Inicio Opinion Trump, el peor de todos en la pandemia, demoniza a China

Trump, el peor de todos en la pandemia, demoniza a China

BEIJING HACE PUNTA EN LA LUCHA CONTRA EL COVID-19

Donald Trump no da pie con bola en esta pandemia. Los registros estadounidenses son los peores del mundo. En vez de aprender de China, miente y la demoniza.
SERGIO ORTIZ
Hasta ayer había en el mundo 4.247.709 personas infectadas por el Covid-19 y 290.838 decesos. EE UU tiene un cuarto de los contagios a nivel mundial, con 1.366.350 y un tercio de los fallecidos, con 82.105. China, donde se descubrió el brote en diciembre pasado, tiene 84.011 contagiados y 4.637 muertes.
Esos números deben ser puestos en contexto: EEUU tiene 328 millones de habitantes y China 1.400 millones. El país socialista tiene 4.26 veces más población que el imperio, pero sus muertos son 17.7 veces inferiores. Y sus contagios son 16.2 veces menores que los de aquella potencia en decadencia. Los datos son proporcionados por la Universidad Johns Hopkins, o sea que no pueden ser tachados por «prochinos» aunque tratándose de Donald Trump, todo es posible. Si fue capaz de hacer esas acusaciones contra la Organización Mundial de la Salud (OMS) y retirarle el apoyo financiero en plena pandemia, ¿por qué no podría descalificar a la universidad situada en Baltimore?
La pandemia comenzó con un brote del virus en la ciudad de Wuhan, provincia china de Hubei, y los primeros casos se identificaron en diciembre pasado. Los especialistas chinos y sus colegas de la OMS que viajaron a ese país, coincidieron en que el coronavirus venía del mundo animal. Centraron sus sospechas en los murciélagos. Las investigaciones plantearon la hipótesis que del murciélago hubiera pasado a otros animales, antes de llegar al hombre, pero aún la ciencia no lo ha resuelto completamente.
Puesto ante ese brote de diciembre, devenido en epidemia en enero y febrero, hasta que la OMS la calificó de pandemia en marzo, el gobierno chino tomó medidas urgentes para salvar a su gente.
Como lo reconoció la OMS dirigida por el biólogo etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, al actuar de ese modo Beijing ayudó a la humanidad dando rápidamente la voz de alerta, conteniendo la enfermedad, ofreciendo tiempo a otros gobiernos a tomar sus recaudos. Luego fue socializando sus conocimientos de lucha contra lo que dicha entidad denominó Covid-19. No sólo eso. Beijing colaboró con profesionales y recursos sanitarios a muchos países que solicitaron su ayuda.
El presidente Xi Jinping y su gobierno, con total apoyo del PC de China y su Ejército Popular de Liberación, pusieron la prioridad en luchar contra la pandemia. A Wuhan, de once millones de habitantes, y la provincia de Hubei, de 50 millones, las dejaron en cuarentena total desde el 23 de enero por los siguientes 75 días. La población obedeció, por cultura y educación política. El Estado puso todos los recursos económicos, obras urgentes como dos hospitales de 1.000 y 1.600 camas que se hicieron en tiempo récord de 10 y 15 días. Envió 43.000 médicos agrupados en 330 equipos sanitarios (muchos de ellos hombres y mujeres del EPL) y toneladas de material sanitario gratuito.
La sola enunciación de lo realizado choca con lo habitual de los países capitalistas como EEUU, donde el Estado pone a la salud pública en último lugar, los militares hacen la guerra e invaden otros países, y un test para detectar coronavirus cuesta 3.000 dólares.

Mentiras de Trump.
China Popular logró aplanar la curva de contagios y bajó el número de contagiados que iban a morir. Al final levantó la cuarentena y hoy está reanudando muchas actividades económicas; el 6 de junio vuelven las clases en escuelas, colegios y universidades, con tantos cuidados como se ve en videos. De todos modos en el primer trimestre su economía cayó 6.8 por ciento. Ahora están esforzándose por recuperar esas pérdidas para seguir con planes económicos que provocan envidia ajena. El presidente Xi ha ratificado que a pesar de estas afectaciones se mantiene el objetivo de llegar a la pobreza cero en 2020. ¡Pobreza cero en 2020! Imposible no recordar al impresentable presidente argentino que prometió eso en 2015. Después, ante el alevoso fracaso, farfulló que era un objetivo que requería dos décadas. Y se fue dejando varios millones más de pobres.
Trump no dejó barbaridad sin cometer. Dejó pasar diciembre de 2019 y enero de 2020 sin adoptar medidas contra el coronavirus. Cuando quiso actuar era tarde. Por sus intereses empresarios de clase nunca quiso frenar la actividad económica en aras de la salud de la gente, a pesar de que el Covid-19, especialmente en Nueva York, hacía estragos. Mintió con que prácticamente ya tenía la vacuna.
Por su falta de atención a la pandemia, el magnate se peleó con gran número de gobernadores, incluso republicanos. Con su horrible dirección política aumentaron los daños económico-sociales: el índice de desempleo es del 14,7 por ciento y 33.3 millones de personas pidieron el seguro de desempleo.
El sistema yanqui es tan despiadado que esos sufrimientos pegan más duro sobre las minorías. Amy Goodman, de Democracy Now, informó: «en Michigan e Illinois, los afroestadounidenses componen el 15% de la población pero representan el 41% de las muertes por Covid-19. Sólo en Chicago, los afroestadounidenses, que son el 30% de la población, suman el 70% de las muertes.». Los latinos también engrosan esas estadísticas.
El aumento de los contagios y muertos le bajó el precio a la candidatura de Trump a la reelección. Ahora no la tiene para nada segura.
Para zafar, sigue demonizando a China, incluso la acusa de haber fabricado el virus en un laboratorio P-4 de Wuhan. Esas mentiras no tienen el menor asidero científico. El general del ejército Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto de EEUU confesó: «¿el origen fue el laboratorio de Virología en Wuhan, el mercado húmedo de la misma ciudad u ocurrió en otro lugar? Y la respuesta es que no lo sabemos».
En Argentina las falsedades antichinas ganaron las pantallas de América, Crónica y TN con un «documental» y guión de la secta Falun Dafa y su diario Epoch Times, virulentamente anticomunista. Para esta secta, la salvación del Covid-19 consiste en maldecir al PC de China y ahí sí, súbitamente, el enfermo se cura. ¿Por qué esa mentira no surtió efecto ni mejoró los contagios y muertes en EEUU?
El neonazi estuvo a punto de despedir de su comité asesor, al doctor Anthony Fauci, por decir al National Geographic: «si se observa la evolución del virus en los murciélagos y lo que hay ahora, (la evidencia científica) se inclina muy, muy fuertemente hacia esto, no podría haber sido manipulado artificial o deliberadamente». Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, agregó esta semana: «si creen que lo tenemos totalmente bajo control, no, no es así». Se refería al Covid-19, pero también podría haber pensado en Trump, que tampoco está bajo control.