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Prejuicios y consejos

Bajo la dictadura del mercado ¿los comisarios políticos serían los periodistas de la prensa corporativa? Ironías al margen, un repaso por los grandes medios porteños en estas horas poselectorales puede dejarnos sin aliento. Desafiando la lógica de la libertad de expresión los hombres y mujeres que militan en las grandes ligas del mal llamado «periodismo nacional», en lugar de opinar como les venga en gana sobre el resultado del comicio y las perspectivas de sus protagonistas, prefieren incursionar en el consejo, la ciencia ficción o dar rienda suelta a sus prejuicios de clase.
Lo que no pueden disimular los más notables charlistas televisivos y las firmas más cotizadas de los diarios hegemónicos es el escozor que les provoca este retorno del peronismo al gobierno nacional. Algunas expresiones mueven a risa. Uno de esos periodistas no dudó en señalar que Alberto Fernández, luego de ser ungido por las urnas como el nuevo presidente, «tiene la excelente oportunidad de llevar al peronismo por una inédita senda republicana». Seguramente que el periodista debe creer que tiene la idoneidad -y la autoridad- para determinar qué dirigente cumple con los estándares de «republicanismo» adecuados para sentarse en el Sillón de Rivadavia.
Luego de semejante audacia, y lejos de sentirse satisfecho, arremetió con otro desahogo al señalar que «Fernández apenas superó el 48 por ciento» de los votos. Pero en su descargo hay que decir que no fue el único que enarboló esta desopilante ocurrencia. Pareciera que para los periodistas que opinan desde los grandes medios porteños hay más mérito en el 40 por ciento de los votos que obtuvo la dupla Macri-Pichetto que en el 48 por ciento logrado por Fernández-Fernández. Uno de ellos sorprendió con la extraña afirmación de que se trató de un «empate técnico». Como si la diferencia de votos se pudiera salvar con palabras.
Pero no solo se vieron estas muestras de tirria por el resultado del domingo; también hubo otro tipo de expresiones que no reflejaron los (dis)gustos de clase de los hombres de la prensa corporativa sino que incursionaron en un terreno distinto, el del «consejo» o la «recomendación» sobre lo que debe y no debe hacer Alberto Fernández. Desde «un viaje a Estados Unidos» en compañía de Mauricio Macri para que «le abra las puertas» del poder global, hasta la emisión de las «señales más adecuadas» para «no inquietar a los mercados». Todo dicho con un cierto tono paternalista como si el nuevo presidente estuviera necesitado de tales «consejeros» y como si esas recomendaciones estuvieran despojadas de todo interés sectorial.
Pero es a la hora de analizar los presuntos «desencuentros» entre Alberto y Cristina cuando se gasta más en tinta y saliva. En este punto la imaginación convierte a los periodistas en narradores de ficciones (lo cual no estaría mal si el producto no fuera de tan baja estofa). Para algunos Alberto está «tendiendo puentes» a fin de agrandar su base de sustentación e «independizarse» del kirchnerismo; pero -simultáneamente- para otros Alberto va a impulsar como presidente un alivio de la situación de Cristina ante los procesos abiertos en la justicia federal.
No son los únicos ejemplos, desde luego, hay para aburrir, aunque con estos pocos alcanza para mostrar la mirada y los prejuicios de clase que imperan en la prensa hasta el 10 de diciembre oficialista y de ahí en adelante opositora.