viernes, 18 septiembre 2020
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Un alivio para los pampeanos

La seguidilla de días sin nuevos contagios de Covid-19 animó al gobierno provincial a flexibilizar la rígida fase 1. Desde ayer quedaron habilitadas las ventas por internet, la construcción de obras privadas y el servicio de limpieza en las casas particulares. Si se mantienen los resultados tan favorables el próximo lunes podrían quedar habilitadas las mismas actividades económicas que había antes del fuerte susto que atravesamos los pampeanos.
El anuncio sorprendió gratamente y, a la vez, permitió realizar una evaluación positiva del alerta sanitario que impuso el gobierno apenas el virus comenzó a circular. Ahora quedó ratificado, también en nuestra provincia, que el mejor antídoto contra la propagación de esta enfermedad es el aislamiento social. No es que no se supiera. La Organización Mundial de la Salud y gobiernos de buena parte del mundo recomendaron esta metodología. Y no a partir de caprichos sino de los resultados que se observan. Sin embargo, lamentablemente, una fuerte corriente de opinión boicoteó este sistema de protección social, estimulado por gobiernos de derecha insensibles que por «no parar la economía» terminaron provocando verdaderas catástrofes sanitarias con un costo elevadísimo en vidas.
En nuestro país los grandes medios porteños se sumaron sin pudor a esa campaña. Muchos de sus periodistas estrella desplegaron un nivel de irresponsabilidad inusitado y provocaron reacciones en muchas personas que salieron a manifestarse en la vía pública contra la cuarentena sin darse cuenta del peligro al que se exponían, y al que exponían al prójimo. Los mensajes tóxicos de esos comunicadores sin compromiso social solo comenzaron a ceder cuando se percataron de que la progresión de contagios y muertes -sobre todo en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, el área denominada AMBA- alcanzaba niveles alarmantes.
En este complejo escenario cabría preguntarse si algunas conductas irreflexivas -que posibilitaron el re-ingreso de la enfermedad en la provincia y, posteriormente, su difusión en varias localidades- no estuvieron inducidas por la prédica insistente de ese periodismo tóxico y de una dirigencia política nacional que, en tren de oponerse al gobierno, se sumó con entusiasmo suicida a la «campaña anticuarentena».
Contra esos poderosos factores -además del peligroso virus- tuvieron que lidiar también las autoridades sanitarias y los laboriosos equipos de profesionales de la salud y auxiliares. El hecho de haber frenado en tan pocos días el mayor brote que ingresó a la provincia, y que en algún momento llenó de zozobra a la población por su asombrosa velocidad de propagación, habla de un trabajo planificado y ejecutado con altos niveles de eficiencia. El aplauso que todo ellos se merecen es, también, para todo el sistema de salud pública de la provincia, que esta vez actuó en coordinación virtuosa con la actividad privada.
De todos modos, mientras no llegue la vacuna no se puede bajar la guardia. Estamos en presencia de un organismo extraño, un trozo de ARN, que mostró ser más agresivo que cualquier plaga que haya azotado a la humanidad en los últimos tiempos.