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¿Quién gana con esta decisión?

Ayer este diario publicó la noticia, nada grata para los pampeanos, de que Aerolíneas Argentinas tiene en su agenda levantar el vuelo nocturno a Santa Rosa. Ninguna desmentida llegó desde la empresa por lo cual cabe aguardar que esta mala nueva finalmente se haga realidad.
Lo más sorprendente es que se trata de una ruta comercial exitosa, que AA realiza con sus aviones completos. Hace dos años, cuando ese servicio comenzó a implementarse poco menos que se triplicaron los pasajeros que utilizan la aerolínea por la gran comodidad que significa viajar desde esta capital provincial a Buenos Aires temprano a la mañana con la posibilidad de regresar por la noche.
Las razones que se habrían esgrimido para justificar este recorte en el servicio es evitar que los aviones «duerman afuera» en esta ciudad por los efectos del frío. En verdad resultan poco convincentes ya que, siguiendo esa argumentación, se deberían levantar los vuelos hacia todos los destinos «fríos» del país, que no son pocos. Por otra parte si, como se sabe, la demanda de pasajes es tan alta se justificaría que la empresa construya, o alquile, un hangar para resguardar sus aviones.
La medida tiene todo el aroma de muchas otras que -en las más diversas actividades- se adoptan en la ciudad de Buenos Aires con olímpico desprecio por sus repercusiones en el interior del país. Pero, además, en estos tiempos políticos de duros enfrentamientos entre los gobiernos pampeano y nacional adquiere un fuerte tono de represalia contra una provincia «rebelde» que no agacha la cabeza con facilidad ante los dictados de la Casa Rosada.
Pero cabe una especulación todavía más preocupante: que alguien -en este gobierno nacional colonizado por los CEOs- esté pensando en beneficiar a alguna empresa privada, de las muchas que comenzaron a operar a partir de la «revolución de los aviones» a expensas de los servicios de AA. No sería la primera vez que ocurre. Todavía se recuerda aquella incomprensible medida de levantar uno de los vuelos internacionales más rentables de la empresa de bandera: Buenos Aires-Barcelona, que inmediatamente fue ocupado por una de las aerolíneas privadas. Fuertes protestas entre los gremios aeronáuticos provocó esta medida que se mantuvo a pesar de todo. Lo mismo sucedió con varias rutas de cabotaje que dejó de cubrir AA para que las nuevas compañías low cost -algunas con servicios de muy baja calidad- pudieran obtener grandes beneficios. Capitalismo de amigos, le llaman a esa singular forma de operar del macrismo.
Lo cierto es que esta medida en ciernes solo provocará perjuicios. A Santa Rosa porque le quitará una posibilidad de comunicación diaria con la Capital Federal que los pampeanos habían aceptado y se traducía en vuelos con muy alta demanda. Y a Aerolíneas Argentinas porque perderá venta de pasajes y ello se reflejará en déficit o quebranto económico. Sin embargo, conociendo los numerosos antecedentes de «conflicto de intereses» que caracterizan a este gobierno nacional, no debería descartarse que algún ignoto empresario -o empresa- termine haciendo muy buenos negocios con una nueva decisión lesiva para el Estado.