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Rebelión contra el neoliberalismo

Sin temor a errar puede decirse que en los últimos tiempos los regímenes neoliberales de América Latina están recibiendo fuertes cuestionamientos. Los pueblos del subcontinente se rebelan contra un sistema económico y social que los llevó a la pobreza mientras las elites se vuelven más opulentas haciendo grandes negocios con la complicidad de los gobiernos. En Chile y Colombia estos procesos de rebelión -si bien están en distintas fases- son un claro ejemplo del nuevo escenario político de la región.
Chile fue el primer país latinoamericano en caer bajo la bota del neoliberalismo y sirvió de cabecera de playa para que ese modelo, made in USA, se expandiera al resto del continente. En octubre de 2019 estallaron las revueltas, primero en Santiago y después en todo el país, que pese a la durísima represión desatada por el gobierno -plenamente identificados con el neoliberalismo- están provocado cambios decisivos, actuales y a futuro.
Si recordamos que Chile es uno de los tres países que los Estados Unidos consideran pilares de su geopolítica en Latinoamérica, tendremos más elementos para poner en contexto. La primera sorpresa se vio con el derrumbe ideológico y económico del país -que la derecha continental usaba como ejemplo para adoctrinar al resto de los sudamericanos- y el consecuente avance de las ideas y de las expresiones políticas identificadas con la izquierda. Las recientes elecciones para elegir convencionales constituyentes y autoridades regionales y municipales confirman ese drástico cambio de rumbo político.
Chile padeció años durísimos en los que, al igual que sus vecinos continentales, debió soportar una de las dictaduras más sangrientas, encabezada por un militar cuyo nombre pasó a ser sinónimo de terrorismo de Estado en el mundo. El golpe de Estado pinochetista había interrumpido una nueva y esperanzadora forma de socialismo -que EEUU no toleró-, y que hizo eje en la nacionalización de los recursos naturales que tanto codician los países del Primer Mundo. Muchos chilenos no olvidan que por esos años el entonces jefe del Ejército se fotografiaba junto al presidente Salvador Allende, y juraba lealtad a la Constitución chilena y al gobierno que después derribó, con el apoyo pleno de Washington.
Hoy, entre las convulsiones del país trasandino, no pocos advierten un «detalle» económico: el papel que empezó a jugar el litio en el mundo, mineral que ha pasado a ser casi imprescindible en la poderosa industria de las tecnologías electrónicas. Es sabido que Chile se cuenta entre las principales reservas del mundo, junto a Bolivia y Argentina, y hay poderosos intereses que hoy posan sus miradas sobre la región por este motivo.
De ahí entonces que las fuerzas democráticas de Chile, aún aquellas que con fuerte sesgo oportunista apoyaron al pinochetismo postdictadura, no deben bajar la guardia tras la euforia motivada por sus notables triunfos electorales. La historia continental enseña que nunca faltaron los militares o los civiles susceptibles de ser tentados por el poder o el dinero. El reciente golpe de Estado en Bolivia es solo el último ejemplo de una larga lista.