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Propuesta indecente prostituye a rufianes

PUNTO DE VISTA

Nelson Nicoletti (*)
Pocas cosas hieren tanto las pretensiones de construir una región solidaria, como las ofertas indecentes de vender el alma por plata, a la manera de la famosa película de Robert Redford y Demi Moore. Esto es lo que está haciendo el ultraliberal presidente uruguayo Lacalle Pou, de reciente asunción en el país hermano, ofreciéndoles a un reducido grupo de rufianes argentinos la posibilidad de evadir el pago de impuestos en nuestro país, mediante un ardid que oficialmente instituye Uruguay para disfrazar la trampa.
Lacalle Pou demostró conocer bien al sector que va dirigida su propuesta, a juzgar por el beneplácito recibido por los argentinos. Quien no estuvo de acuerdo ha sido «Pepe» Mugica, que sin rodeos manifestó: «En vez de traer cien mil cagadores argentinos, hagamos que los nuestros inviertan acá». El ex presidente tupamaro, como siempre, puso blanco sobre negro en la cuestión: no de cualquier manera deben hacerse las cosas, hay un marco de referencia que respetar. Esta forma de andar como mercachifle por la vida, a la usanza de Macri, le hace mucho daño al proyecto integrador de América Latina. Si por vender unos limones se rompe el compromiso de ir todos juntos, o si por querer cobrar impuestos más baratos, Uruguay tienta a evasores profesionales argentinos, estamos equivocando el camino de la unidad latinoamericana. Claro que a ellos no les importa en absoluto. Esa búsqueda enfermiza de obtener ventajas de todo, hasta de robarle las monedas a un ciego, deforma y rompe los presupuestos mínimos para construir una sociedad que persiga fines nobles. Llama mucho la atención que Uruguay, que apenas termina de salir de la zona gris de país denominado «paraíso fiscal» por Europa, vuelva a dar pista a los lavadores de activos y financistas del narcotráfico internacional.
Dar cobijo a estos traficantes no es gratis. Podrán irse de Argentina algunos recursos que corresponden a las arcas públicas, pero es mucho más grave el daño moral y ético no sólo para Uruguay, sino para la región, al instituirse un territorio en el que proliferarán las operaciones de lavado, circulación de fondos mal habidos, provenientes de la trata de personas y toda forma ilegal de apropiación de dineros.Y el submundo que genera tanta podredumbre y delincuencia.
El ejemplo actual de Vicentín, según salió a la luz estos días, que terceriza sus exportaciones tramposamente con su propia sucursal en Montevideo para evadir pagar impuestos, habla a las claras de las actitudes que asumen estos cagadores argentinos para enriquecerse.
Cuando atacan el «proyecto de la integración» de la «Patria Grande» es porque están detrás de estos negociados. Antes era Macri acá, ahora es Lacalle Pou en Uruguay. La verdad, un camino extraordinariamente difícil para los bien intencionados que quieren construir una región que trabaje en armonía por una vida mejor para los habitantes del continente.

(*) Parlamentario del Parlasur por el PJ de La Pampa.