domingo, 27 septiembre 2020
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Se expande la lucha por el agua

El reciente encuentro realizado en nuestra ciudad «por la defensa de los ríos interprovinciales y el pura» no solamente tuvo éxito en lo formal -hubo alrededor de un centenar de concurrentes de provincias interesadas en el problema- sino que además abrió la puerta al conocimiento o de problemas similares en sitios no relacionados directamente con la cuenca del río Colorado. Ello se debió en buena medida a la presencia y exposición de dirigentes ambientalistas que, con una perspectiva amplia y relacionada con la minería, ilustraron sobre los riesgos que corren muchas poblaciones de otras provincias; aunque también involucran a La Pampa porque los desechos contaminantes afectan la cuenca Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó.
Dos aspectos sorprenden a quienes se adentran en esta problemática según denunció la «Asamblea Jáchal no se toca». Por un lado el silencio absoluto que pretenden guardar las compañías mineras sobre los derrames de líquidos altamente contaminantes que se producen en su actividad; por el otro -más indignante todavía- la estrecha relación existente entre los responsables de controlar ese aspecto de la salud pública y las compañías extractoras, fundamentalmente la Barry Gold que admitió tres derrames pero ocultó una docena, y que se conocieron por denuncias de sus trabajadores.
Todos ellos, hay que tenerlo presente, portadores de sustancias altamente perjudiciales para la salud humana y trasmisibles a los cultivos a través del riego. Sin tomar en cuenta los análisis que al respecto efectuara la Universidad Nacional de Cuyo, las autoridades responsables archivaron las denuncias en brevísimo tiempo. Alarma pensar que las obras de contención «de relave» -diques- se han construido sobre una de las zonas de más alta sismicidad en el mundo; el año pasado se rompió en Brasil una presa de similares características que, además de centenares de muertos, contaminó a perpetuidad al menos dos ríos de aquella región.
Para completar tan inquietante cuadro, la entidad ambientalista denunció que la Barack Gold tiene acumuladas en las nacientes del río Jáchal -tributario del Desaguadero- 400 toneladas de metales altamente contaminantes en una zona prohibida por una ley que es violada con absoluta impunidad.
Ese olvido del cuidado y la protección ambiental parece que se expande hacia el sur. No de otra forma se explica la noticia publicada por este diario que informa que el intendente de Mal argüe, en el sur mendocino, pide que se exima al área de influencia de su población de la ley que logró ser derogada por la gran movilización del pueblo mendocino contra la minería a cielo abierto. El funcionario opinó que la protección ambiental no afectaba el sur mendocino, es decir que el río Grande, principal afluente del Colorado, no entraba en la consideración de la posible minería contaminante.
Con semejantes dirigentes políticos los pampeanos tenemos sobradas razones para preocuparnos. Afortunadamente otras provincias de la cuenca, como Río Negro y Neuquén, antaño indiferentes, hoy comienzan a revisar sus posturas y a cuestionar el embalse de Portezuelo del Viento en defensa de un río, como el Colorado, afectado por una pronunciada y prolongada bajante.