Quieren despedir a juez que empezó a sanear la cloaca

LA SEMANA POLITICA

Alejo Ramos Padilla empezó a sanear con sus investigaciones la maloliente cloaca de Comodoro Py. Y en vez de apoyarlo, el gobierno de Macri inició los trámites ante el Consejo de la Magistratura para echarlo. Todo dicho.
SERGIO ORTIZ
Ramos Padilla recibió en su juzgado de Dolores la denuncia del empresario Pedro Etchebest por extorsión. Marcelo D’Alessio, presunto abogado que decía ser de la DEA y trabajaba con la fiscalía de Carlos Stornelli y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), le exigía 300.000 dólares para sacarlo de la causa de los Cuadernos manejada por ese fiscal.
El personaje tenía relaciones con Daniel Santoro, de Clarín y Animales Sueltos; se proporcionaban información de los servicios y que, realimentada por ellos, se convertía en material “probatorio” para llevar a Stornelli. D’Alessio era presentado por Santoro como de la DEA y especialista en narcotráfico. Con esa chapa iba a programas de TV del grupo de Magnetto y América, y firmaba columnas en Clarinete.
El juez investigó la denuncia de Etchebest por extorsión. Ordenó el allanamiento en la ostentosa vivienda de D’Alessio y lo hizo detener. Es que allí se encontraron pruebas de que la denuncia del empresario era cierta: carpetas con documentación, info de los celulares y computadoras, credenciales de la DEA, informes de inteligencia en inglés, dinero y constancias de propiedades, autos, motos y embarcaciones. Lo único que no se halló fue el título de abogado. Era trucho quien fue mandado al penal de Ezeiza.
Aunque fue citado a declarar en Dolores, Stornelli no fue ni entregó su celular para que se pudieran peritar sus numerosos llamados y mensajes con D’Alessio. Después de varios días buscó deslindarse de éste, como si fuera una relación reciente y distante. Numerosos mensajes, capturas de pantalla y las fotos tomadas por Etchebest en Pinamar, cuando aguardaba la estocada final del extorsionador, indicaban lo contrario. Además, el detenido le había llevado un arrepentido, un exdirectivo de la venezolana Pdvsa, para alimentar una de las causas que llevaron al desafuero y detención de Julio De Vido.
El primer manotazo del ahogado Stornelli fue decir que no tenía nada que ver con el preso. El segundo, tratar de sacar la causa a Ramos Padilla y radicarla en el juzgado de Julián Ercolini, en la cloaca de Comodoro Py, donde jugaría de local y con árbitro comprado. Ercolini sin saber nada del expediente, se lo reclamó a Ramos Padilla, pero éste se lo denegó. Obviamente el celular de Stornelli siguió en su poder, blindado a los ojos de la justicia.

Más material.
En Dolores se fue acumulando más material, porque otras personas sumaron denuncias a D’Alessio por extorsiones. El argumento clásico era “salvarlas” de causas instruidas por Stornelli que podían llevarlas a la cárcel.
Los mensajes intercambiados revelaban que el fiscal le pedía al trucho hacerle una cámara oculta a José Manuel Ubeira, abogado de Oscar Thomas, ex director de la Entidad Binacional Yacyretá. El objetivo era correrlo a Ubeira de la defensa del detenido en la causa de los Cuadernos, porque no se arrepiente, se considera inocente y no manda preso a nadie.
De lo incautado en el domicilio de D’Alessio surgió que la asociación ilícita estaría integrada también por comisarios de la Bonaerense, y miembros orgánicos e inorgánicos de la AFI. Ellos tenían relaciones con las embajadas y servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel.
Ramos Padilla cayó en la cuenta que lo que tenía entre manos era algo muchísimo más grave que una extorsión. Se trataba de un grupo ilegal que además de lucrar con esas extorsiones se dedicaba al espionaje ilegal comprometiendo la democracia. Y que, por añadidura, podía afectar las relaciones con varios países que de un modo u otro habrían participado del espionaje, como los dos arriba nombrados, y otros que habían sido espiados, como Venezuela, Irán y Uruguay. En este último caso el espionaje fue sobre el Frente Amplio, del gobierno de ese país. Uno de sus diputados, alarmado, vendrá en estos días a Buenos Aires a recabar más información concreta.
Se amplió la lista de implicados, además de D’Alessio, Stornelli y los dos comisarios de la AFI. Un fiscal de Dolores, Juan Bidone, fue citado a indagatoria en el juzgado de Luis Rodríguez, acusado de facilitar información a D’Alessio para extorsionar y operar en causas judiciales. Por ejemplo, relacionadas con la Aduana, con importantes ganancias para ambos. Bidone admitió parte de esas operaciones con el detenido, por lo que también está siendo investigado por Ramos Padilla, quien pidió al juzgado de San Martín compartir la información que se obtenga el 22 de marzo con su declaración.
Cumpliendo los plazos y a pedido de los abogados de las partes, se levantó el secreto del sumario en el expediente. Por eso Ramos Padilla no violó ningún secreto cuando concurrió el miércoles 13 a un plenario de la la Comisión de Libertad de Expresión de Diputados presidida por Leopoldo Moreau.
Durante dos horas, el magistrado expresó su preocupación por la gravedad de los hechos investigados. Se quejó de la soledad en que trabaja su juzgado, sin el apoyo solicitado al nivel superior del Poder Judicial. Algunos gestos son evidentes: el Servicio Penitenciario no llevó a D’Alessio a una ampliación de indagatoria aduciendo carecer de combustible…
Todas las bancadas estuvieron en la audiencia en Diputados, menos Cambiemos. Fue un boicot alevoso, que sólo se entendería por parte de Elisa Carrió y Paula Oliveto, de CC-ARI, implicadas en los operativos de D’Alessio, Santoro y los servicios de inteligencia. Ambas suelen convertir esa basura en denuncias mediáticas y judiciales contra exfuncionarios K.

