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Sigue el saqueo a los jubilados

El gobierno nacional que le negó un bono de fin de año a los jubilados no dudó en usar dineros del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses para afrontar la cuantiosa deuda que lo asfixia. Cabe recordar que el macrismo fue un feroz crítico del gobierno anterior por usar «la plata de los jubilados». La gran diferencia entre ambas administraciones es que bajo el kirchnerismo se recurría a los dineros del FGS para financiar obras de infraestructura que no solo eran inversiones productivas sino que generaban más trabajo y por lo tanto aumentaban la masa de aportantes al Fondo, con lo cual se evitaba su descapitalización. En cambio bajo el macrismo se usa ese dinero para alimentar la rueda especulativa de las finanzas sin pensar en su mantenimiento. De hecho, solo en el último año, el FGS perdió el 30 por ciento de su capital.
La información ni figuró en las tapas de los diarios amigos del gobierno, como tampoco dos noticias que se conocieron en las últimas horas y que también afectan al Fondo de la Anses: en los últimos doce meses se perdieron 120 mil empleos registrados y, además, el gobierno oficializó las rebajas de los aportes patronales a partir de 2019. Ambos hechos implican una sangría al FGS al reducirse el monto total de sus percepciones.
Resulta paradójico que el gobierno que castiga de tal forma esa reserva monetaria que heredó del gobierno anterior, luego acuda a ella para financiar el pago de la enorme deuda externa que contrajo y que hoy se eleva hasta rozar el 100 por ciento del PBI. En 2015, la «pesada herencia» kirchnerista en materia de deuda era mucho menor al ubicarse por debajo del 40 por ciento del PBI.
Desde siempre el Fondo de la Anses estuvo en la mira del macrismo porque desafía su lógica neoliberal. Muchos funcionarios del actual gobierno no ocultan sus deseos de licuarlo con el evidente propósito -nunca declarado explícitamente- de volver a un sistema de jubilación privada, al estilo de las menemistas AFJP. El objetivo de mantener una reserva anticíclica, para fomentar inversiones productivas y garantizar que los jubilados no pierdan la fuente de sus ingresos, no figura en el recetario macrista.
Hoy las jubilaciones no cesan de perder ante la inflación a pesar de que el presidente de la Nación, al defender la reforma previsional del año pasado, aseguró que los jubilados le ganarían al alza de precios y la nueva fórmula sería mucho más beneficiosa que la anterior. Otra promesa fallida en la larga lista del macrismo que hoy se puede comprobar con los números en la mano: este año los haberes jubilatorios perdieron nada menos que un 17 por ciento frente a la inflación.
Que el gobierno nacional termine acudiendo otra vez a «la plata de los jubilados» es una muestra contundente de su fracaso económico. Quienes se presentaron como los campeones de la correcta administración del Estado y los que garantizarían el «regreso de las inversiones» no han hecho otra cosa que llevar el país a un abismo cada vez más parecido al de 2001.
La mentira como suprema estrategia política, el blindaje de los grandes medios, la pasiva complicidad de la CGT y una oposición entre oportunista y fragmentada obraron el milagro.