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Un alivio con sabor a poco

IMPUESTO A LAS GANANCIAS

Se aprobó en Diputados la modificación al régimen de Ganancias que tributan trabajadores y jubilados. Si bien aumenta significativamente el mínimo no imponible, en Argentina se sigue considerando «ganancia» al salario.
IRINA SANTESTEBAN
Desde los turbulentos días de enero de 2002 que el Congreso de la Nación no sesionaba un día sábado. El presidente de la Cámara de Diputados, y autor inicial del proyecto que se trató, Sergio Massa, convocó a una sesión especial, que se prolongó durante 20 horas y estuvo «picante» por las chicanas que se propinaron los legisladores oficialistas y opositores.
Finalmente, se aprobó el proyecto de ley que sube el mínimo no imponible (MNI) a partir del cual un trabajador o trabajadora debe tributar Ganancias, llevándolo a 150.000 pesos. Como hasta ahora ese mínimo estaba en los 90.000 pesos, la modificación beneficiará a 1.267.000 personas, entre ellos también a jubilados, al llevar ese monto a una suma equivalente a los ocho haberes mínimos, es decir, 165.000 pesos.

¿Alcanza?
Durante los mandatos presidenciales de la actual vicepresidenta Cristina Fernández, el debate sobre el impuesto a las Ganancias provocó duros enfrentamientos entre su gobierno y las centrales obreras, incluso con sindicatos de filiación kirchnerista. Es que la no actualización de las escalas porcentuales y la demora en revisar el MNI, más la recuperación salarial que se dio en esos años -justo es reconocerlo también-, llevó a que una gran masa de trabajadores quedara comprendida dentro de este tributo.
En la sesión del sábado, el diputado Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop, se congratuló que, con este nuevo régimen, nuevamente se volvería al porcentaje histórico de trabajadores exentos del pago de Ganacias: un 93%.
Sin embargo, más allá de ser un paso de avance y un alivio para el sector de trabajadores formales con mejores salarios, lo cierto es que si se deducen los aportes previsionales y de obra social, los 150.000 pesos brutos representan un ingreso neto (de bolsillo) de 124.000 pesos. Si consideramos que la Canasta Básica Total ronda hoy los 60.000 pesos, ¿puede considerarse «ganancia» a quien percibe por su trabajo, una remuneración equivalente al doble de lo que se necesita para no caer bajo la línea de pobreza?
De acuerdo a los nuevos valores, si el proyecto es finalmente aprobado en Senadores, un/a trabajador/a soltero/a que supere el MNI abonará anualmente por Ganancias la suma de 115.681 pesos (9.640 pesos mensuales); mientras que uno/a casado/a con dos hijes, deberá tributar 40.489 pesos al año (3.374 pesos al mes).

Hipocresía.
Algunos legisladores de la bancada de Juntos por el Cambio, se manifestaron a favor del proyecto, pero previo a la sesión intentaron que la base para la deducción del impuesto se fijara en un monto más alto. Desde el oficialismo se rechazó esta propuesta, argumentando que durante el gobierno de Mauricio Macri, lejos de cumplir con su promesa de eliminar el impuesto a las Ganancias, se sumaron como contribuyentes más de un millón de trabajadores.
Según datos de Ismael Bermúdez (Clarín, 14/12/2020), en julio de 2020 pagaban Ganancias 2.259.869 personas, entre trabajadores, jubilados y pensionados. Eso representaba 1.065.720 más que los 1.194.149 que tributaban en julio de 2015 ¡casi un 90% más en cuatro años! Y lo refleja el diario Clarín, que tanta buena prensa le dio al ex presidente Macri, durante su desastrosa gestión.

Deducciones.
El proyecto aprobado en Diputados no sólo modificó el MNI sino que aumentó las deducciones que puede efectuar un/a trabajador/a en sus ingresos, por ejemplo, incluyendo al o la conviviente, pues hasta ahora sólo se consideraba a la cónyuge mujer. El aguinaldo de los sueldos de hasta 150.000 pesos brutos no tributarán, y tampoco lo harán las guardias y horas extras que realice el personal de salud (hasta septiembre de este año), así como las del personal de recolección de residuos.
En un avance en cuanto a la perspectiva de género, también se podrán deducir los gastos de guardería para niños y niñas de hasta tres años, hasta un tope anual de 67.000 pesos.
Se duplica la exención por hija o hijo discapacitado, que era de 78.833 pesos y se eliminó el tope de edad, que estaba fijado en los 18 años.
También se podrá deducir de Ganancias la compra de herramientas educativas, la provisión de ropa, equipamiento para uso laboral o los pagos por capacitación.
En cuanto a la actualización del MNI se hará por el índice Ripte y no por la inflación, lo que seguramente devendrá en nuevas distorsiones, por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios frente al aumento del costo de vida, que ha venido sufriendo el salario desde 2017.

Salario no es ganancia.
No puede considerarse que un ingreso que duplica la Canasta Básica Total pueda ser considerado una «ganancia». En el mejor de los casos se trata de trabajadores cuyo salario les permite vivir con más comodidades, o tener cierta capacidad de ahorro, o pensar en cambiar el auto o en darse gustos hoy inalcanzables para una gran parte de la población.
Hace falta una profunda reforma tributaria, progresiva, con instrumentos idóneos para combatir la gran evasión, por ejemplo, la que realizan las multinacionales exportadoras de granos. O que grave la renta financiera, uno de los sectores que han tenido enormes ganancias en los últimos años.
En ese marco, a quienes viven de su salario, en lugar de Ganancias, se les podría imponer un tributo a los «altos ingresos». Pero debe tratarse de montos realmente «altos», y no sólo un poco mejor que lo poco que percibe la mayoría de la clase trabajadora, sin olvidarnos que un gran porcentaje se encuentra en la informalidad, sin posibilidades de gozar el día de mañana de los beneficios de la seguridad social.
Asimismo, debería incluirse en ese impuesto, a todos los magistrados del Poder Judicial, para que no se generen privilegios en ningún sector, y menos en el Estado. En eso el proyecto se quedó corto pues sólo incluyó para que tributen Ganancias las pensiones vitalicias de la que son beneficiarixs ex presidentxs y ex vicepresidentxs.
Cuando esto sea ley, se reitera, será un alivio. Lástima que los réditos políticos se los querrá adjudicar el autor del proyecto, Sergio Massa, asiduo visitante de la embajada de Estados Unidos.