidente -y lamentable- el deterioro del Coirco como entidad regente de la cuenca y la condición integral de ésta, con su autoridad disminuida y deteriorada y la evidente violación del espíritu del Tratado que lo creó.
Finalmente puede decirse que las recientes palabras del Presidente de la Nación, favorables a la posición pampeana, después del apoyo de Nación a la postura mendocina parecen haberse diluido. En esas condiciones su futuro laudo en el problema se ensombrece con respecto a la imparcialidad que debería primar en una cuestión de tanta trascendencia geopolítica.