Lo quieren echar.
Después que Ramos Padilla concurriera a la comisión, también fue invitado a ir a otra, la Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia. Si el magistrado no fue antes se debió a la demora en invitarlo del titular de esa Bicameral, el senador Juan Carlos Marino, de Cambiemos. Posiblemente el oficialismo aguardaba que Comodoro Py le quitara la causa al juez de Dolores en beneficio de Ercolini.
Como eso aún no se produjo, y luego del alto impacto político de la exposición del miércoles 13, totalmente silenciada por Clarín y La Nación, Marino cedió al requerimiento de los legisladores opositores y convocó a Ramos Padilla para el jueves 21. También citó, para otro día, al titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas.
El juez invitado aceptó el convite. El problema lo tiene el gobierno, protector y socio de los acusados de pertenecer a la cloaca de Comodoro Py, con los que actúa en banda en la zona de Retiro. El juez tendrá en la Bicameral un público mayor, no en cantidad (son 14), pero si en espectro, por la concurrencia de Cambiemos. Hasta el jueves 21 podría acumular más material probatorio contra la asociación ilícita. Más allá del blindaje de Clarinete, el caso es suficientemente grave como para levantar más polvareda política y tener influencia electoral, donde el reeleccionismo de Macri tiene chances de salir tercero, según predicción de Sergio Massa.
En un mensaje con Stornelli, D’Alessio dice que estuvo con MM, ¿y si fuera Mauricio Macri? Aunque la embajada de míster Edward Prado aclaró que el abogado trucho no es agente suyo, ¿qué pasaría si se comprobara alguna de sus acciones de espionaje en conjunto con la DEA?
Esos interrogantes y varios más, así como el odio del gobierno ante un juez probo y valiente que ha hecho bien su trabajo legal, explica que el viernes 15 el ministro de Justicia dirigió una nota al representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Juan Bautista Mahiques, pidiendo iniciar el trámite de remoción de Ramos Padilla.
La nota de Garavano asegura que el magistrado de Dolores “hizo de su investigación una cuestión política y mediática alejada del rol que la Constitución Nacional reconoce al Poder Judicial”. También lo acusa de tener una “actitud confrontativa contra algunos de los legisladores, también exhibe un accionar incompatible con la prudencia y decoro esperados de un Juez Federal”. Agrega que demostró una “evidente finalidad política” por haber pedido colaboración a un organismo de derechos humanos como la Comisión Provincial de la Memoria, integrada por el Nobel Adolfo Pérez Esquivel.
Pedir la remoción es el castigo mayor para un juez. Que el gobierno más ajustador de la historia de 70 años, para usar un lapso que evoca el presidente, quiera despedir a Ramos Padilla, es un mérito del acusado. Lo ataca mal la alianza macrista-judicial-mediática-empresarial que lucra con el dolor de la mayoría de los argentinos.
Macri prefiere la “Corte de los Milagros” de Julio Nazareno, cortesanos por el “2×1” como Carlos Rosenkrantz, jueces como Norberto Oyarbide y la que Servía y Cubría, Claudio Bonadío “de la servilleta”, fiscales acusados de extorsión como Stornelli y los anteriores servicios de lasembajadas, como Alberto Nisman, etc. Así fue que zafó de numerosas causas.
El PRO-Cambiemos nada como pez en el agua cloacal de Comodoro Py y quiere echar al juez que empezó el saneamiento de ese antro, uno de los más contaminantes de Argentina.