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Reivindicación del Estado

I. Una de las consecuencias de la pandemia de Covid-19 es haber revelado la gran importancia del Estado como instrumento de la sociedad para afrontar escenarios traumáticos. Aquí y en todo el mundo, bajo un sistema capitalista que en las últimas décadas evolucionó hacia un modelo que exalta el individualismo y el afán de lucro sin límite, un virus que atacó masivamente a los seres humanos está poniendo en entredicho al dogma neoliberal. La glorificación del mercado y el aborrecimiento del Estado están en el núcleo de esa ideología que provocó a nivel global no solo cambios económicos sino también culturales. Pero bastó que una mínima partícula biológica -que ni siquiera tiene el rango de célula- atacara a la sociedad humana con una capacidad de multiplicación nunca vista, para que esa construcción ideológica comience a crujir desde sus cimientos.
Hasta los países con gobiernos más fanáticamente pro-mercado han tenido que apelar a medidas estatistas para afrontar tanto la crisis sanitaria como la económica. El mercado mostró su impotencia para garantizar la salud y el bienestar de los pueblos. Todos los gobiernos están emitiendo ingentes cantidades de moneda para ayudar a las personas pero también a las empresas, en todo el mundo se avanza en la aplicación de impuestos a los más ricos y hasta en la estatización, parcial o total, de grandes corporaciones.
Nuestro país y nuestra provincia no son ajenos a esta realidad, y con un punto a favor: ambos gobiernos no cargan en sus mochilas con el odio al Estado. Dos noticias publicadas en la edición de ayer de este diario dan prueba de ello. Y de paso sirven para mostrar algunas enseñanzas que está dejando la pandemia.

II. Una de las crónicas relata la experiencia de un profesional de la ingeniería que se desempeña en un organismo del Estado pampeano: la Subsecretaría de Hidrocarburos y Minería. Con la modestia de quien no está acostumbrado al acoso de los medios, relató cómo un proyecto que ideó y presentó a un superior fue recibido con agrado e inmediatamente canalizado por las máximas autoridades del gobierno provincial. Pero además, y no es un hecho menor, también fue acompañado por no pocas empresas industriales de nuestro medio a las que se invitó a participar del proyecto. El trabajo intenso, un nivel de ejecutividad infrecuente, la coordinación entre la esfera pública y la privada, la buena predisposición que se logró en todos los que participaron, fructificó en lo que hoy es una realidad en el Lucio Molas de Santa Rosa y el Centeno de General Pico: en solo dos meses se proyectaron, construyeron e instalaron 32 módulos hospitalarios con 102 camas para afrontar un eventual crecimiento de la demanda ante la presencia del coronavirus.

III. La otra información nos llega desde el norte provincial y si bien es de naturaleza diferente constituye un buen ejemplo para ilustrar sobre el rol indelegable del Estado a la hora de afrontar momentos de alta tensión social. La cuarentena obligatoria decretada en la provincia y el país está dejando al descubierto las grandes diferencias socioeconómicas que existen en nuestra sociedad. Y en Intendente Alvear por estos días se está viviendo una gran paradoja: la localidad sufre como cualquier otra las consecuencias económicas, y de nada parece servir que se encuentre enclavada en la zona agrícola más próspera. El jefe comunal de la localidad planteó la situación en los mismos términos que varios de sus colegas, quienes también alertaron sobre el mismo fenómeno. La activa intervención del Estado es lo que está logrando neutralizar, o al menos mitigar, la angustia de tantos comprovincianos que sufren por no tener las «espaldas» económicas que sí tienen los que no solo dependen de sus brazos porque cuentan con el respaldo de un capital en metálico o en tierras.