Rafecas, un muy buen juez que la derecha quiere remover

SIONISMO NO LE PERDONA SU CORRECTO PAPEL EN CASO NISMAN

Hoy habrá audiencia en la Cámara Federal sobre reabrir o no la causa de Nisman contra la ex presidenta. Rafecas volvió a pronunciarse en contra de esa reapertura. El sionismo y la derecha se lo quieren comer crudo.
EMILIO MARÍN
El 7 de septiembre se desató la polémica, al conocerse los términos muy agresivos con que activistas de la derecha local y el sionismo reclamaban la destitución del juez Daniel Rafecas. Al día siguiente ese documento fue publicado en Clarín y “La Nación”, habituales conductos de ese sector político.
Allí expresaban: “consideramos un deber cívico reclamar la destitución, acorde con los procedimientos vigentes, del Juez Rafecas por manifiesta inconducta en el ejercicio de la magistratura. Subrayamos su actuación en relación con la denuncia del Fiscal Alberto Nisman contra la entonces Presidente de la Nación, Sra. Cristina Fernández de Kirchner, su canciller Héctor Timerman y los intervinientes en negociaciones paralelas dirigidas a sancionar el Memorándum de entendimiento con Irán”.
Al final reiteraban la exigencia de la “inmediata remoción” del magistrado, para que la reapertura de la causa Nisman pudiera ser “el mejor homenaje a su memoria”. Casi acusaban a Rafecas de ser cómplice de los supuestos asesinos del fiscal; éste, según la mayoría de elementos de prueba, se habría suicidado en el baño de su departamento en la Torre Le Parc.
Entre los firmantes del pedido de linchamiento del juez están el diputado del PRO y ex vicepresidente de la Daia, Waldo Wolff; el titular de la Sociedad Rural, Luis M. Etchevehere y el rey de la soja, Gustavo Grobocopatel; Eduardo Elzstein, empresario sionista del Banco Hipotecario y Alto Palermo; Elisa Carrió: periodistas de Magnetto como Marcelo Longobardi y Alfredo Leuco; Julio Saguier, de “Gaceta Ganadera”; el ex ministro de Defensa, Horacio Jaunarena; Marcos Aguinis y Luis Alberto Romero, habituales columnistas de los diarios mencionados; los abogados Moreno Hueyo, cuyo socio Alberto Solanet defiende a los genocidas; Juan Carlos Cassagne, que asesoró privatizaciones menemistas y fue presidente de Metrogas, etc.
Es importante conocer las ideas centrales de su solicitada y sus impulsores, para saber el sentido político de la misma. Es gente acostumbrada a disimularse tras consignas engañosas, como “Justicia”. Así maquillaron su marcha por Nisman el “18F”, hablando de un asesinato y magnicidio, extremos que ninguna instancia judicial ha acreditado. Y no precisamente por culpa de magistrados probos como Rafecas sino por harto insuficiencia de pruebas.

Palabras y nombres distintos.
Era previsible que muchas otras organizaciones salieran a la palestra en defensa de Rafecas. Y así se pudo leer en los diarios del sábado 10 una solicitada que sostenía: “denunciamos persecución contra un juez independiente a través de esta inusitada y repudiable práctica, cuya intención, a no dudar, es disciplinar a todos los operadores judiciales, lo que conlleva, de ser tolerada, a una lesión enorme al Estado de Derecho y a las instituciones de la República”.
La suscribían Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares, Hijos, Cels, Memoria Abierta, Asociación Madres de Plaza de Mayo, Comisión de Homenaje a los Desaparecidos, Asociación Americana de Juristas, Justicia Legítima, Carta Abierta, legisladores, sindicalistas, gente de la cultura, Llamamiento Judío, etc. Albertina Caron, secretaria de Rafecas, contó más de mil firmas en el texto que circuló; Jorge Elbaum, de los judíos progresistas, tenía 2.700 el primer día.
No se trata de una cuestión de números, de quién juntó más adhesiones, si los detractores o los defensores de Rafecas. Ese es un dato a tener en cuenta y allí el juez ganó por paliza. Es ante todo, de qué ideas se expresan y qué personas avalan una u otra posición. Hay que elegir entre Cassagne que presidió Metrogas con capitales británicos, y Horacio Verbitsky del CELS, que denunció el “Robo para la Corona”. Entre Moreno Hueyo y su socio Solanet que fundó en 2009 un sello para defender a los represores encarcelados, y las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que enfrentaron a la dictadura y pusieron los pilares de Memoria, Verdad y Justicia. Entre Luis Dobniewsky, procesado por lavado de dinero conectado a la viuda del narcotraficante Pablo Escobar , y Raúl Zaffaroni, Beinusz Szmuckler y otros juristas de renombre.
Además de estar en una posición muy errónea en política, la patota culturosa que quería linchar a Rafecas equivocó el mecanismo. Debió ir al Consejo de la Magistratura con su denuncia y pedido de investigación en contra del magistrado. Hoy tienen allí una mayoría ajustada, con el irregular nombramiento del diputado Pablo Tonelli, del PRO.
O también pudieron copiarse de Hijos y organizar un “escrache” a Rafecas en la puerta de Comodoro Py 2002. ¿Era mucho trabajo preparar una jornada de ese tipo? Es gente muy ocupada y acostumbrada a que otros hagan lo que ellos deben hacer. Más fácil era que uno de sus escritores famosos redactara una solicitada y los medios amigos la publiquen, más el rebote de radios y TV afines.

