Posicionamientos internos en el PJ pampeano en la era del poskirchnerismo

Unos se acercan a la pareja Kirchner, otros analizan el ocaso del poder K castigado por una difícil crisis económica. Las legislativas de 2009 son cruciales para el gobierno nacional y esto influye también en la interna que juega la Plural con el marinismo. 
NORBERTO G. ASQUINI
Muchos analistas, sobre todo opositores, ya hablan de una era poskirchnerista. Que el kirchnerismo como ciclo histórico llegó a su final. Que la presidencia de Cristina Fernández, o los conflictos que tuvo que enfrentar el año pasado, fue el canto de cisne para un poder que supo ser hegemónico. Y que hoy la simpatía popular que supo cosechar está en franca decadencia.
Para otros, sobre todo los oficialistas, las elecciones de 2009 serán una bisagra que marcarán el futuro del kirchnerismo, y hasta del país, una votación plebiscitaria que es abordada a los extremos del todo o nada.
A nivel nacional, el presidente del PJ, Néstor Kirchner, se jugará en las legislativas su futuro político. Para eso tiene que arrasar en las urnas. Y, para eso, tiene que nacionalizar cada elección provincial y “meter la cuchara” en cada distrito. Un año difícil para el kirchnerismo, con la crisis económica internacional golpeando a sus puertas y conflictos latentes como el del campo que parecen tomar nuevamente impulso.

Un proyecto nacional.
Kirchner, en su proyecto político, dejó finalmente de lado en 2008 sus experimentos de transversalidad y se aferró al timón del barco del PJ, del que había renegado, para apoyarse en los “barones” del conurbano bonaerense y en el sindicalismo ortodoxo. Por izquierda, muchos dirigentes de grupos de base comenzaron el éxodo de su gobierno y de los bloques en el Congreso. Otros se aferran a su conducción y defienden a capa y espada un modelo que muchas veces entra en contradicciones insalvables.
¿Cómo repercutirá ese panorama nacional en el PJ de La Pampa? Todos los referentes consultados de las distintas líneas, o agrupaciones, del justicialismo pampeano arriesgan algún pronóstico, pero por ahora son sólo supuestos. Aún falta el Congreso partidario a mediados de marzo, la interna partidaria para elegir la nueva conducción de la estructura Justicialista y, finalmente, la campaña y la elección de senadores y diputados nacionales. Pera hay en todos los consultados preguntas que dividen aguas y preparan escenarios futuros: ¿es negocio hoy estar con el kirchnerismo? ¿Hasta cuándo?

La alianza.
Esta semana se informó que Convergencia –el marinismo– había comenzado a bajar a la provincia –y utilizar– programas sociales nacionales para empezar a trabajar políticamente en La Pampa. La cercanía, y el alineamiento, del senador Rubén Marín con el presidente del partido ayudó a que se alentara desde el PJ nacional a esta línea derrotada el año pasado y en franca fragmentación. En diciembre fue la última reunión de Kirchner con Marín y en las filas del senador sueñan con la intervención directa del ex presidente en la interna partidaria para darle nuevamente aire al marinismo. La pragmática estrategia del ex gobernador de que “quien gana es el que conduce”, como sucedió durante el menemismo, produjo esta alquimia entre los que renegaron tempranamente del santacruceño y hoy están muy cerca.
Marín en las últimas declaraciones desestimó esto, pero ya habría ex candidatos de Convergencia trabajando, por ejemplo, en organismos nacionales. 
Esta intromisión nacional en las cuestiones pampeanas ha producido resquemores y malestar en Casa de Gobierno. En su momento, Marín como gobernador no hubiera permitido que desembarcaran de esa forma en su provincia y hubiera provocado un escándalo en la Rosada. Al que le toca sufrir esa situación ahora es al gobernador Oscar Mario Jorge, cuya gestión se ha caracterizado por el alto de grado de dependencia del mandatario a la pareja K, y que ahora ha sido subestimado por ese apoyo al marinismo y por el que no fue consultado.

Avizorar el ocaso.
Pero todavía al escenario tejido por el marinismo le falta madurar. Hay otros que observan un escenario marcado a fuego por el poskirchnerismo, aunque esto no signifique una ruptura sino tomar relativa distancia y mantener relaciones formales. Para tomar decisiones de fondo –¿ruptura?– todavía se debe esperar a 2011 y las presidenciales.
Este escenario del ocaso del ciclo K –y sus síntomas, como la candidatura a la presidencia de Carlos Reutemann o la promoción de funcionarios cuestionados– lo ven muchos referentes de la Plural, si bien hay posiciones tan heterogéneas como su conformación interna, mucho menos verticalista que el marinismo. Los plurales avizoran un panorama poskirchnerista, acorde al pensamiento más autónomo de Carlos Verna –que hasta tiene raíces personales– de la pareja K.
La Plural asume que las legislativas de 2009 en La Pampa tendrán –y ellos le darán– un color provincial, y no un tinte nacional como quiere instalar Kirchner. Ellos serán los que pongan los candidatos, y enfrentarán en todo lo que tengan que hacerlo a las otras líneas del PJ. Peor si Kirchner quiere imponer un candidato local: esto no será permitido por los vernistas, según lo dejó bien en claro uno de sus “halcones”, el diputado Juan Ramón Garay en una entrevista.
Todos los casilleros serán ocupados con gente cercana a su línea. Hoy son la corriente hegemónica en la provincia y saben que de dar pelea tienen las de ganar. Sí observan que de triunfar en la interna partidaria y hacerse con la conducción de la estructura partidaria, se mantendrá una relación institucional con el jefe del presidente del PJ nacional, pero no una sumisión a sus directivas.

Algunos sí, otros no.
Esa relación institucional con la estructura formal del PJ provincial y dónde los K no metieron cuchara es lo que ha sucedido históricamente en la relación de la pareja presidencial y el justicialismo pampeano. Más allá que desde Casa Rosada se impulsara una “lista colectora” como el Frente para la Victoria, finalmente se desechó esto para optar por los votos seguros del triunfante PJ. Esté quien esté como candidato en la provincia.
Pero todavía falta mucho para 2011 cuando haya que definirse en qué vereda se encontrarán los que hoy recelan de los K y su futuro. Si bien hay algunos que desde un comienzo estuvieron totalmente en contra de los K, como son hoy los seguidores de Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, hay también otros que toman distancia. Es el caso del diputado provincial Roberto Robledo, ex marinista, que busca una banca por su corriente Nuevo Espacio de Participación. Su gente fue vista en actos de Mario Das Neves –uno de los que aspira a ser candidato a presidente- como en el encuentro de la Plural realizado en Quemú Quemú.
Otras agrupaciones como Identidad Peronista, conducida por Jorge Lezcano, se sienten cercanas al gobierno nacional y apuestan a esa relación, con fluidos contactos con funcionarios de la Casa Rosada.
Mientras tanto, la vista está puesta en primer término en la elección partidaria de este año para designar la nueva conducción del PJ pampeano, que desalojará definitivamente al paleoperonista Carlos Aragonés de su presidencia. El que gane esa votación sabe que definirá cuál será la relación que se va a sostener con los K en los próximos años.