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¿Quiénes son los monos?

Redacción 03/11/2019 - 14.24.hs


I – Con más de doce puntos de ventaja para el Frente de

Todos concluyó en la semana el escrutinio definitivo en La Pampa junto a diez

provincias que, en conjunto, dieron más o menos el mismo resultado. En La Pampa

un 50,07 por ciento de los ciudadanos que fueron a votar lo hicieron por la

fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández mientras que un 37,74 lo hizo por

Macri-Picheto. Sumadas, las diez provincias arrojaron 50,17% para Fernández-Fernández

y 38,14% para Macri-Picheto. La diferencia en el conjunto fue también mayor al

12%.

 





II – El resultado es más o menos el mismo que se espera

cuando se termine de escrutar el resto de las jurisdicciones. Muy lejos del 47

a 41 que, maliciosamente anunciara el Ministro del Interior macrista, Rogelio

Frigerio, a pocas horas de cerradas las mesas de votación el pasado domingo. No

fue un error ni la provisionalidad de un resultado con solo un porcentaje. Fue

una estudiada puesta en escena que, desde ese momento, intentó instalar que la

noticia del día no era el triunfo popular del Frente de Todos, sino la

“remontada” del macrismo. Esa maniobra de bajarle el precio al amplio triunfo

del candidato peronista continuó durante la semana con los principales medios y

sus periodistas intentando instalar en la ciudadanía una lectura inverosímil de

la elección.

 





III – La noticia, además del triunfo contundente de Alberto,

es que, por primera vez en la historia democrática argentina, un presidente que

se postula a su reelección es derrotado por el voto popular. Cuando los números

se ampliaron de tal forma que el peronismo rozaba el 50% y el macrismo estaba a

punto de perforar hacia abajo la cuarta decena y reducir su voto a treinta y

pico y no el publicitado “cuarenta y pico”, la estrategia de los medios adictos

al gobierno mutó a sembrar incertidumbre. El supuesto malestar de los

“mercados” mundiales, la cautela del “mercado” local, la desmesurada

importancia con que presentaron la inaceptable ingerencia del impresentable

presidente brasileño (a quien justamente se lo acusa en su país de estar detrás

del crimen de la concejala Marielle Franco), el supuesto enojo del Trump, las

versiones sobre la  mala salud de

Alberto Fernández...

 





IV – El cepo cambiario y los tarifazos de servicios,

prepagas y alimentos que se descargaron sobre los argentinos horas después de

conocida la debacle electoral del macrismo desnudaron, por si hacía falta, que

el mensaje del presidente que repitió “los escuché” y prometió que iba a cuidar

el salario, iba a iniciar una etapa de crecimiento y hacer mejor el “día a día”

era, nuevamente, como en 2015, una máscara que encubría sus verdaderas

intenciones. La demora de dos meses en instaurar controles de cambio para

captar el voto de la clase media que aún puede ahorrar en moneda extranjera le

costó al país 22.000 millones de dólares. Los aumentos de servicios,

combustibles y alimentos impactarán de lleno sobre el salario que, mentiroso,

el presidente prometió cuidar. En esta repetición en 2019 del método de la

mentira y el engaño del electorado que le dio el triunfo en 2015 y la distinta

respuesta de las mayorías está la lección del domingo. En ese punto debe el

periodismo y los ciudadanos encontrar la clave para entender lo que pasó en la

Argentina en estos cuatro años donde el país volvió a descender al infierno del

que salimos hace más de diez años.

 





V – Como en la canción de Gilda, el presidente y su entente

política quedaron al desnudo ante la racionalidad de un voto que les dijo:

“fuiste”. Lejos de la desvalorización de la decisión popular que se intentó

presentar como un voto irracional de primates “come bananas”, la lección que

dejó el domingo es que hubo un voto extremadamente pensado, racional, en

defensa propia, un voto donde no solo se castigó la debacle económica, la

pérdida de empleo, de crecimiento y bienestar, sino el intento de subestimarlos

y hablarles como a monos que no eran capaces de recordar siquiera que hace

cuatro años una ristra de mentiras semejantes terminó en desastre. Macri, es

cierto, les habló como a primates... pero el voto mayoritario que lo derrotó no

le respondió como tales, sino con la sabiduría de verdaderos homos sapiens.

 





VI – (Si hubo un voto irracional el domingo, no fue el que

lo derrotó. La paradoja es, en verdad, que el voto irracional es el de buena

parte de los que continuaron votando a esta opción de espanto que significa el

macrismo. Si se usa la categoría macrista de igualar el voto irracional con los

monos, puede usarse con más justeza aplicándolo a quienes, habiendo perdido

buena parte de sus bananas en manos de los grandes gorilas macristas, los

siguieron votando). (LVS)

 



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