Presupuesto 2017: se compromete el futuro a largo plazo

ACHIQUE EN AREAS CLAVES Y ENDEUDAMIENTO

Lucia Converti* – El presupuesto 2017 del macrismo representa unos supuestos a la medida de un gobierno constituido en buena parte por ex CEOs que viven alejados de las necesidades de las grandes mayorías.
A fines de octubre se prevé el tratamiento del presupuesto argentino en el Congreso Nacional, hasta entonces los funcionarios desfilan explicando el gasto presupuestado para cada una de las áreas. Al respecto, el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo de la considerada ley de leyes refleja con claridad el modelo económico vigente, dependiente de la supuesta lluvia de inversiones y del endeudamiento tanto interno como externo. A continuación, se presentan las principales características del mismo.
Indicadores macroeconómicos proyectados en el presupuesto:
-El crecimiento del PBI para 2017 será de 3,5%, mientras que el 2016 cerrará con una caída del 1,5%.
-La inversión y las exportaciones aumentarán fuertemente alcanzando un aumento de 14,4% y 7,7% respectivamente.
-El aumento del consumo será moderado de 3,5%.
-La inflación se ubicará entre 12% y 17%.
-La devaluación será de alrededor de un 20% alcanzando un dólar promedio de 17,92 pesos.
-Se estima un déficit fiscal de 6,91% del PBI.
-El gobierno espera recaudar el año próximo el 25,97% del PBI, lo que representa una caída del 26,7% respecto a 2016.

Poco creíble.
La proyección de las variables macroeconómicas no sólo se muestran increíbles, sino contradictorias con el propio discurso oficial. Claramente se plantea una economía tirada por la inversión, principalmente extranjera, y las exportaciones pero el estancamiento de la actividad económica actual y la previsión de caída del PBI para 2016, hacen que estas expectativas sean poco creíbles. Por otro lado, los números de inflación, presión y déficit fiscal todavía dejan mucho que desear en función de la lectura de los organismos internacionales.
-La inflación se estima alrededor de un 17%. Solamente puede considerarse llegar a esa inflación con el estancamiento del producto, pero habría que obviar el ya conocido aumento de tarifas que se retrasó para el año 2017, la inflación cambiaria por la devaluación prevista y el cierre de paritarias.
-El discurso oficialista ha reiterado que la presión tributaria es supuestamente excesiva en Argentina, por lo que ha prometido una y otra vez el deseo de eliminar el Impuesto a las Ganancias de los asalariados. Sin embargo, en la proyección de ingresos realizada para el presupuesto de 2017, tanto la recaudación por el Impuesto a las Ganancias como la recaudación total por impuestos aumentan por encima de la inflación. Por tanto, si la idea es eliminar el Impuesto a las Ganancias o reducirlo, la existencia de recursos se vería fuertemente afectada, y no aumentar tal y como se desprende del proyecto de presupuesto.
-Otro falso eje discursivo es la contracción del déficit fiscal. El mismo se expandió en el año 2016 con respecto a los datos de 2015, y muestra una leve caída en el proyecto presupuestario. Sin embargo, sin consideramos las posibilidades antes mencionadas de superar la inflación prevista y una supuesta política de reducción de la presión fiscal, el déficit podría ser aún mayor.

Efectos sociales.
Hasta acá hemos mencionado solamente los aspectos contradictorios del presupuesto propuesto para el modelo económico vigente. Ahora entraremos en las implicaciones que el mismo tendría en la política económica y los efectos sociales de la misma.
-El gasto previsto para el Ministerio de Energía cae 18% nominalmente, demostrando la intención firme de seguir reduciendo los subsidios a la energía.
-El presupuesto considera un aumento de salario del 17%, es decir, equivalente a la inflación proyectada. Lo que no tiene en cuenta el presupuesto es la pérdida del salario real de entre 10% y 15% con que se calcula terminará el año 2016. Si a esto se le suma las grandes posibilidades de que la inflación sea mayor, la opción es entre una paritaria bastante más alta del 17% o una fuerte caída del salario real de los trabajadores.
-El incentivo al desarrollo cultural tampoco es uno de los fuertes del macrismo. Este ministerio también ve disminuido fuertemente su presupuesto si se considera la inflación de precios prevista para el año ya que el aumento de fondos es del 4,4%.
-En otro sentido, pero más preocupante desde lo inmediato, es que el presupuesto plantea también una caída real del presupuesto destinado a la salud. El deterioro de la salud pública en el último año se ha profundizado, la cantidad de gente que accede a la misma como única opción crece, no así el interés político del gobierno por invertir en ella.

Futuro complicado.
Pero el presupuesto no sólo pinta un malestar para el año entrante, sino que compromete el futuro a largo plazo.
-Por un lado, el Ministerio de Producción, el Ministerio de Agroindustria y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva tienen una considerable reducción de sus partidas en términos reales, demostrando concretamente que la producción industrial y el desarrollo tecnológico de la economía no va a ser una de las apuestas del gobierno.
-Por el otro, más allá de considerar el fuerte aumento de las exportaciones, se espera que las importaciones aumenten aún más, dando negativa la balanza comercial. Sumado a esto tanto el giro de utilidades y dividendos como el pago de intereses de la deuda van a complicar el resultado del balance de pagos. En este sentido, la necesidad de financiamiento externo del país asciende a 96.386 millones de dólares, el 74% de este monto será para refinanciar deuda y pagar vencimientos y el resto quedaría a disposición. De esos 24.450 millones de dólares restantes, 18.000 millones serán utilizados para gastos corrientes.

Otra vez endeudados.
En síntesis, si al endeudamiento presupuestado sumamos los 34.000 millones de dólares de endeudamiento neto del 2016 , el presupuesto confirma un nuevo ciclo de endeudamiento en la economía argentina. Esto supondrá el regreso a los organismos financieros de crédito, la profundización de la dependencia económica de los capitales extranjeros, la caída de la producción nacional, el reemplazo de los puestos de trabajo productivos por la economía de servicio (en el mejor de los casos) y la ya evidente caída del salario real. Todo esto se une al deterioro de los servicios públicos y de las políticas focalizadas de asistencia a aquellos que se caen del sistema. Los ciclos de endeudamiento para cubrir baches del modelo ya nos han conducido a fuertes crisis de las cuales no sólo fueron necesarias décadas para recuperar la economía, sino que además dejaron mucha gente en situación de pobreza y exclusión. El presupuesto del macrismo representa unos supuestos a la medida de un gobierno constituido en buena parte por ex CEOs que viven alejados de las necesidades de las grandes mayorías. (Celag).
*Licenciada en Economía, Universidad de Buenos Aires.

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