Inicio Opinion Segregación de la población y privilegio a prepagas

Segregación de la población y privilegio a prepagas

"VACUNARRETA"

La pregunta acerca de la estrategia con fines electorales desplegada por el larretismo es por qué, cuando la misma oposición cuestiona las irregularidades en la vacunación, decide con descaro destinar a la clase más pudiente las vacunas que el Estado adquiere para el conjunto del pueblo.

POR JORGE PINEDO

«Hemos comenzado el plan de vacunación para los afiliados al plan de salud/prepago Cemic. En esta primera etapa la misma está dirigida a los de 80 años y mayores cuyo Documento Nacional de Identidad (DNI) sea en CABA». Apenas tres días después de que Ginés Gonzalez García fuera eyectado del Ministerio de Salud de la Nación, el conjunto de beneficiarios de esa, y otras, poderosas prepagas, corroboraban que haber caído en la medicina privada los priorizaba frente a toda aquella plebe que debía aguardar en sus casas o, en el mejor de los casos, hacer cola bajo la lluvia tal como lo había mostrado la televisión.
Para que no haya dudas acerca de cómo viene la mano, el colorido mensaje enviado vía redes sociales aclaraba: «La vacunación se irá desarrollando a medida que el Ministerio de Salud de CABA provea de las dosis de vacunas. Por el momento hemos recibido 420 dosis». Análogas situaciones comenzaron a tener efecto en los mayores conglomerados empresarios dedicados a la salud como el Hospital Alemán, Británico, Italiano, Sanatorio Güemes, las Obras Sociales de Comercio y de empleados de la ciudad. Hacia allí fueron a parar 9.900 de las 40.000 dosis que Nación había destinado a la capital argentina. Nada se especificó acerca de la exclusividad de esas vacunas para quienes mes a mes gatillan la cuota correspondiente, dejando fuera del mapa a todo el resto de la población. Según pudo comprobar El Cohete A la Luna, beneficiarios del privilegio no sólo fueron las megaempresas de salud; abarcó asimismo instituciones privadas de mediano rango: las autoridades de un elegante centro de diagnóstico ubicado en las proximidades de la facultad de Medicina de la UBA despotricaron porque no les llegaban las diez dosis prometidas.

Priorizar al privado.
La priorización del sistema de salud privado comienza a sentirse como nunca antes en la emergencia de la campaña de vacunación. Al cortarse solo, el gobierno de la CABA deja de lado asociaciones y especialistas expertos en el terreno. Uno de los casos más flagrantes es el de la poderosa Asociación de Médicos Municipales. En una entrevista llevada la semana pasada por la FM Concepto, el titular de AMM Jorge Gagliardi anunció con preocupación mas sin asombro, que el ministerio de Salud porteño en momento alguno los consultó. Por su parte, la autoconvocada Asamblea Permanente por los Derechos de la Salud de CABA, en una carta abierta al defensor del pueblo, evidenció «irregularidades en el sistemas de turnos desplegado por el Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad, que aparecen y desaparecen a horas inverosímiles». Con tamaña confirmación deja de ser un mero rumor que, lejos del horario de atención al público, por lo general avanzada la noche, se aplican dosis por fuera del listado oficial.
La ausencia de dosis que deja pagando a la población en la puerta de los vacunatorios también fue reconocida por el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado de CABA. Daniel Catalano consideró el jueves pasado en una entrevista radial: «Lo que el gobierno de la Ciudad evalúa como estratégico no tiene nada que ver con nosotros», pues considera a los médicos -y no a todos- excluyendo al conjunto del personal de salud, también expuesto.

Oxímoron.
Ascendente lucero en el cielo cambiemita, el ministro de Salud porteño Fernán González Bernaldo de Quirós, en rueda de prensa produjo un notable oxímoron al afirmar sin ponerse colorado: «Ofrecimos a todas las obras sociales y empresas prepagas vacunas contra el coronavirus. Lo principal es mantener la equidad en la oferta de la vacuna. Cada ciudadano porteño, sin importar su condición económica, va a tener en cada etapa la misma accesibilidad de vacunarse». Comiéndose el detalle que la oferta iba a parar a los afiliados que garpan, el funcionario ensaya esa notable fórmula para dar respuesta a las críticas que ya habían comenzado a circular, incluyendo dos denuncias judiciales por «privatización» de las vacunas en el distrito. Pero Macri metió la cola y llamó la atención sobre la decisión política que González Bernaldo de Quirós quiso pasar por buena, al decir que se trataba de una decisión «justa y equitativa». La noción que los cambiemitas parecen tener sobre lo que es justo y equitativo parece tan sesgada como su experiencia vital.
Así como quedaron fuera las asociaciones profesionales en la planificación, logística y operatividad de la campaña, también fueron segregadas instituciones como el PAMI, dotadas de infraestructura y personal idóneo. Luana Volnovich, al frente de la obra social de los jubilados, en declaraciones a una radio porteña destacó que tampoco fueron convocados: «La duda viene porque parece que se elige a unos sí y a otros no. Me preocupa que un afiliado de una prepaga acceda a la vacuna y un afiliado del PAMI no». Vale recordar que nadie cubre las necesidades de más mayores de 80 que el PAMI: son 100.000. Y 300.000 mayores de 70.

Dos frentes.
Los dos frentes, el sanitario y el educativo, que la incipiente campaña electoral de Horacio Rodríguez Larreta creía mantener bajo control a fin de mostrar como certera punta de lanza, comienzan a resquebrajarse. El de las escuelas, acicateado por el comienzo de las clases, rápidamente presentó anomalías y descontento por parte de docentes, auxiliares, padres y alumnos, percutidos por ese desfasaje con el principio de realidad que la soledad acuña.
La pregunta política acerca de la estrategia con inocultables fines electorales desplegada por el larretismo citadino es por qué, en el preciso momento en que la misma oposición adopta el cuestionamiento las irregularidades en la vacunación como principal argumento, decide exhibir con descaro destinar a la clase más pudiente, usuaria de las onerosas empresas privadas de salud, las vacunas que el Estado nacional adquiere para el conjunto del pueblo.
La justificación mecánica es especular: con la movida exclusivista para con las prepagas, primerea el previsible escándalo inminente. Más próximo a la médula ideológica de JxC y su núcleo duro es el refuerzo de esa fracción pequeñoburguesa cuyo sentido común apunta a generar el espejismo de pertenecer a una élite que los diferencia de la negrada populachera. Ratificación neoliberal de lo individual sobre lo colectivo. (Extractado de El Cohete a la Luna)