Rusia hizo ejercicios militares con participación de China

LA OTAN TIENE MUCHO MIEDO...

Vladimir Putin ordena en forma regular ejercicios militares de su país. Los que culminaron el lunes 17 fueron los más grandes desde la “Guerra Fría”.
Sergio Ortiz
Rusia hace todos los años ejercicios combinados de su fuerza armada en una de sus cuatro regiones: Oeste, Este, Centro y Cáucaso. Entre el 12 y el 17 de septiembre pasado fue el turno del Vostok (Oriente) 2018, con 300.000 efectivos, el más grosso desde la “Guerra Fría”.
El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, dijo que participaban 36.000 tanques, vehículos blindados de transporte de tropas y de infantería. A ello hay que añadir más de 1.000 aviones y 80 buques de guerra de las flotas rusas. Las maniobras fueron en cinco campos de entrenamiento del ejército, cuatro bases aéreas y sectores en el Mar del Japón, el Estrecho de Bering y el Mar de Ojotsk.
La práctica fue rusa hasta la médula, pero estuvo abierta a dos países amigos como China y Mongolia, justificándose en la hipótesis de que Rusia habría sido agredida por tropas enemigas en su confín oriental. En consecuencia, además de mover sus tropas desde el oeste del país hacia aquella dirección, contaba con naciones fronterizas aliadas. China dispuso para el Vostok-2018 el envío de 3.200 efectivos, más vehículos blindados y aviones.
Aunque el ministro Shoigu apuntó los cañones contra el “extremismo islámico” como el riesgo en Asia Central, todo el mundo supuso que estos ejercicios eran un tiro por elevación a la OTAN como fuerza militar no amiga que tiene tropas y bases cercanas a Rusia.
Con tanta demostración de musculatura militar y fuerte dentadura, con nuevas armas de alta tecnología como los misiles de corta distancia y los intercontinentales experimentados el año pasado y este, Putin daba una respuesta política a la administración Trump y las potencias occidentales. Moscú está de pie, como si no le dolieran las sanciones económicas y políticas que adoptan en su contra desde 2014, cuando Crimea pidió su reingreso a Rusia.
Ya en septiembre pasado, cuando fue el ejercicio en la zona occidental de Rusia, Zapad 2017 (Oeste 2017), Polonia y los países bálticos entraron en pánico. Y eso que se trataba de una práctica puramente defensiva, con apenas 12.700 soldados (7.200 eran bielorrusos y 5.500 rusos).
Ya en ese año la OTAN de 29 miembros (los 28 de la Unión Europea más Turquía) entró en pánico, con acusaciones a Putin de ser un peligro para la soberanía polaca y de los países bálticos. Acusaban que las maniobras involucraban a 100.000 soldados rusos y bielorrusos, una cifra negada por Moscú. Se puede uno imaginar entonces el temor que debe haber causado en los ambientes atlantistas el Vostok-2018, tres veces superior en tropas al máximo que aquellos denunciaban el año anterior.
El vocero de la OTAN, Dylan White, opinó: “Vostok demuestra el enfoque de Rusia de prepararse para conflictos a gran escala. Se ajusta a un patrón que hemos visto durante un tiempo: una Rusia más asertiva, aumentando de manera significativa su presupuesto de defensa y su presencia militar”.

¿Quién es el agresor?
Una foto sobre el Vostok-2018, con sus miles de efectivos y parte de su moderno armamento, podría sugerir la falsa idea que Moscú es el foco de guerra o peligro mayor de una conflagración mundial.
Y nada sería más erróneo que esa versión. Primero, como se dijo, el ejercicio anual es absolutamente defensivo pues se planifica y realiza en cómo preservar el país de una agresión venida de afuera, y no en cómo desembarcar, agredir o invadir a otro país.
Además, hay que tener en cuenta que la OTAN fue la que tomó la iniciativa militar amenazando a Rusia, al desplegar 4.000 soldados en bases de Polonia y países bálticos. Cuando Moscú hizo en septiembre del año pasado el Zapad-2017, con 12.700 efectivos, en simultáneo las tropas norteamericanas estaban realizando sus maniobras militares en Ucrania, donde habían dado un golpe de Estado en 2013. Y al mismo tiempo realizaban ejercicios bélicos en Suecia con 19.000 soldados propios y aliados.
Ahora ocurrió lo mismo. En junio pasado, 18.000 soldados de 19 naciones de la OTAN hicieron el ejercicio “Saber Strike” en Polonia y los países bálticos, apuntando a Rusia.
No son las armas rusas y sus soldados los que se acercan a Washington sino los estadounidenses quienes amenazan a Moscú. Y no son meras palabras o declaraciones pues hay bases militares de la OTAN en lugares fronterizos con Rusia, así como en el resto del mundo. Hay ejercicios anuales yanquis con Corea del Sur y Japón, neocolonización de Ucrania y Polonia, agresión a Siria, amenazas de invasión a Irán, bloqueo a Cuba, sanciones comerciales a Rusia y China, expulsión de diplomáticos rusos de EE.UU. y Europa, etc.
Todos esos elementos no sientan a Putin sino a Donald Trump en el banquillo de los acusados. Su rol agresivo y provocador de la paz mundial es tan alevoso que, como se contó en el famoso artículo del The New York Times, sus propios funcionarios le ocultan y roban documentos para que el magnate neonazi no incendie el mundo con sus iniciativas brutales.
Semejante peligro hace que se unan los amenazados de agresión política, económica y militar. Por caso, Putin y el mandatario de China, Xi Jinping, coincidieron en los días previos al Vostok-2018 en la cuarta edición del Foro Económico Asiático organizado por Rusia en Vladivostok.
Es la séptima vez que el presidente chino visitaba Rusia, la tercera en el año, consolidando los vínculos económicos y políticos con su aliado Putin. Los 3.200 soldados chinos del EPL sumándose al Vostok-2018 comprueban que esa alianza es fuerte y también se traduce en lo militar. Trump empuja esos peces unidos a las aguas profundas y no los podrá pescar.