Inicio Opinion Si Bullrich es la de mejor imagen, ¡cómo serán los otros!

Si Bullrich es la de mejor imagen, ¡cómo serán los otros!

LA SEMANA POLÍTICA

La ministra de Seguridad acaparó la atención en estas semanas, primero por el despliegue represivo callejero y luego por el nuevo reglamento que autoriza a la policía a disparar sin voz de alto. Dicen que es la ministra con mejor imagen.
SERGIO ORTIZ
Patricia Bullrich debe haber brindado con tinto en estos días, porque hubo varias jugadas políticas que le salieron bien.
Algunas fueron de tipo ordinaria, como el despliegue represivo en torno al Congreso. Es un escenario clásico donde su equipo variopinto de uniformados con su parafernalia represiva pega debajo del cinturón cada vez que manifestaciones de gremios y opositores reclama por reformas jubilatorias, presupuestos fondomonetaristas y otras cuestiones importantes que, lamentablemente para ella, requieren leyes (¿cuándo las podremos resolver vía decreto?, piensa, mientras escabia).
Para la ministra y su equipo la clave estuvo en los dos días que convirtieron a Buenos Aires en una ciudad sitiada por tierra, aire y el Río de la Plata y más allá el Atlántico, con naves de Estados Unidos. Ya no era el Congreso, era CABA y sus alrededores, con 22.000 efectivos con licencia para matar, montados en muchos casos en máquinas cero kilómetro.
Por suerte para todos, para ella en primer término, no hubo incidentes graves. Tampoco “actos terroristas”. Se ve que el ISIS se quedó en Irak y Siria. Y que Hezbollah, que no es terrorista pero lo califican como tal, continuó con sus sanguinarias células durmiendo la siesta en la Triple Frontera. Dos jóvenes Salomón, imputados falsamente de ser miembros de esa organización legal en El Líbano, fueron liberados por absoluta falta de pruebas. El circo macrista para el G-20 necesitaba de sirio-libaneses sospechosos…
El 3 de diciembre, dos días después de la Cumbre en Buenos Aires, los argentinos se desayunaron con el decreto 956/2018 con nuevo reglamento para actuación de los policías y demás efectivos de fuerzas de Seguridad. No era sólo que podían disparar a matar durante aquel evento internacional en caso de grave peligro para las comitivas visitantes. Como el gobierno actual es tan partidario de la igualdad y equidad sociales, los policías también podrán tirar y matar en defensa de todos y todas, contra todos y todas, cuando ellos juzguen que hay un peligro inminente. No tienen que dar la voz de alto ni identificarse de policías. Pueden matar aunque el sospechoso esté huyendo y no represente un real peligro para su vida ni tenga a la vista un arma mortal.
Algunos críticos llamaron a eso la conversión del “gatillo fácil” en ley, otros lo consideraron un “tiro fácil” o pena de muerte encubierta. Será más fácil dar en el blanco que en el tiro al pichón, porque el objetivo no será un pájaro sino un bípedo humano de espaldas.
La iniciativa no puede desvincularse de las declaraciones de la ministra en Río Cuarto, semanas atrás, a la salida de una reunión. Con voz errática, como si no resistiera un control de alcoholemia, dijo que este es un país libre y que el que quiere ir armado, que vaya armado y el que no, no.

