Stiglitz y los “Panamá papers”

EL ECONOMISTA METIO EL DEDO EN EL VENTILADOR

El afamado economista norteamericano, Joseph E. Stiglitz, y el abogado especialista en delitos financieros suizo, Mark Pieth, han sido declarados enemigos públicos por el gobierno panameño y la clase capitalista criolla. Los insultos contra ambos no cesan en los medios de comunicación. Y pensar que hace unos meses, los dos fueron invitados del presidente Juan C. Varela para integrar una comisión que debería lavar la cara del país ante el escándalo de los “Panama papers”.
En abril de este año un grupo de medios de comunicación, agrupados en el llamado Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, hicieron pública una enorme cantidad de información filtrada al bufete de abogados panameños Mossack-Fonseca, en la que aparecían personalidades mundiales relacionadas con sociedades anónimas creadas por esta empresa para esconder en diversos paraísos fiscales fortunas no declaradas. Conviene recordar que Fonseca en ese momento era asesor personal de Varela y presidente del Partido Panameñista.
Frente al enorme escándalo que se armó, el gobierno de Varela creó una comisión que debía asesorar a Panamá respecto a cómo resolver el problema. Para dar prestigio a su comisión el gobierno invitó a Stiglitz y Pieth, a quienes juntó con “especialistas” panameños. Y se juntó el agua con el aceite, pues Stiglitz se ha hecho famoso por fomentar el control público sobre el sector financiero, y Pieth por denunciar los negocios ilícitos que se esconden detrás de la banca. En cambio los dos panameños son creadores y beneficiarios del Centro Bancario y su forma de negocios, entre ellos, la creación de sociedades anónimas y el secreto bancario.

Secretismo.
Stiglitz dijo que aceptó ser parte de la comisión ante el compromiso del gobierno panameño seguir las recomendaciones para hacer transparente el sistema financiero, y que él como Pieth, solicitaron que se hiciera público el informe de esta comisión (en el que al parecer quedan en evidencia algunas prácticas no muy santas), pero el gobierno panameño se ha negado. En realidad Stiglitz no ha dicho nada que no se sepa en Panamá y en el mundo. El sistema panameño fue creado para que sirviera de paraíso fiscal, es decir, de lugar donde esconder desde evasiones fiscales a fortunas mal habidas. Eso es así desde que Pablo Escobar se escondía por aquí cuando la ley lo buscaba en Colombia.
El problema para Varela, los banqueros y grandes bufetes panameños es si van a seguir con ese modelo de “negocios” o van a cambiar. Hasta ahora se resisten al cambio. Por ejemplo, del escándalo de los “Panama papers” lo único que se investiga es quién “hackeó” a Fonseca, no lo que el mundo quiere saber: quiénes esconden sus fortunas en esas sociedades anónimas. De ese negocio se han hecho millonarios algunos abogados y banqueros, como Ramón Fonseca y otros. Pero al pueblo panameño no le ha tocado nada de esa riqueza. (Olmedo Beluche. Rebelión).

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