miércoles, 20 noviembre 2019
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¿Qué nos dirá que no sabemos?

LA SEMANA PAMPEANA

I – Con el telón de fondo de la manifestación multitudinaria en Chile, el neoliberalismo continental decide hoy su suerte en la Argentina. Este sistema, que hace del «sálvese quien pueda» su lema y de la ley de la selva su método, tuvo su primavera hace cuatro años cuando por primera vez en la historia ganó una elección en el país. Su llegada al poder por la voluntad popular fue posible porque una sumatoria de defecciones y falsas promesas logró crear en una muy justa mayoría la sensación de que la derecha venía a hacer lo mismo que se estaba haciendo pero mejor. Las defecciones de dirigentes peronistas y sindicalistas más la voltereta política del partido radical que, traicionando su historia, le sumó a la derecha los votos necesarios, más las promesas de no quitar nada de lo conseguido, logró el resto. Pero como en el cuento del alacrán y el sapo, luego de la elección que lo catapultó a la Casa Rosada, el filoso aguijón del neoliberalismo picó a sus propios votantes y los ahogó en un mar de desempleo, recesión e inflación mientras destruía el Estado endeudándolo en pocos años como nunca se había visto antes en la historia.

II – La elección del pasado agosto reveló que los argentinos están de vuelta de aquel viaje y que una clara mayoría no quiere volver. La elección de hoy, más que el triunfo del candidato opositor que nadie niega, revelará cuál es el poder residual del neoliberalismo y sus aliados luego del desastre económico y social en el que han sumergido al país. Esa fuerza, que Halperín Donghi definió como el «tercio irreductible» por su resistencia a cualquier política de inclusión de las nuevas mayorías en el bienestar y el ascenso social, está constituida por una pequeña oligarquía que detenta, casi ininterrumpidamente, el poder real desde la Organización Nacional, y una variopinta clase media cuyo origen es mucho más reciente y, tal vez por eso mismo, vota como vota para que no se engrose demasiado su segmento y haya menos disputándole los privilegios de su ubicación en la cadena de apropiación. Se le suma un número indeterminado de proletarios pobres, salariodependientes y víctimas del ajuste, que, por una rara combinación de desorientación de clase y engreimiento social, votan a quienes, si llegan al gobierno, los sumergirán aún más.

II – En la semana los pampeanos tuvimos la confirmación judicial de las sospechas que envolvieron el caso de la lista de supuestos «narcos» que conmocionó a la sociedad al revelarse que la justicia federal investigaba a conspicuos políticos, comisarios, deportistas y vecinos sólo porque alguien los había acusado sin más pruebas. La justicia reveló ahora que todo se trató de una maniobra de espías del gobierno nacional con llegada a medios de comunicación, más o menos en la línea del caso Santoro-D’Alessio. La resolución judicial que sobreseyó a todos los apuntados contrastó con lo que le sucedió, meses antes en otra causa de altísimo octanaje político, al profesor universitario acusado de expresar su repudio al gobierno a huevazos. En aquélla oportunidad, los federales detuvieron, esposaron, encarcelaron, incomunicaron, trasladaron, procesaron y condenaron al profesor. La diferencia ahora es que en los meses que pasaron, además del tsunami de las Paso, pasó que la línea gubernamental de Comodoro Py, que canaliza las pulsiones judiciales del gobierno nacional, está en franca retirada luego de los escándalos que envuelven a sus funcionarios y desnudan sus maniobras de persecución judicial de opositores.

III – La censura de un mural en la Facultad de Agronomía porque cuestionaba el uso de agroquímicos causó sorpresa en la sociedad pampeana. La propia autora del mural lo denunció luego de negarse a aceptar la «sugerencia» de no incluir menciones a ese tema en el mural. El episodio sumó elementos a quienes ven en esa unidad académica una posición a favor del uso de agroquímicos mucho más en línea con la prédica de las multinacionales que los fabrican que con quienes, desde la ciencia, advierten la peligrosidad de su uso y propugnan políticas de restricción. La fumigación cerca de los pueblos, la presencia de bidones de agroquímicos por las calles de la ciudad, fueron temas que en las últimas semanas movilizaron a los pampeanos. Esa preocupación es mirada desde ciertos círculos de la Universidad y también del Inta como manifestaciones del vulgo ignorante que no sabe, como ellos dicen saber, que no hay pruebas de esa incidencia dañina en la salud. No va a ser la primera vez que el vulgo ignorante se anticipa años a la toma de conciencia de sus supuestas élites científicas sobre problemas ambientales. El caso del cigarrillo, defendido a muerte por una runfla de científicos que negaban su relación con el cáncer, aconsejaría más prudencia en esta ola de negacionismo universitario sobre el riesgo que conlleva el modelo de los agro-químico-negocios. (LVS)