Inicio Opinion Trabajo semiesclavo en plena Capital

Trabajo semiesclavo en plena Capital

LAS CONDICIONES LABORALES EN EL HIPODROMO DE PALERMO

La vida miserable de quienes cuidan carísimos caballos de carrera quedó expuesta con toda crudeza. Otro caso de ricos que tratan en forma humillante a los peones.
CELESTE DEL BIANCO
Hace 90 días que Angel no va a su casa en Garín, provincia de Buenos Aires, la última vez que vio a alguien de su familia fue hace un mes en el portón de su trabajo para entregarle su sueldo. Está encerrado en la Villa Hípica del Hipódromo de Palermo junto a otros 400 peones que cuidan caballos de carrera desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio el 20 de marzo. Comparte una pieza con cinco compañeros, a metros de donde descansan los animales. El tiene una cama, es un poco más afortunado. Muchos duermen en colchones tirados en el piso. Y otros sobre fardos. En el «cuarto de ración», donde se guardan los alimentos, se acuestan algunos de ellos: abajo pasto, arriba la manta de los caballos para abrigarse y alrededor bolsas de avena y maíz.
La semana pasada, después de 90 días, los peones reclamaron poder salir a la calle como hace el resto de los trabajadores. Denunciaron que los dueños del Hipódromo les prohíben la salida por Eel riesgo de que se contagien coronavirus en sus barrios», pero tienen políticas diferentes con los cuidadores, capataces y jockeys, que entran y salen todos los días. A los peones, en cambio, los obligan a anotarse en listas en los que dan «turnos» para salir cada 20 ó 30 días. Con la excusa de la pandemia del Covid-19 solo permiten la circulación en el exterior a uno por grupo, es el que se encarga de hacer las compras para todos. Si algún otro sale, corre el riesgo de perder su empleo.

Semiesclavizados.
«Nos esclavizan, que es lo peor», le dijo Angel a Nuestras Voces. «Todos pueden salir todos los días menos los peones. Tenemos cada 20 días o 30 días, un mediodía. Pero tenés que hacer una lista y anotar a la persona. Y después en una semana te contestan si podés salir o no y nos cansamos. A veces nos ponemos a conversar entre nosotros y decimos, por lo menos si nos pagan poco que nos dejen salir a ver a la familia. Mañana nos morimos aquí y la familia… ¿hace cuánto que no nos ve?», se preguntó.
Los peones trabajan para distintos studs, que son las que les pagan un salario paupérrimo, pero residen en la Villa Hípica que depende del Hipódromo. Tiene entrada por la calle Olleros y cuenta con 1.473 boxes. «Dan hospedaje a 1.231 Sangre Pura de Carreras, incluye también el servicio de hospedaje para trabajadores de la actividad. Se destacan entre sus servicios la pileta para los SPC, dotada de moderna tecnología, y la guardia veterinaria en forma permanente», promociona la página web con fotos de caballos de pelaje brilloso.
Sin embargo, los trabajadores tienen que compartir un baño cada diez o algunos directamente tienen que usar los baños públicos, sin agua caliente e inundados. «Queremos salir para poder un a ver a nuestra familia. El tema es que si vos salís, no podés volver a entrar más. Te dan esa opción. Se viene el día del padre y nosotros queremos salir y estar al menos un día con nuestra familia. Pero los del predio se negaron o sino nos quitan el trabajo. Y no nos quedaba otra cosa que agachar la cabeza y quedarnos», explicó Angel. Tiene 33 años y hace 14 que trabaja ahí.

Panamá papers.
HAPSA es la empresa concesionaria del Hipódromo de Palermo. El empresario Federico De Achával es el accionista mayoritario. La justicia lo comenzó a investigar luego de las revelaciones de los Panamá papers por una presunta participación en Val de Loire, una empresa offshore del estudio Mossack Fonseca. El mes pasado inauguró una planta productora de fardos en Santiago del Estero: Mega Alfalfa Argentina, que exporta a China y Arabia Saudita, entre otros países. En la apertura de la planta estuvieron el gobernador Gerardo Zamora y el presidente Alberto Fernández.
En la cocina comunitaria algunos tienen para comer y otros no. Entre ellos se ayudan para que ninguno pase hambre. «A veces uno está cocinando y tenés que compartir porque alguno no tiene. Es como una ruleta rusa, el que tiene y el que no tiene, a veces no llega, no le alcanza. Entendemos las situaciones que son complicadas, las vivimos desde chicos y entonces compartimos lo poco que tenemos. Cosa que nadie ve, porque ellos piensan que estamos bien», afirmó Angel.

24 horas por 365 días.
Son muchas las caballerizas operativas en Palermo. Horses Cris – Fer S.R.L., Alborada, Rubio B, Aladino y Pedro Rodolfo son algunos de los studs. En sus páginas web se ven fotografías de pura sangre majestuosos y relucientes que contrastan con la imagen de las personas que allí trabajan y se encargan de cuidar y entrenar a los caballos de carrera. Las empresas cobran alrededor de 30.000 pesos por caballo por mes y algunas llegan a tener 7 u 8 a cargo. Sin embargo, la realidad de los trabajadores es opuesta: el sueldo establecido por la Sociedad Gremial de Vareadores en julio 2019 es de 20 mil pesos por mes por cuidar a dos caballos. Angel gana ese dinero, pero debe atender a cuatro animales. Si el caballo corre, tiene una comisión del 8 por ciento. Un ingreso que se le cortó durante la cuarentena. «Es una miseria. Trabajamos las 24 horas del día, 365 días del año. Llueva o no llueva tenés que salir igual con un caballo a galopar a la cancha. Frío, calor, todo. Te vas al mediodía para Navidad y al otro día volvés a laburar. Es como una esclavitud, nos está tratando como un esclavo en el siglo XXI. Nosotros le estamos cuidando el bolsillo de ellos», contó.
«Todos los que estamos acá somos provincianos: santiagueños, correntinos, formoseños. Hay gente del Paraguay. Como somos criados en el campo, nos gusta esto, pero llegó un momento en el que nos cansamos y tuvimos que salir a hacernos escuchar y que nos vean», finalizó Angel.

En negro.
Según un informe del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), en el 2019 el 83 por ciento de los trabajadores rurales estaban en la informalidad al momento de la fiscalización. Este es uno de los sectores de la economía con mayores casos de explotación laboral. Uno de los casos más renombrados fue el del expresidente de la Sociedad Rural Argentina y ex ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, quien tiene dos causas penales por mantener en condiciones laborales infrahumanas a los hermanos Antonio y Sergio Cornejo en su campo de Entre Ríos. (Nuestras Voces).