domingo, 22 septiembre 2019
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Punta de lanza

Una iniciativa que nació en el interior del país va en camino de convertirse en una punta de lanza contra el oligopolio de las telecomunicaciones en manos de muy pocas pero poderosas corporaciones multinacionales. Dos modestas provincias son las protagonistas de este cambio: La Pampa y San Luis, y merecerían ser vistas con mayor atención por parte de las fuerzas políticas nacionales que se dicen populares y defensoras de los derechos de las mayorías.
La Legislatura pampeana acaba de dar un paso firme para convertir en ley el convenio de cooperación en materia de telecomunicaciones y tecnologías de la información que firmaron ambas provincias en el marco más amplio del tratado de «El Caldén». Si prosperan estos avances en las dos jurisdicciones una muy interesante perspectiva se abre para pampeanos y puntanos en materia de prestación de servicios de telefonía celular e internet.
El involucramiento directo del Estado es la característica más auspiciosa de este ambicioso proyecto, y si a ello se suma la participación de las cooperativas de servicios públicos y pequeñas empresas regionales se puede advertir de inmediato su enorme trascendencia. Que no solo es económica sino también política. En el agónico final del tercer ciclo neoliberal que sufre nuestro país de la mano del macrismo esta apuesta irrumpe en el panorama nacional con fuerza porque muestra otro camino posible tras la meta del desarrollo de las telecomunicaciones con una mirada que priorice los intereses generales por encima de los particulares, los intereses de las mayorías por encima de los de la elite económica.
El mensaje debería tener ojos y oídos atentos en las nuevas conducciones políticas que -como la ley de probabilidades lo indica- tendrán la responsabilidad de conducir el país a partir de diciembre.

Tenía que pasar
A pesar de las advertencias el intendente santarroseño se largó a realizar el trasvasamiento de la laguna Don Tomás hacia el Bajo Giuliani por el lugar más complicado: la Avenida de Circunvalación. Incluso se planteó la propuesta de una traza alternativa a través de la calle Balbín, que es de tierra y con mucha menos infraestructura de servicios en su subsuelo.
Con una tozudez incomprensible, el jefe comunal desoyó ese razonable consejo y mandó las máquinas a abrir la zanja por el lugar menos indicado, y sucedió lo que todos habían previsto, menos el propio intendente. Varios barrios y una escuela se quedaron sin el servicio de agua, y ni siquiera hubo aviso previo del corte por parte de la comuna.
Las mayores complicaciones por rotura de pavimento y por atravesar infinidad de tendidos subterráneos de servicios se traduce en un plazo de ejecución más largo. Y todo ello, desde luego, implica un aumento de los costos de la obra.
En síntesis, el jefe comunal que se va sin dejarle a la ciudad ni siquiera el Plan Director de obras de saneamiento, se está despidiendo de su gestión complicando innecesariamente la vida de los habitantes de la ciudad por no tener la predisposición o la buena voluntad de escuchar. Hasta los no creyentes saben que la soberbia es uno de los pecados capitales.