¿Quién gana con la “guerra” a las drogas?

Javier Calderón Castillo – En la sesión de la Asamblea General de la ONU sobre las drogas quedó claro el desastre global y la ineficacia de la política “antidrogas” impuesta por EE.UU. Ante la fuerza de los hechos hasta presidentes de derecha y aliados de Washington como Ollanta Humala del Perú y Juan Manuel Santos de Colombia, tuvieron que coincidir con los organismos independientes, gobiernos progresistas, campesinos, indígenas, defensores de derechos humanos, ambientalistas, entre otros, que durante décadas se opusieron a las acciones punitivas y violentas de la llamada guerra contra las drogas en sus países.
Prometedores discursos de la derecha sonaron progresistas y permitirían augurar un nuevo tratamiento del problema, pero no puede creerse mucho a Humala y Santos. La política antidrogas fue desastrosa para los países donde se impuso: Colombia, México, Honduras, Guatemala y Perú. Pero fue un rotundo éxito para los objetivos intervencionistas y militares de EE.UU. De eso no hablaron Humala y Santos, pero sí Evo Morales y la canciller venezolana Delcy Rodríguez. Ambos hablaron del intervencionismo y exigieron el desmantelamiento de la DEA y terminar con los mecanismos de dominio como las bases militares en territorio latinoamericano, con las cuales EE.UU. desestabiliza gobiernos y realiza acciones de control sobre la población.

Relaciones peligrosas.
Morales y Rodríguez, recordaron que el narcotráfico ha sido aliado de las políticas neoliberales y represivas, y que la DEA se ha encargado más bien de unificar y regular un sistema de producción-distribución-consumo articulado con el sistema bancario y financiero. No es casualidad que EE.UU. no quiera responder a preguntas como: ¿Quiénes son los capos norteamericanos capturados por recibir y traficar más de mil toneladas de cocaína al año? ¿En qué bancos están depositadas las astronómicas ganancias del negocio de venta en las calles y bares de EE.UU? ¿Cómo ingresan esas miles de toneladas de drogas al territorio más vigilado del planeta y con las fuerzas militares más poderosas?
EE.UU. ha utilizado el narcotráfico en la guerra contra los procesos emancipadores del continente. Numerosos estudios, entre ellos, un excelente trabajo de los periodistas franceses Mylene Sauloy y Lee Bonnec (1994), revelan la relación del “capo” colombiano Pablo Escobar como financiador de los contras en Nicaragua y Honduras entre 1986 y 1990, después del escándalo Irangate que demostró el apoyo directo de EE.UU. en la guerra contra la Revolución Sandinista. Este episodio, es un ejemplo de la visión manipuladora de EE.UU. respecto de la política antidrogas y, sobre todo, demuestra que sus intereses hegemónicos sobre América Latina son su principal objetivo. Ni los 1,5 millones de consumidores de cocaína norteamericanos, ni la democracia en nuestra región son sus preocupaciones principales.

Las ganancias a EE.UU.
El eslabón más rentable de la economía del narcotráfico está en EE.UU., donde se distribuyen unas 1200 toneladas de cocaína al año a precios exuberantes; sin embargo, no se conoce persecución alguna contra los capos de la droga norteamericanos. La política antidrogas es solo para los latinoamericanos. Acá quedan los muertos, los desplazados, las bases militares, los gobiernos de derecha y el estigma de ser países narcos; mientras en EE.UU. quedan las grandes ganancias en los bancos.
Mucho se dijo en la ONU pero también hubo silencios, como el del presidente Mauricio Macri que defiende la reorientación punitiva y articulada con EE.UU. del plan contra las drogas en la “frontera norte”, es decir, con Bolivia. El presidente mexicano ni se dejó ver y también hubo un silencio ensordecedor de Obama; quizás porque hubiera tenido que decir que “todo está bien”, como lo demuestran la obsecuencia y seguidismo de algunos gobiernos locales, que no le exigen responsabilidades a EE.UU. ni buscan alternativas para que el combate al narcotráfico no tenga tan alto costo humano, ambiental y político. Bien por los gobiernos que plantearon el debate sobre a quién beneficia la cocaína. Es hora de conocer las respuestas y de ver el final de esa nefasta e inútil guerra. (Celag).