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¿Quiénes son los monos?

I – Con más de doce puntos de ventaja para el Frente de Todos concluyó en la semana el escrutinio definitivo en La Pampa junto a diez provincias que, en conjunto, dieron más o menos el mismo resultado. En La Pampa un 50,07 por ciento de los ciudadanos que fueron a votar lo hicieron por la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández mientras que un 37,74 lo hizo por Macri-Picheto. Sumadas, las diez provincias arrojaron 50,17% para Fernández-Fernández y 38,14% para Macri-Picheto. La diferencia en el conjunto fue también mayor al 12%.

II – El resultado es más o menos el mismo que se espera cuando se termine de escrutar el resto de las jurisdicciones. Muy lejos del 47 a 41 que, maliciosamente anunciara el Ministro del Interior macrista, Rogelio Frigerio, a pocas horas de cerradas las mesas de votación el pasado domingo. No fue un error ni la provisionalidad de un resultado con solo un porcentaje. Fue una estudiada puesta en escena que, desde ese momento, intentó instalar que la noticia del día no era el triunfo popular del Frente de Todos, sino la “remontada” del macrismo. Esa maniobra de bajarle el precio al amplio triunfo del candidato peronista continuó durante la semana con los principales medios y sus periodistas intentando instalar en la ciudadanía una lectura inverosímil de la elección.

III – La noticia, además del triunfo contundente de Alberto, es que, por primera vez en la historia democrática argentina, un presidente que se postula a su reelección es derrotado por el voto popular. Cuando los números se ampliaron de tal forma que el peronismo rozaba el 50% y el macrismo estaba a punto de perforar hacia abajo la cuarta decena y reducir su voto a treinta y pico y no el publicitado “cuarenta y pico”, la estrategia de los medios adictos al gobierno mutó a sembrar incertidumbre. El supuesto malestar de los “mercados” mundiales, la cautela del “mercado” local, la desmesurada importancia con que presentaron la inaceptable ingerencia del impresentable presidente brasileño (a quien justamente se lo acusa en su país de estar detrás del crimen de la concejala Marielle Franco), el supuesto enojo del Trump, las versiones sobre la  mala salud de Alberto Fernández…

IV – El cepo cambiario y los tarifazos de servicios, prepagas y alimentos que se descargaron sobre los argentinos horas después de conocida la debacle electoral del macrismo desnudaron, por si hacía falta, que el mensaje del presidente que repitió “los escuché” y prometió que iba a cuidar el salario, iba a iniciar una etapa de crecimiento y hacer mejor el “día a día” era, nuevamente, como en 2015, una máscara que encubría sus verdaderas intenciones. La demora de dos meses en instaurar controles de cambio para captar el voto de la clase media que aún puede ahorrar en moneda extranjera le costó al país 22.000 millones de dólares. Los aumentos de servicios, combustibles y alimentos impactarán de lleno sobre el salario que, mentiroso, el presidente prometió cuidar. En esta repetición en 2019 del método de la mentira y el engaño del electorado que le dio el triunfo en 2015 y la distinta respuesta de las mayorías está la lección del domingo. En ese punto debe el periodismo y los ciudadanos encontrar la clave para entender lo que pasó en la Argentina en estos cuatro años donde el país volvió a descender al infierno del que salimos hace más de diez años.

V – Como en la canción de Gilda, el presidente y su entente política quedaron al desnudo ante la racionalidad de un voto que les dijo: “fuiste”. Lejos de la desvalorización de la decisión popular que se intentó presentar como un voto irracional de primates “come bananas”, la lección que dejó el domingo es que hubo un voto extremadamente pensado, racional, en defensa propia, un voto donde no solo se castigó la debacle económica, la pérdida de empleo, de crecimiento y bienestar, sino el intento de subestimarlos y hablarles como a monos que no eran capaces de recordar siquiera que hace cuatro años una ristra de mentiras semejantes terminó en desastre. Macri, es cierto, les habló como a primates… pero el voto mayoritario que lo derrotó no le respondió como tales, sino con la sabiduría de verdaderos homos sapiens.

VI – (Si hubo un voto irracional el domingo, no fue el que lo derrotó. La paradoja es, en verdad, que el voto irracional es el de buena parte de los que continuaron votando a esta opción de espanto que significa el macrismo. Si se usa la categoría macrista de igualar el voto irracional con los monos, puede usarse con más justeza aplicándolo a quienes, habiendo perdido buena parte de sus bananas en manos de los grandes gorilas macristas, los siguieron votando). (LVS)