Contradicción sionista.
La campaña anti-Rafecas hizo incurrir a dirigentes sionistas en una gruesa contradicción. Han pedido la cabeza, con procedimiento antijurídico, de alguien que en Tribunales más ha investigado el genocidio contra los judíos a manos de los nazis en la II Guerra Mundial.
Rafecas tiene libros publicados sobre ese tema, dictó una cátedra en la UBA sobre el particular y fue premiado en el Museo de la Shoá en Israel. El cronista recomienda leer el reportaje que Eduardo Anguita le hizo en Miradas al Sur, el 1 de abril de 2012, donde Rafecas relata: “el interés por abordar el tema del exterminio de seis millones de judíos y de otras minorías perseguidas durante el régimen nazi comenzó bastante tiempo antes de asumir el cargo de juez federal, de modo que cuando accedí a la investigación de la causa Primer Cuerpo de Ejército ya venía con un bagaje de inquietudes, de lecturas, de estudios y de investigación respecto de la persecución del régimen nazi entre 1933 y 1945 a distintas minorías”.
O sea que lo sionistas que clamaron por su muerte judicial no pueden acusarlo de ser o tener ideas antisemitas.
Muchos firmantes de la infame solicitada acusaron al funcionario de ser “funcional a los K”. No fue así. El juez llevaba muy bien causas por derechos humanos correspondientes al I Cuerpo de Ejército y quizás gozaba de cierta simpatía del gobierno kirchnerista. Pero entre 2012 y 2013 recibió una andanada de acusaciones del vicepresidente Amado Boudou, que lo denunció por ser parte de una “agencia de noticias”. Varios K en el Consejo de la Magistratura, entre ellos Hernán Ordiales y el senador Marcelo J. Fuentes presentaron denuncias en su contra.
Fue un caso extraño. La derecha judicial, ligada a los genocidas presos, tiraba con munición gruesa contra quien elevaba a juicio causas como Vesubio I y Vesubio II, instancias donde el cronista testimonió y pudo conocerlo, por lo que arriesga opinión sobre su integridad y probidad. Y por otro lado Boudou, Ordiales y Fuentes reclamaban la cabeza, sospechado el primero en la causa Ciccone.

Impecable lo suyo.
Aunque la jauría adiestrada por la embajada de Israel quiera sangre, la conducta de Rafecas fue impecable en la causa de la denuncia de Nisman contra la ex presidenta y el ex canciller, por supuesto encubrimiento del atentado contra la AMIA. El presumible suicida presentó su disparatada denuncia el 14 de enero de 2015 y, cuando recayó en su despacho, DR la analizó a fondo y minuciosamente. El 26 de febrero de ese año la desestimó porque no había pruebas: ni el Memorándum con Irán se había puesto en marcha y en consecuencia tampoco la Comisión de la Verdad, ni se habían pedido levantar las circulares rojas de Interpol, como aseveraba erróneamente Nisman.
Ese fallo fue convalidado por la Sala I de la Cámara Federal, con los votos de Eduardo Freiler y Jorge Ballestero. El fiscal Javier de Luca desistió su recurso ante la Cámara de Casación. O sea que lo de Rafecas fue ratificado en las dos instancias superiores.
En agosto de este año, la Daia pidió la reapertura de la denuncia de Nisman y ser tenido por querellante, aludiendo a dos supuestas novedades. Una conversación grabada en forma ilegal entre Héctor Timerman y un directivo de la AMIA, donde el primero opina que el atentado fue de los iraníes. El otro elemento expuesto fue la caída definitiva del Memorándum, tras la declinación de la apelación por el gobierno de Mauricio Macri.
Frente a esa solicitud, Rafecas razonó que la opinión de Timerman y el gobierno anterior era conocida desde 2006 en adelante. Y que la caída del Memorándum era un hecho en febrero de 2015 cuando él se pronunció, pues la Sala I de la Cámara ya lo había declarado inconstitucional. No había por lo tanto nuevas circunstancias ni pruebas, y por ello ratificó que la denuncia de Nisman no debía abrirse. Esa decisión sólida y legal, plasmada en un acto jurídico intachable, no le fue perdonada por la patota de Wolff, que quiere ir por la cabeza de CFK.
Notable incongruencia de esa gente. Se la agarran con Rafecas, que investigó el Holocausto, y no con Nisman, que en diez años no avanzó nada en la causa AMIA, ocupado en vacacionar y atender su cuenta del Merrill Lynch.