“Sigo siendo una presa de Macri, de Morales y de Blaquier”

MILAGRO SALA MAS VIGILADA QUE LOS REPRESORES

Tali Goldman – “El mismo tribunal que terminó agravando mi condena es el que absolvió a Blaquier (el dueño del Ingenio Ledesma) por delitos de lesa humanidad”, dice Sala.
“Ni a los genocidas les hacen esto”, denunció Milagro Sala en una entrevista exclusiva a Nuestras Voces, refiriéndose al excesivo dispositivo de seguridad que dispuso la justicia jujeña en la casa del dique La Ciénaga donde sigue cumpliendo su arresto. Desde el jueves pasado está en una vivienda custodiada por efectivos de Gendarmería, policía provincial, cámaras y alambres de púas.

Año y medio.
Después de un año y medio, Milagro Sala volvió a dormir abrazada a su marido. Durmió y descansó, después de mucho tiempo. Un tiempo que desde que la llevaron presa dejó de medirse en horas, en minutos y segundos, y que pasó a medirse en hostigamiento, en causas inventadas, en persecución política, en daño psicológico, en daño físico. Un tiempo que se midió en la soledad de la celda. La noche del jueves Milagro durmió en su cama junto a Raúl Noro y junto a la foto de su madre, que la puso en la cómoda después de besarla.
Pero la casa del dique La Ciénaga en la localidad de El Carmen, a 40 kilómetro de San Salvador de Jujuy, que supo albergar a cientos de tupaqueros durante fines de semana, que sirvió como sede para la recreación de jóvenes que pasaban jornadas en familia y con los compañeros, hoy se convirtió en una cárcel. Rodeada por gendarmes y policías, con patrulleros, cámaras, micrófonos, alambre de púa como si se tratara de la mujer más peligrosa del país, el gobierno de Gerardo Morales sigue amedrentándola.

“Ni a los genocidas…”.
“Me dijeron que todas las mañanas a las 9 tengo que salir al balcón a saludar la mano. Es una burla. Tengo la pulsera en el pie derecho y con eso se detecta que estoy acá adentro. A su vez hay cámaras por todos lados. Hay una en la vereda. En cada esquina y al frente de mi casa pusieron postes. Esas cámaras tienen micrófonos y siguen metiendo el alambrado. Tanta plata que están gastando cuando hay un montón de necesidades afuera, de compañeros sin trabajo, de chicos que no tienen que comer, esto es una grosería”, advirtió Sala en una entrevista con Nuestras Voces.
No es solo eso. Como en el Penal del Alto Comedero, Milagro tiene un día, horarios y límites para disponer quiénes entran y salen de su casa. “Ni a los genocidas les hacen esto”, reitera.
El jueves a media mañana sin aviso y a las apuradas, le vinieron a avisar que recoja sus cosas que la iban a trasladar. Querían hacerlo rápido para que pasara desapercibido y no tuvo el tiempo que hubiera querido para despedirse de sus compañeras. Sin embargo, aprovecharon lo poquito que tuvieron para abrazarse, para que Milagro dejara en claro que ella iba a seguir luchando por la libertad de todas. “Fue muy emocionante la despedida me decían que no me olvide de ellas, que por favor no baje los brazos. Y no lo voy a hacer, voy a seguir peleando y trabajando”.
Pero no solo con sus compañeras la despedida fue emocionante. También lo fue con las guardias, muchas de las cuales la respetaban. “Fue muy cálida me despedí con mucho respeto hacia ellas porque son trabajadoras y muchas están ahí porque quieren a su oficio y otras por necesidad. Las respeto muchísimo. Muchas veces cuando me perseguían, me hostigaban, no me dejaban bañarme tranquila y yo me quejaba ellas me decían ‘recibimos órdenes de arriba’ y eso nunca lo voy a olvidar”.

Casa saqueada.
La casa de El Carmen, que fue saqueada durante su estadía en el penal, a la que le habían sacado puertas e inodoros, fue reacondicionada por sus compañeros y familiares. El mito que quieren instalar los medios de que se trata de una “mansión” es contrastada por ella misma. “Es una casa común, tiene tres piezas, una cocina-comedor, un baño arriba y otro abajo. Un jardín y una pileta. El propio Juez Pullen Llermanos dijo que es una casa normal. Las mansiones las tienen los que gobiernan la provincia, no nosotros”.
Apenas entró a la casa se abrazó y lloró con sus hijos, su nietos, sus abogados y alguno de los compañeros que la fueron a recibir. Pero inmediatamente se puso el pañuelo que le regaló la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, y levantó una foto de Santiago Maldonado pidiendo por su aparición. Porque ella sigue siendo una referente social y la líder de un movimiento: “Hubo compañeros que se vendieron y muchos que decidieron ir a buscar una changuita, muchos decidieron hacer un paso al costado y muchos seguir trabajando. Nosotros no perdemos las esperanzas de que podemos a recuperar nuestra Argentina. Porque Cambiemos en estos 17 meses se ha dedicado a destruir en el país y en la provincia todo lo que se había recuperado”.
En particular, en la provincia de Jujuy, los votos de Cambiemos en alianza con el Frente Renovador sacó ocho puntos menos que en 2015.

Provincia militarizada.
“Jujuy hoy está militarizada y la orden es generar miedo hacia los compañeros que militan. Pero no sólo eso. Acá en Jujuy tienen a toda la prensa comprada. Prensa que no habla mal de Milagro Sala no le pagan la pauta publicitaria”, explica.
Pero Milagro no tiene dudas, ella todavía tiene que seguir peleando por su libertad. “Yo sigo siendo una presa política de Macri, de Morales y de Blaquier. La misa cámara que terminó agravando mi condena es la misma que lo absolvió a Blaquier por delitos de lesa humanidad”.
Desde el jueves 31 de agosto empezó una nueva etapa en la vida de la líder de la Tupac Amaru. En los próximos días será protagonista de otro show político-mediático y judicial cuando arranque un nuevo juicio en su contra por la “causa de las bombachas”.
Pero aún falta. Sabe que hasta que no le den la libertad, la lucha continúa.
*Nuestras Voces.