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Todos los caminos conducen a Macri

ESPIONAJE ILEGAL A ESCALA NUNCA VISTA

Las causas judiciales acumulan pruebas que colocan a Mauricio Macri como El Señor de los Sótanos. El espionaje político ilegal de 2016 a 2019 en la AFI fue sistemático.
JUAN ALONSO
La profusión de causas de espionaje ilegal durante la gestión de Mauricio Macri desencadenó un escándalo institucional cósmico que roza los intereses de los medios dominantes, directamente involucrados con sus dueños y periodistas en la cacería de opositores, el armado de expedientes penales, y la justificación del escarnio público contra Cristina Fernández de Kirchner, sus hijos Florencia y Máximo, y ex funcionarios que fueron encarcelados sin prueba fáctica y con un relato de diseño con el aval de sectores concentrados del Poder Judicial.
La Justicia Federal de Lomas de Zamora investiga a una banda de agentes orgánicos de la AFI macrista. Entre ellos se cuenta el ex jefe de Contrainteligencia que sucedió a Antonio Horacio «Jaime» Stiuso en esa dependencia. Se trata de Diego Dalmau Pereyra, presunto creador del grupo de chat de 25 espías llamado «Súper Mario Bros» que incluye a Alan Ruiz (ex jefe de Operaciones Especiales de la AFI, detenido por espiar a CFK y al Instituto Patria); Jorge «Turco» Sáez; Leandro Araque; Fernando Melo; Mercedes Funes Silva, entre otros agentes de la Policía de la Ciudad y abogados -el caso de Melo- que cumplieron tareas de espionaje ilegal de 2016 a 2019 en la AFI.

En el mismo lodo…
El estiércol salpica a la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a su ex jefe de Gabinete, Pablo Nocetti -quien logró evadir su responsabilidad en la muerte de Santiago Maldonado-, Darío Biorci, cuñado de «la señora 8» Silvia Majdalani, y el empresario vendedor de jugadores de fútbol y experto en triangulación de dólares, Gustavo Arribas, quien fuera «el señor 5» y líder de «La Casa» de espías de Macri.
En la trama habrían actuado no pocos periodistas televisivos. El más fulgurante es Luis Majul. El dirigente Pablo Moyano contó que vio una carpeta en el juzgado del juez Federico Villena. Decía «Operación Majul». En ella hay chats de espías de la AFI donde adelantan «trabajos» que luego eran publicitados en el programa «La Cornisa» de América TV. Los espías enviaban emoticones y festejaban cada emisión de Majul.
Con el liderazgo de Alan Ruiz estaban conectados con la ex funcionaria de la Casa Rosada, Susana Martinengo, Silvia Majdalani y Patricia Bullrich. Hay pruebas de reuniones de la banda de espionaje no solamente en la Casa Rosada sino en el Ministerio de Seguridad de la Nación. En cinco cuerpos del expediente queda muy claro que Macri tenía dos obsesiones: CFK y la familia Moyano. A tal punto que planeó encarcelarlos como sea.

Majul y Santoro.
Villena investiga una trama siniestra que incluye operaciones mediáticas y la infiltración del sindicato de Camioneros con espías de la AFI. En la audiencia del pasado martes Pablo Moyano quedó estupefacto con el alcance de la banda y sus ramificaciones en el gremio y en los medios de comunicación. El grupo de espías realizaba operaciones ilegales que luego tenían su correlato mediático. Fue el caso de la empresaria Gladys Pastorino, quien denunció un presunto chantaje de los camioneros y salió en cadena con Majul y el periodista procesado Daniel Santoro del diario Clarín.
El juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla procesó a Santoro y al fiscal Carlos Stornelli como parte de la banda de Marcelo Sebastián D’Alessio. La Cámara Federal de Mar del Plata se está tomando una eternidad para validar esa medida.
En tanto, Ramos Padilla elevó gran parte de la causa a juicio oral y llamó a indagatoria a un agente clave de la AFI macrista, Pablo Pinamonti. Este abogado dirigió una maquinaria de lobby judicial para encarcelar opositores y presionar jueces, entre ellos a Luis Carzoglio mientras el procurador interino Eduardo Casal sigue haciendo de las suyas al igual que su par bonaerense, Gerardo Conte Grand ahora investigado por el supuesto armado de causas bajo la protección de María Eugenia Vidal.

Lanchando barrios.
En la escalada contra los Moyano la AFI macrista trabajó para Luis Majul. Así como suena. La agencia operó en la calle para sostener el programa de ese periodista que facturó cientos de millones de pesos a Nación, Provincia y Ciudad. A Majul le preocupaban unos afiches que habían salido en CABA y llamó a la AFI para quejarse. El grupo de Alan Ruiz se puso en operaciones. Hay decenas de chats entre los espías para hallar al autor o la autora de la pegatina. ¿Resultado? Un rastrillaje cuadra por cuadra en el barrio de San Cristóbal y la pesquisa de vecinos para que aportasen sus filmaciones con telefonía celular.
Repasemos: Macri puso a la AFI a trabajar para Majul en una ciudad con Policía propia y dominio territorial de su mismo signo político. No es casual que Sáez, Araque, Funes Silva y otros espías investigados provengan de esa misma fuerza de seguridad que depende del alcalde Horacio Rodríguez Larreta. De Stéfano -ex jefe de Jurídicos de la AFI- ocupa un sillón gerencial en Subterráneos de Buenos Aires con la complacencia del gobierno porteño y la cobertura de Daniel Angelici y Enrique «Coti» Nosiglia.

Lo que viene
La Comisión Bicameral de Control de los Organismos de Inteligencia citó al ex subdirector de Contrainteligencia de la AFI hasta 2019. Su nombre es Martín Coste y fue el que más tiempo trabajó con el preso Alan Ruiz. Coste reemplazó a Dalmau Pereyra luego de su fracaso en la operación «ablandamiento» del narco Ibar Pérez Corradi que fue traído de Paraguay en un trabajo conuunto de Bullrich y Majdalani. El plan era que Pérez Corradi señalase a Aníbal Fernández por el Triple Crimen de General Rodríguez. Una locura que se desmoronó como los planes de perpetuidad de Macri.
En Lomas de Zamora hay vientos de tormenta. La legisladora Graciela Camaño -consorte del incalificable Luis Barrionuevo- se presentó como querellante como una de las tantas víctimas del espionaje macrista. Lo mismo hizo el empresario Gerardo Ferreyra, que estuvo apresado por la inquisición del fallecido Bonadío.
Quienes lo conocen bien cuentan que Macri está deprimido y salió a operar a través de los medios que fueron, son y serán cómplices de la derecha que saqueó el país en tiempo récord. (Extractado de Nuestras Voces).