¿La mejor candidata?
El cronista ha leído y escuchado comentarios en los medios que coinciden en que Bullrich es la que mejor mide en el gabinete macrista. Tanto que en esos mismos mentideros se afirma que crecen sus chances de acompañar al ingeniero de los Panamá Papers como candidata a vicepresidente en 2019.
¿Será posible tamaño despropósito? Y sí, puede ser. Si la actual vice y posible adversaria de Bullrich es la incompetente total y con dineros no justificados que fueron hallados en su casa nunca allanada, Gabriela Michetti, entonces es posible que la polémica exmontonera puede ganarle la pulseada interna.
También es verdad que en ese gabinete hubo figuras detestables que ya no están, como Alfonso Prat-Gay, Luis Caputo y Juan J. Aranguren, y otros que siguen, como Marcos Peña, Nicolás Dujovne y Germán Garavano. Que Bullrich sobresalga frente a éstos no sería una cosa de locos. Sí hay dudas que ella supere a Carolina Stanley o a Rogelio Frigerio, que son parte esencial del team de ajuste fondomonetarista, pero mantienen imagen porque son hábiles para sacarle su glúteo a la jeringa.
En síntesis, si Bullrich es una de las que mejore mide como potencial candidata es porque esa fórmula de Macri está por el suelo, abatida en la consideración de la mayoría de los argentinos. La razón es simple: el hombre cumplió sólo 3 de las 20 principales promesas de campaña. La parte violada, además de mayoritaria en cantidad, tenía que ver con cosas muy importantes como la pobreza cero, la creación de empleos, la mejora de las jubilaciones y en general la continuidad de las conquistas que venían del gobierno anterior.
La industria cayó en octubre un 6,8 por ciento, con lo que completó seis meses seguidos de mala performance. Cómo será de grave el cuadro que el titular de la Unión Industrial “Argentina”, Miguel Acevedo, declaró: “el año es muy malo y la perspectiva para el siguiente nos tiene más que preocupados”.
Desde una mirada coincidente, pero opuesta por el vértice desde el ángulo de los sectores empresarios que representan, los dirigentes de Apyme protestaron en la semana ante el Congreso e hicieron luego un acto en el salón del edificio anexo.
Allí denunciaron que hoy cierran 25 Pymes por día, que en lo que va del gobierno de Cambiemos han bajado sus persianas 9.000 establecimientos. Reclamaron a Macri que baje el costo de financiación del sector, se reanime el consumo y termine la apertura indiscriminada de importaciones. Caso contrario, advirtieron que el año próximo pueden cerrar otras 5.000 Pymes con un saldo de 35.000 despedidos más. “Ni un despido más, ni una Pyme menos”, era una de sus consignas más logradas.
Esa realidad es la que, paradójicamente, hace crecer la ominosa posibilidad que Bullrich sea parte de la fórmula de Cambiemos. Ya que el gobierno no puede ni quiere mejorar la dramática situación económico-social derivada de su pacto con el FMI y el capital financiero internacional y nacional, entonces cree que su mejor carta electoral es el “meta bala”, mano dura, la doctrina Chocobar, “gatillo fácil” o como se prefiera llamarla. También es el reflejo de la bolsonarización o nazificación de la política argentina, siguiendo la huella de Brasil y sobre todo del gran amigo de Mauricio, Donald Trump.

Cuatro a uno
Cuatro a uno. No es un pronóstico sobre la gran final que hoy se juega lamentablemente en Madrid y no en el Monumental como debió ser. Es la referencia a los números de la votación en la Corte Suprema sobre la denegación del beneficio del “2×1” a los genocidas, donde cuatro supremos votaron correctamente, alineados con los derechos humanos y la ley votada en mayo de 2017.
Solamente el propuesto por Macri, primero por decreto y luego por acuerdo del Senado, Carlos Rosenkrantz, se mantuvo fiel a favorecer a los represores y autores de crímenes de lesa humanidad como Luis Muiño en querer computarles dos días de detención por cada día y permitir, en consecuencia, su salida anticipada de prisión.
Esa pelea la habían ganado los organismos de derechos humanos en las calles del país en mayo del año pasado, con centro en la Plaza de Mayo. A tal punto fueron multitudinarias que la ley en sintonía salió como por un tubo y como una rara avis de unanimidad en Diputados (ese día los provocadores con un pasado familiar represor, como Nicolás Massot, ¿se habrán ocultado tras las cortinas?).
Rosenkrantz se quedó más solo que Pinochet en el día del amigo. Esta vez no lo acompañaron Horacio Rosatti ni la oportunista Elena Highton. El primero dio la explicación que ahora mediaba una ley del Congreso, un requisito que para el titular de la Corte no es decisivo.
El fallo de la Corte Suprema es objetivamente un soplo de aire fresco, en medio de los gases lacrimógenos, el humo y la represión que se avizoran a tenor de los reglamentos policiales amañados por Bullrich en dirección al “gatillo fácil”.
Si sólo fuera ese asunto, la situación no sería tan grave. Pero coincide con la decisión del juez Gustavo Lleral de cerrar bajo presión la causa de la desaparición de Santiago Maldonado, el año de detención injusta de Fernando Esteche en la causa trucha del Memorando con Irán, la detención que ya se aproxima a los tres años de Milagro Sala, etc.
A propósito de Jujuy. El gobernador Gerardo Morales persigue a Sala y discrimina a los pueblos originarios, pero se casó en ceremonia andina. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces…
Es muy preocupante el ajuste con más plomo policial, pero eso no significa que la jugada macrista vaya a ser exitosa en 2019. En el campo de los derechos humanos la derecha ha perdido sistemáticamente frente a un vasto espectro democrático, que ante riesgo de fascismo se amplía un poco más. Posiblemente en este caso puntual de tirar a matar hasta podría contener a Elisa Carrió, que criticó el monstruoso reglamento.
La política está muy contaminada por el marketing y las fake news. Pero también es cierto que el estómago suele ser un segundo termómetro de conciencia y el carrito del súper la unidad de valor para tomar decisiones. El “meta bala” puede caer simpático a almas contagiadas por la demagogia, pero no sacian el hambre ni le estiran el sueldo hasta fin de mes.