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Radicales, si entre ellos se pelean

MANGRULLO POLITICO

El clásico internismo que caracteriza -desde siempre- a la Unión Cívica Radical, persiste. Si bien el aplazamiento de las PASO y de las legislativas de medio término permite más tiempo para acuerdos, por ahora todo está por resolverse.
Algunas últimas versiones vinculadas siguen sumando protagonistas al juego de la interna partidaria que tanto les gusta a los radicales.
Ya hemos dicho que hay dos nombres resueltos a disputar la Senaduría nacional, y voces -interesadas por cierto- pretenden sumar un tercero.

Lo que viene.
Hay una vertiente en formación -que algunos definen como línea Verde- que tiene como un dirigente interesante y con proyección a Guillermo Coppo, concejal en General Pico. ¿Pero tiene el piquense aspiraciones verdaderas en lo que viene próximamente?
Lo vamos a decir con claridad: lo que tendría claro es que aún no es su momento, y en todo caso él -y su sector- podría acercarse a los que van a pelear por el campeonato, para decirlo más o menos deportivamente. Aunque no sea precisamente una contienda deportiva, sino de poder.

Algunas quejas.
Ha pasado recientemente la Convención provincial de la UCR, y quedaron quejosos porque se decidió la prorroga de mandatos, y hubo quienes piden modificar la Carta Orgánica del centenario partido en nuestra provincia porque consideran que otorga a algunos sectores más convencionales que a otros -le apuntan a la Juventud Radical y Franja Morada- que cuentan en sus localidades con dos centenares de afiliados y tienen mucho menos representantes-
Son los mismos que sostienen que en las altas esferas de «Evolución», la línea interna del partido que capitanea el senador Martín Lousteau, no desconocen la gravedad de la pandemia que azota fuertemente a nuestra provincia; pero no saldrían de su asombro porque sus representantes de la Juventud Radical en La Pampa no apoyaron un recambio de autoridades provinciales en el Comité. Y apuntan que los de Losteau sí apostaron por renovaciones en provincias como Córdoba, Buenos Aires, y CABA. Y para ellos habría sido una sorpresa la pasividad que se mostró en nuestra provincia en circunstancias parecidas.

Los candidatos.
Ya hemos comentado en esta columna que se vienen perfilando candidatos a senadores y diputados para las elecciones de medio término. Aunque se conoció que tanto las PASO como las generales se aplazaron por lo menos un mes y eso hace que haya más tiempo para posibles acuerdos.
Desde afuera se advierte un partido inmerso en un cierto desorden, y con las líneas internas desencontradas. Por un lado está la Azul de Francisco Torroba y Hugo Pérez; la histórica Celeste fundada por Pacheco Berhongaray y el Vasco Altolaguirre; y la Blanca que lideraban Juan Carlos Marino y Daniel Kroneberger -sus figuras mas relevantes- que no obstante parecieran ir por caminos diferentes: Marino va a completar en diciembre 18 años como senador -ya anunció que no irá por su reelección-, en tanto Kroneberger sí adelantó que ese es su gran objetivo.

Un sector en construcción.
Y cómo decíamos antes a esta altura no se puede soslayar una nueva línea. Un sector nuevo que mira desde afuera los movimientos de los posibles candidatos. Algunos quieren llevar candidatos, pero una mayoría piensa que «la única verdad es la realidad»: no es el momento. Eso sí podrían acordar con lo que tienen con algunos de los contendientes de peso para el futuro. Pero es todo a confirmarse.
Radio «pasillo» viene dejando correr la versión de que Hipólito (Poly) Altolagurre todavía no definió -no tiene apuro por ahora- quien podría acompañarlo en la fórmula en el primer lugar para la diputación nacional, pero en principio la idea es que sea una mujer. Y hasta allí todo lo que se sabe.
No obstante parecería que Poly contaría con el apoyo del actual senador Juan Carlos Marino y del diputado nacional Martín Bererhongaray. Y también el actual presidente del Comité Provincia Julio «Tito» Pechín podría acompañar, aunque ya dijimos que no ha descartado ser él mismo candidato. Todo está para dilucidarse.

«El Ruso» no afloja.
Por otro lado Daniel Kroneberger no saca el pie del acelerador y quiere sí o sí ser senador. Y todo indica que está esperando confirmar también una dama para disputar el cargo a la Cámara Baja.
De todos modos más allá de las disputas intestinas, en la UCR nadie quiere que -como ocurrió en 2017- se pierda la senaduría nacional, porque Martín Maquieyra aparece por ahora agazapado y pensando en largar su candidatura para el cargo. Una división de los radicales -tal como ocurrió en esas legislativas nacionales-, podría permitirle meterse como cuña y quedarse con la banca, como sucedió aquella vez cuando el joven piquense -desde entonces diputado nacional- le ganó a Martín Berhongaray y a Francisco Torroba. El desencuentro entre celestes y azules dividió las aguas favoreciendo en esa oportunidad al macrista.

El contexto.
Los distintos escenarios electorales dependerán -en primer término-, de la decisión que tome la Asamblea Plenaria del radicalismo respecto de la conformación de un frente electoral que incluya o no al PRO. En un contexto donde alcanzar una la lista única en el radicalismo parece difícil, no faltan quienes pregonan que no se constituya el frente electoral para que la UCR y el PRO decidan su suerte por andariveles separados en las elecciones generales.
Esa división -estiman los analistas de la realidad partidaria- le permitiría al radicalismo conservar el Senador y recuperar el Diputado Nacional, aunque lógicamente se reducirían sensiblemente las posibilidades electorales de vencer al justicialismo.
En segundo lugar y en caso de que se decida conformar el frente electoral Juntos por el Cambio en La Pampa, el factor a tener en cuenta pasará por la cantidad de listas que presente la UCR para enfrentar en las PASO a la -casi con seguridad- lista de unidad del PRO. Una oferta electoral numerosa de parte del radicalismo alimentaría las chances de caer derrotado otra vez frente al macrismo como en aquel 2017.

Hay que esperar.
¿Se puede permitir la Unión Cívica Radical otra división interna que le haga daño, y nuevamente perder bancas en el Congreso? Los que no quieren eso alientan a conversaciones entre los que se sabe están lanzados, y decididos.
Pero lo cierto es que el juego de la interna -más allá de la preocupación que nos angustia a todos, vinculada con la pandemia-, sigue su camino. Y cada vez tiene más jugadores. Sólo habrá que esperar para saber lo que viene.