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Ultimo día de un gobierno depredador

SE VAN

Según Marcos Peña la vara quedó «muy alta» pero lo cierto es que Cambiemos no dejó área sin desmantelar. El nuevo gobierno recibirá la pesada herencia de un país arrasado.
LISANDRO MORENO
Después de cuatro años catastróficos hoy es el último día de una gestión que destruyó absolutamente todo. El gobierno de Mauricio Macri dejará sus funciones mañana, cuando formalmente asuma la fórmula presidencial compuesta por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, quienes se impusieron por una diferencia de ocho puntos en las elecciones generales de octubre.
Según el jefe de Gabinete macrista, Marcos Peña, la vara quedó «muy alta». Sin embargo, el gobierno de Cambiemos no dejó ningún área sin desmantelar. Hubo recortes en Niñez y Adolescencia, se destinaron apenas 11 pesos por mujer para combatir la violencia de género, se eliminaron los fondos para construir viviendas y rutas, los subsidios al transporte, los servicios básicos, hubo un ajuste en las jubilaciones y se vació el Fondo de Garantía de la Anses.

Educación devastada.
El gobierno que se va ocasionó un profundo desfinanciamiento en Educación, con eliminación de la paritaria nacional docente, se licuaron los salarios de los maestros y discontinuaron programas socioeducativos. Diversos informes revelaron que entre 2016 y 2019 el presupuesto educativo nacional sufrió un recorte del 17 por ciento y la inversión educativa real por alumno cayó más del 20 por ciento. Las partidas más afectadas fueron las destinadas a infraestructura, becas, formación docente, educación técnica y ampliación de la jornada escolar. La inversión pública en el sector universitario decayó drásticamente durante estos cuatro años, poniendo en peligro el funcionamiento de muchas universidades nacionales, y también se verificó una caída continua en la cantidad de becas destinadas a estudiantes universitarios.
Por otro lado, este gobierno se tomó el atrevimiento de bajar el rango del Ministerio de Salud a Secretaría, y esto se evidenció en el presupuesto al destinarse menos recursos para medicamentos, métodos anticonceptivos, diagnóstico de infecciones de transmisión sexual y la formación de equipos de salud desde una perspectiva comunitaria.

Aciertos, no errores.
Un breve análisis de la gestión del gobierno de Mauricio Macri no puede dejar de advertir que la situación de crisis generalizada en la que deja el país no es producto de errores ni desaciertos. No fue «mala praxis» como la prensa oficialista sostiene pues cumplió con objetivo que se propuso. El programa de Mauricio Macri se trató justamente de eso, de recurrir a una política de destrucción masiva que afectó a la gran mayoría de la población mientras que solo benefició a un pequeño pero poderoso sector, el que representa a la economía más concentrada.
Si caben dudas sobre esto, habría que recordar que una de sus primeras medidas fue eliminar las restricciones cambiarias y generar así una gran devaluación de la moneda argentina, proceso que luego se profundizó en detrimento del poder adquisitivo de los trabajadores y jubilados.
Con un evidente blindaje mediático, el gobierno se dispuso avanzar con su plan. ¿Los resultados? La pobreza trepó al 40,8 por ciento de la población, afectando a 16 millones de personas, y la indigencia saltó al 8,9 por ciento (3,6 millones de personas). La pobreza afecta con más intensidad a niños y adolescentes ya que asciende al 59,5 por ciento de la población de entre 0 y 17 años. Así lo indicó el Observatorio de la Deuda Social de la UCA en su último informe, donde se advierte que estos porcentajes son los más altos de la década. Macri había pedido que su gestión se evaluara en base a la evolución de la pobreza, queda claro que estas estadísticas nos dicen que es el peor gobierno desde la recuperación de la democracia que ha tenido nuestro país.
Desde su llegada a la Casa Rosada apostó a la libertad del mercado y la libre competencia sin restricciones, por lo que decidió minimizar la función reguladora del Estado, abrió las importaciones y no intervino ante el cierre de empresas. El resultado quedó a la vista con la destrucción de la industria nacional. La caída del consumo interno producto de la devaluación y los sucesivos tarifazos afectó considerablemente a las Pymes y llevó a que miles de ellas bajaran sus persianas. Esta situación tuvo su impacto en el desempleo que, según estadísticas oficiales, alcanzó el 10,6 por ciento de la población cuando en 2015 era del 6 por ciento.

En bandeja.
El plan de Macri, con esta crisis generada por sus propias políticas económicas, provocó un escenario de virtual default y el gobierno no tuvo mejor idea que volver al Fondo Monetario Internacional. El préstamo stand by acordado fue de 57.000 millones de dólares a cambio de un plan de ajuste y reestructuración laboral, previsional e impositivo.
Pero también hay que pensar en clave geopolítica el préstamo que el FMI le dio a Argentina, porque en el medio intervino otro actor: Estados Unidos y su presidente, Donald Trump. El apoyo norteamericano se dio en el marco de su disputa con China y su plan de avanzada sobre América Latina. De esta manera, se aseguró el apoyo del gobierno argentino para implementar sus planes en la región contra los gobiernos populares.
La victoria del Frente de Todos -un espacio político que se armó muy poco tiempo antes de las elecciones cuando Cristina Fernández de Kirchner sorprendió con el anuncio de la candidatura presidencial de Alberto Fernández- abre un nueva esperanza en millones de argentinos y argentinas que sufrieron en carne propia las políticas de corte neoliberal que aplicó la gestión Macri. Sin embargo al próximo gobierno no le resultará nada sencillo, porque se encontrará con un país arrasado.