¿Tanto estrés?

COSAS QUE PASAN

Una de las quejas más frecuentes de algunos funcionarios y empleados públicos responsables apunta a lo fácil que resulta faltar al trabajo en la administración pública. Señalan que hay toda una batería de normas y procedimientos que parecen promover más la holganza que la cultura del trabajo. Los certificados médicos y psicológicos a diestra y siniestra a veces despueblan oficinas enteras, y todavía más en los días previos o posteriores a los fines de semana “largos”. Ese uso abusivo de las reglas pensadas para proteger al trabajador y no para encubrir avivadas, es lo que, para los concejales de la oposición, estaría haciendo David Bravo en 25 de Mayo. Primero fue una “laringotraqueitis” y después “estrés agudo” lo que facilitó al intendente no concurrir a la Justicia. Parece que nadie se libra, ni siquiera los funcionarios electos, del “efecto contagio” de los empleados mañeros.

Más ausencias.
¿Serán también las carpetas médicas o psicológicas las que boicotean al Consejo Municipal de Niñez y Adolescencia? El cuerpo se creó en diciembre del año pasado y todavía no se reunió ni una sola vez. ¿Fiaca, enfermedad, desidia? ¿No sabe el intendente, como buen peronista que es, que “los únicos privilegiados son los niños”? Parece que no porque no hay ni noticias de ese Consejo y en el otro Concejo (el que se escribe con “c”) ya levantaron temperatura y le pidieron al defensor del Niño, Niña y Adolescente que haga algo ante la pasividad del Ejecutivo. Y ya que estamos con las frases de cuño justicialista, no vendría mal recordar otra que dice que “todos los hombres son buenos, pero si se los controla son mejores”. Aunque para los controles no hay nada como un buen certificado médico salvador.

Ataques.
En Estados Unidos dos periodistas fueron asesinados a balazos ante las cámaras de la televisión. El homicida, que luego se suicidó, era un reportero que había sido despedido meses atrás del mismo canal. Horas antes, en una conferencia de prensa del precandidato republicano Donald Trump, sus guardaespaldas habían echado a un periodista de origen latino que estaba haciendo preguntas incómodas. Es incomparable la gravedad de ambos casos, por supuesto, pero igualmente en ninguno de los medios “serios” de este país y del mundo hubo denuncias sobre atentados contra la prensa en el país del norte. Para esa elite de los grandes medios los “ataques” a la libertad de prensa ocurren en países del arrabal latinoamericano, asiático o africano; nunca en EE.UU., que es, como todos saben, el paraíso de la libertad. (RAM).