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Rechazaron extradición por «razones humanitarias»

TRIUNFO DE JULIAN ASSANGE

El fundador del sitio Wikileaks, detenido en Londres, tuvo una buena noticia con el fallo que le negó la extradición pedida por los EE.UU. Hoy se define si puede acceder a la libertad condicional.
IRINA SANTESTEBAN
El caso de Julian Assange pasará a la historia como uno de los hombres más perseguidos por el gobierno norteamericano, que en sus versiones demócrata y republicana se atribuye el derecho de colocar en listas de «malos» a aquellos Estados, organizaciones y personas que le obstaculizan su absoluto dominio del mundo.
Así, condena a Venezuela por supuestas violaciones a los derechos humanos, pero es aliado incondicional de Israel, que practica matanzas y ocupaciones ilegales de los territorios palestinos. O reclama «democratización» de su sistema político al gobierno cubano, pero es muy amigo de la monarquía de Arabia Saudita, que persigue y asesina a opositores.

Los «Wikileaks».
En ese doble estándar que practica como Estado imperial, la persecución a Assange es directamente proporcional al daño que las revelaciones de Wikileaks le hicieron a la imagen norteamericana en el mundo. En 2010 el sitio publicó más de 90.000 documentos clasificados relacionados con acciones militares estadounidenses en la agresión a Afganistán y cerca de 400.000 documentos secretos sobre la guerra contra Irak; también difundió información clasificada sobre la cárcel de Guantánamo. Ese mismo año reveló unos 250.000 cables diplomáticos provenientes del Departamento de Estado que avergonzaron a Washington, por el tenor de sus contenidos, que demuestran la injerencia norteamericana en los asuntos internos de otros países.

Espionaje.
Las publicaciones de Wikileaks desnudan no sólo el espionaje que practica la CIA hacia otros gobiernos, sino también al interior del propio sistema norteamericano. Ello se evidenció con la difusión de miles de correos de la candidata demócrata Hillary Clinton durante la campaña presidencial en los EE.UU., que revelaron el papel de las agencias de inteligencia para perjudicar al candidato Donald Trump. En aquel momento se atribuyó a Rusia y su presidente, Vladimir Putin, el supuesto hackeo de los mails de Clinton, para favorecer al republicano. Esa versión fue promovida por el entorno de Clinton, quien además intentó ocultar esos correos, lo que también fue revelado por Wikileaks, pero Assange aseguró, y nadie pudo probar lo contrario, que sus fuentes no provenían de Rusia.

TV espías.
En 2017, el sitio del programador australiano volvió a remover las aguas sucias del ciberespionaje global de la CIA cuando publicó 8.000 documentos que revelaron los métodos para hackear televisores y celulares y obtener así información confidencial para «la seguridad» del país. Ello lo hacían a través de cinco servidores secretos de escucha encubiertos, mediante los cuales monitoreaban dispositivos con implantes de «malware» (software malicioso) de la CIA.
Luego de esa publicación el FBI tuvo que investigar a centenares de empleados de la CIA, para indagar quiénes habían filtrado esos documentos al portal Wikileaks, porque reconocieron que no había sido un ataque de un país hostil. Así se reveló el espionaje cibernético de la CIA, con programadores buscando sistemáticamente agujeros de seguridad y puntos débiles en smartphones, computadoras e incluso televisores e instalaciones telefónicas para poder espiar a sus blancos.

Persecución.
El asedio contra Assange ha sido una política compartida entre demócratas y republicanos, en la celosa defensa de su sistema de inteligencia y espionaje y el accionar de las fuerzas de ocupación en las guerras contra otros países, todo ello revelado por Wikileaks.
Para ello, les vino como anillo al dedo la traición del presidente Lenin Moreno, quien se pasó al bando de la derecha regional luego de haber sido el vice de Rafael Correa, el promotor del asilo a Assange en la embajada de Ecuador en Londres. Allí, en un pequeño apartamento, Assange vivió desde 2012 hasta abril de 2019, cuando fue arrestado por la policía británica.
Aunque la acusación original era de la justicia sueca, por supuestos delitos sexuales que fueron desestimados, el gobierno británico detuvo a Assange cuando Ecuador dio por terminado su asilo en abril de 2019. Desde entonces fue recluido en una prisión de máxima seguridad en Londres, a la espera del fallo que se conoció el lunes pasado y que rechazó el pedido de extradición formulado por el Departamento de Justicia de los EE.UU.

Juicio.
El juicio por extradición duró cuatro semanas y fue un intenso debate entre la acusación y la defensa sobre la libertad de prensa y sus límites, el espionaje y la seguridad nacional.
Los fiscales James Lewis y Clair Dobbin, en representación de la Justicia norteamericana, acusaron de conspiración a Assange, junto con el soldado Chelsea Manning (entonces Bradley Manning) en 2010 y con otras personas en 2007 y 2015 para «obtener y publicar ilegalmente información secreta en el portal de Wikileaks». Argumentaron que el programador había «puesto en peligro» a miles de confidentes (espías) de EEUU en todo el mundo; por los 18 delitos de la acusación le podía llegar a corresponder una condena de 175 años de prisión.
La defensa, a cargo de los abogados Mark Summers y Edward Fitzgerald, esgrimió el derecho a la libertad de prensa y la información, además de denunciar «motivaciones ideológicas» en la persecución. Rechazaron que el periodista pudiera tener un juicio justo en territorio estadounidense.
Entre los testigos que aportó la defensa estuvo el académico norteamericano Noam Chomsky, quien defendió la lucha del detenido por la libertad de información.

El fallo.
La negativa de la jueza Vanessa Baraitser a la extradición se fundamentó en motivos de salud mental, por el riesgo de suicidio que presenta Assange, quien atraviesa una profunda depresión por los 10 años de encierro, 7 en la embajada de Ecuador en Londres y 3 en cárceles británicas.
Sin embargo, el fallo rechaza los argumentos de la defensa, en particular de que se trata de una causa política, motivo principal para oponerse a la extradición. Igual el fallo es novedoso porque el tratado de extradición entre el Reino Unido y los EE.UU., es tan «flexible» que casi todos los pedidos han sido siempre acogidos por la Justicia británica.
Hoy se resolvía o no la libertad de Assange. Desde los sectores progresistas a nivel mundial se espera una resolución favorable, para que pueda restablecer su deteriorada salud y continuar con la labor en Wikileaks, con libertad de prensa. Su sitio reveló las monstruosidades que comete a diario la potencia imperial contra los pueblos del mundo, así como el accionar de las empresas que manipulan la información a nivel global. Y sin embargo la prensa monopólica nacional y mundial no hizo casi nada en su defensa.