Repaso por un año muy agitado

La que el lector tiene en sus manos es la última edición de LA ARENA del año 2008. Por norma general, a los periodistas se les ocurre en esta fecha realizar un balance de las informaciones que consideran más destacadas de los últimos doce meses. Y esta columna, al menos por esta vez, no será la excepción pues no la desvela en exceso la pretensión de originalidad sino la búsqueda de coherencia y fidelidad a una línea editorial que, justamente este año que hoy expira, cumplió 75 años de vida.
Para este diario, para las personas que trabajamos en él, ese aniversario que se festejó el 21 de agosto último, tuvo el sabor de la satisfacción. No sólo por el logro de mantener viva y con buena salud una empresa periodística durante un período tan extenso en un país hostil para los proyectos de largo alcance, sino también por haberse afianzado como un medio de comunicación regional de referencia en el centro del país. Tres generaciones de periodistas dieron y dan vida a estas páginas que, desde aquel lejano agosto de 1933, intentan día a día reflejar con honestidad e independencia los sucesos de interés para los pampeanos.
En el plano informativo, el año que hoy expira se caracterizó por una efervescencia social infrecuente. En enero fueron las nutridas manifestaciones de miles de vecinos santarroseños que salieron a la calle a protestar contra un intendente municipal que, apenas asumido en sus funciones, pretendió imponer un estilo de gobierno autoritario y prepotente. La bronca social fue in crescendo hasta que convenció al gobierno provincial de la necesidad de intervenir la comuna. Las elecciones de septiembre sepultaron la pretensión del PJ de perpetuarse al frente de la capital provincial y pusieron en San Martín 50, por primera vez desde el retorno de la democracia, a un intendente no peronista.
El otoño y el invierno fueron también pródigos en convulsiones, pero esta vez originadas por un sector económico muy poderoso: el agropecuario. Las entidades rurales se propusieron torcerle el brazo al gobierno nacional y lo lograron -con el inestimable apoyo en el Senado del vicepresidente de la Nación-, volteando la Resolución 125 que pretendía subir las retenciones a las exportaciones de soja. El alzamiento rural será recordado por sus cortes de rutas que desabastecieron de alimentos las grandes ciudades de la llanura pampeana.
La primavera y el inicio del verano no fueron más calmos. La agitación esta vez estuvo a cargo de los gremios estatales, judiciales y de la salud pública que ganaron la calle para arrancarle un aumento salarial al gobierno, en una pulseada que todavía no se definió y que seguramente continuará durante 2009. Más tarde fue la situación de dos pequeñas niñas apartadas de sus familias por una cuestionada jueza de la Familia y el Menor, la que motivó manifestaciones y escraches en las calles santarroseñas.
La violencia en el fútbol local también tuvo fuerte presencia en la agenda de los medios. Como nunca antes, los estadios fueron escenario de furiosos enfrentamientos entre hinchadas rivales, que llegaron al extremo de obligar a suspender durante algunas fechas el desarrollo de los torneos locales.
Desde el extremo sudoeste pampeano también llegaron vientos de violencia. El enfrentamiento de patotas sindicales rivales -que se disputan los aportes de los altos sueldos que paga la industria del petróleo en 25 de Mayo- dejó como saldo un muerto en el canal matriz de esa ciudad.
La lista de noticias destacadas no se agota en la sintética ennumeración de esta columna. Por eso, esta edición de LA ARENA se acompaña de un voluminoso Anuario que pretende reflejar con más profundidad y despliegue gráfico un año pleno de crispación social.