Se suman voces

En muy pocos días se sumaron numerosos cuestionamientos a la política de seguridad del gobierno. Desde varias instituciones locales se escucharon voces de repudio al accionar policial y a las directrices que bajan desde el Ministerio de Seguridad. La Asociación de Pensamiento Penal, la CTA Autónoma, el sindicato que nuclea a los docentes y el que representa a los periodistas salieron públicamente a rechazar los desbordes de las fuerzas policiales pero también la inacción y falta de respuesta de la Subsecretaría de Derechos Humanos. Con relación a esta dependencia hubo opiniones coincidentes en que su funcionamiento debe salir de la órbita del Poder Ejecutivo para garantizar la independencia de su accionar, especialmente cuando hay funcionarios públicos involucrados en denuncias.
Esta crispación que comienza a aflorar en nuestro medio no es otra cosa que la respuesta esperable por parte de una comunidad que se siente más agredida que protegida por las fuerzas del “orden”. Las frecuentes demostraciones de autoritarismo policial ya dejaron de ser episodios aislados para convertirse en una metodología que obedece a precisas directivas que bajan del Ministerio de Seguridad. De ahí que los cuestionamientos institucionales también involucren a la máxima autoridad política provincial, al permitir que prosperen esos lineamientos que hoy son objeto de repudio.
La APP señaló expresamente “el silencio y la actitud complaciente de las autoridades administrativas y judiciales” y que “el uso desmedido y arbitrario de la violencia policial” configura “una violación a los derechos humanos más elementales”. La CTA, la Utelpa y el Sipren, se manifestaron básicamente en términos similares lo cual debería ser un toque de atención para los tres poderes del Estado, pues todos ellos, por acción u omisión, están siendo señalados en estas manifestaciones públicas de rechazo.
“Mejor prevenir que curar”, dice la vieja sentencia que hoy no debería ser desoída ante esta innecesaria escalada de violencia institucional que día a día suma más rechazos en la sociedad pampeana.

Una buena idea
No pocos emprendimientos se han materializado a partir de lo que en principio fueron solo audaces ideas. Si no fuera así las sociedades humanas no hubieran podido avanzar. Esta reflexión surge al trascender que el Centro de Empleados de Comercio está analizando la posibilidad de implementar una experiencia novedosa y que podría abrir interesantes perspectivas para nuestra ciudad: “mutualizar” una línea de colectivos urbanos.
Es harto sabido que Santa Rosa viene padeciendo desde hace mucho serios problemas con este servicio público. La contratación de empresas que asumen la prestación en forma monopólica convierte en rehén a la municipalidad que se ve obligada a aceptar la imposición de condiciones que suelen no ser convenientes para los usuarios. A pesar de los abundantes debates sobre este problema y de comprobarse la inconveniencia de contratar a un único prestador, finalmente, por inercia o desidia se ha terminado repitiendo la misma fórmula. La falta de iniciativa por parte de las sucesivas autoridades municipales para escapar de ese esquema cerrado hoy aparece compensada por esta propuesta que todavía está en una etapa preliminar de análisis.
La comunidad de Santa Rosa tiene larga experiencia en la economía solidaria. Ahí está la CPE para demostrarlo. El propio CEC ha implementado un sistema de prestaciones médicas y farmacéuticas en base al mutualismo por lo cual ha aquilatado una valiosa experiencia. Por qué entonces no animarse a implementar una primera línea de ómnibus para observar sobre el terreno lo que por ahora es solo una idea. Otras ciudades han puesto en práctica sistemas de transporte alternativos adaptados a sus necesidades y con buenos resultados. ¿No es hora de intentar un cambio?