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Que callen las encuestas y hablen los de a pie

LA SEMANA POLITICA

Hasta el domingo a la noche se acabaron las encuestas. Una semana más habrá que aguantar a los gurúes y los spots. Por fin el domingo hablarán los argentinos de a pie, con su voto. Vote bien, sino, después no se queje.
SERGIO ORTIZ
Las campañas podrían servir para apreciar mejor las propuestas de diversos candidatos y no sólo de los dos o tres mejor posicionados según las encuestas.
Esta elección tendría que haber servido para evaluar a las fuerzas políticas respecto a por qué el país está tan postrado por una crisis que no es sólo económico-social. Y, sobre todo, para saber si tienen propuestas para salir de esta situación.
A una semana de una elección crucial, esas propuestas tan brillado por su ausencia, salvo algunas que formuló el opositor Alberto Fernández en el tramo final, muy positivas aunque insuficientes.
El oficialismo se limitó a propaganda de obras que no están terminadas ni le corresponden por entero a su gestión. El aspecto más importante de sus mensajes, con o sin su sello de Juntos por el Cambio, fue enlodar al adversario con golpes bajos y pintándolo como un peligro monstruoso para la República. Esos oponentes, nucleados en el Frente de Todos, serían corruptos, ladrones, mafiosos, amigos de dictaduras y culpables de todos los males.
Esa estrategia oficialista hizo lo imposible por sacar del debate a la economía real, como si calmar unas semanas al dólar fuera suficiente para mejorar la vida de la gente. Incluso en eso la gestión macrista fue ineficaz porque el verde billete en la semana superó los 45 pesos.
El equipo de Marcos Peña elaboró la consigna defensista de «Puteáme, pero votáme» para mantener el favor de una parte desencantada de sus electores. De apariencia amigable, esa idea es muy cínica: podés insultarme un poquito pero ayudáme a seguir otros cuatro años «por el mismo camino pero más rápido», diría el jefe político de Peña.
Según el Indec la pobreza llegó al 34,1 por ciento en el primer trimestre de 2019, afectando a 13.8 millones de personas, y una indigencia del 7,9 por ciento, golpeando a 2.9 millones de argentinos. Eso no se soluciona simplemente con una puteada. O en todo caso, puede haber un insulto, pero también es preciso un voto opositor para desandar ese camino neoliberal.
Los argentinos que, pese a la realidad de estos cuatro años piensan repetir su voto al PRO-Cambiemos, están en su derecho de hacerlo. Eso sí, que después no se quejen. Una vez es culpa del victimario; dos veces ya la víctima es co-responsable; la tercera es su culpa, si todavía sobrevive.

Macri en la Rural.

No es que Juntos por el Cambio y el Frente de Todos no hicieran ninguna oferta programática. No fue el fuerte de la campaña, pero algunas propuestas se hicieron. Los ámbitos que eligieron Mauricio Macri y Alberto Fernández también denotaron sus diferencias.
Macri volvió a sus orígenes de empresario y terrateniente al ocupar ayer la tribuna de la Suciedad Rural en la 133 Exposición Rural. Es de la casa. Como jefe de gobierno de la CABA y luego como jefe de Estado tuvo asistencia casi perfecta a esas inauguraciones con los sucesivos titulares de la entidad oligárquica: Luciano Miguens, Hugo Biolcati, Luis Miguel Etchevehere y Daniel Pelegrina.
Ayer llegó con un regalito: el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, que él había degradado a secretaría. El denunciado por trabajo esclavo en sus campos entrerrianos, Etchevehere, volvió al stand con la cuca de ministro.
Las mayores ovaciones no se las llevó Macri por ese detalle del ministerio sino por las políticas favorables a grandes propietarios y exportadores. Menos retenciones y un dólar a 45 pesos que estaba algo más de 9 cuando bailoteó en el balcón.
No sólo devaluó el peso sino que permitió que los dólares se liquiden cuando se les dé la gana según la mayor especulación. Los faltantes de divisas fueron uno de los argumentos para el endeudamiento feroz, que sirvió para la fuga de capitales.
Ahora le pidieron fin de las retenciones en 2010. La idea del presidente sigue siendo mantener al país en la categoría de supermercado del mundo, centrado en exportación de bienes primarios de poco valor y que generan poco empleo. Con su amigo neonazi Jair Bolsonaro está abocado a tejer un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos siguiendo al jefe de ambos, Donald Trump, luego de haber firmado un tratado similar del Mercosur con la Unión Europea. Eso se confirmó con la llegada a Buenos Aires, previo paso por Brasilia, del secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross.
Durán Barba aconsejó no ponerle firma a este programa, por razones obvias. Pero los electores deberían saber que Juntos por el Cambio les pide votar por una semicolonia próspera para quienes estaban ayer en la Rural, comenzando por Mauricio Macri Blanco Villegas. El grueso tiene «la ñata contra el vidrio» de esta recreación del pacto Roca-Runciman, el empréstito con la Baring Brothers y momentos claves del semicolonialismo con Krieger Vasena, Martínez de Hoz y Cavallo.
La referencia a la familia materna del presidente, los estancieros Blanco Villegas de Tandil, no es una chicana. Además de árbol genealógico, Macri tiene -según su declaración patrimonial de 151,6 millones de pesos, empinada el 51,9 por ciento el último año-, miles de hectáreas en campos de Entre Ríos, Salta y Tucumán con cultivos de arroz y limones. Hasta sus pedidos a Trump para la apertura del mercado de EEUU a los limones tenían el sello del negocio personal…
Cada uno es libre de votar por segunda vez al CEO del gobierno de ricos y pegarse un tiro en el pie. Lo único, después no diga que no sabía o que no le avisaron…

Buenas, pero insuficientes.

El Frente de Todos no estuvo en la Suciedad Rural y eso es muy positivo. En cambio Alberto Fernández recibió en su casa de Puerto Madero a Marcelo Midlin, de Pampa Energía, y recorrió la planta de Aceitera General Deheza junto a su dueño, el monopolista Roberto Urquía. Y eso merece un aplazo político.
De todas maneras, los Fernández han planteado una plataforma opositora y eso es lo que más importa para las PASO y el 27 de octubre. Lo otro, recién mencionado, le pone límites políticos y de clase a su oposición.
La semana anterior AF había estado muy bien en un acto de Lomas de Zamora y ratificado en reportaje con El Destape, al plantear que si era presidente los jubilados iban a tener los remedios gratis.
Ante la feroz crítica de la Bolsa de Comercio, los medios afines al macrismo y los economistas del establishment, que lo acusaron de defaultear, el candidato contragolpeó diciendo que si el costo de aquella medida para los jubilados fuera de 19.200 millones de pesos anuales, era lo mismo que el gobierno actual paga a los bancos por diez días de Leliq con intereses al 60 por ciento. También habló de aumentar el 20 por ciento las jubilaciones, otra buena iniciativa muy bien recibida en el campo popular pero pésimamente por el gobierno y sus medios afines. De allí siguieron lloviendo críticas al populismo, la locura y el supuesto defaulteo, denotando la necesidad de otra ley de medios.
Esta semana AF lanzó una segunda buena idea, desde Río Cuarto: «voy a desdolarizar las tarifas porque no es posible que haya un sector de la economía tan importante como la energía dolarizada en un país que produce y consume en pesos». Abundó: «si las pequeñas y medianas empresas no pueden pagar la luz no tiene sentido que tengamos energía. Hoy leía en el diario que cayó el consumo de luz y Edesur ganó no sé cuántos millones de pesos, eso es que el negocio es para unos pocos».
Es cierto. Algunas tarifas de gas y luz han crecido el 3.000 por ciento en estos años, con facturas impagables no sólo para las Pymes sino sobre todo para las familias, que deben endeudarse para abonarlas. Otras pasan de la red de gas a la garrafa y otras de la garrafa a la leña, por no poder pagar el costo de la energía, que no es un bien de mercado sino un derecho humano hasta para entidades como la ONU.
En esta Argentina semicolonial la energía es un gran negocio para los amigos del presidente y empresarios monopolistas como Midlin, Nicolás Caputo, Rogelio Pagano, familia Escasany, Ruete Aguirre, Paolo Rocca, Shell, Axion, Total, Panamerican, Bulgheroni, Lewis, Aranguren, etcétera.
Uno de los observatorios que estudia todo lo relacionado con la energía es Oetec, dirigida por Federico Bernal. En base a los balances empresarios, denunció que en el primer trimestre de 2019, Pampa Energía, de Midlin, ganó 6.375 millones de pesos; y que Central Puerto, de Caputo, entre enero y septiembre de 2018 ganó 16.318 millones de pesos.
Este panorama, ruinoso para la población y de beneficios extraordinarios para un puñado de grandes empresarios, tendría una mejoría cierta con una desdolarización de las tarifas. Ese sería sólo el primer paso; para solucionar el drama habría que nacionalizar el sector energético, como recomiendan Oetec, el preso político Julio de Vido y sectores antiimperialistas.
Los Fernández se animan a desdolarizar, pero no a nacionalizar. Tal su gran avance respecto a Macri y a la vez su límite. Ellos hablan desde Pymes y las universidades, no desde la Suciedad Rural. Si fuera por las firmas de apoyo de intelectuales ganarían 8.700 a 150, pero las PASO serán más apretadas.