Un Brexit exitoso puede alentar más separaciones

Señor Director:
Resuelto el British Exit (Brexit), en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte se han movido todas las estanterías.
El partido Conservador (tory) registra la renuncia del primer ministro y su reemplazo por la nueva líder, que es una mujer, Theresa May, que así es la segunda en llegar a ese nivel del gobierno, luego de la recordada Thatcher (era primera ministra cuando la guerra de Malvinas, l982). La May se desempeñaba en el gabinete de Cameron, tiene 59 años, sin hijos (detalle éste que destacó su competidora por ese cargo). Otra mujer compite también ahora por la conducción del Laborismo, primer partido de oposición, porque quieren desplazar a Jeremy Corbyn, un laborista de izquierda que tiene en contra a la mayoría de los diputados de su bancada, pero cuenta con apoyo de la juventud y del sector progresista del partido y de sectores populares. Corbyn se opuso tibiamente al Brexit (salida de la Unión Europea) porque ha estado criticando con severidad la política económica que ha desplegado la actual conducción.
Lo llamativo de todo este proceso es que la salida de la Unión por parte de los británicos está aumentando la presión separatista que se produce en Europa: Escocia e Irlanda, en el propio Reino Unido; Cataluña y Países Vascos en España (también hay separatistas en otras provincias o regiones de la península). Además, toma velocidad el separatismo en varias naciones de la Unión Europea: Francia, Italia, también en España, etc.
Alguna sorpresa ha producido saber que el efecto Brexit también se siente en América y nada menos que en la potencia mundial, Estados Unidos. Allí el viejo movimiento separatista de Texas se siente alentado en su finalidad de hacer de ese estado una nación independiente. El TNM (Movimiento Nacionalista de Texas) es el más activo de los grupos separatistas. Una encuesta reciente hizo saber que los partidarios de la independencia son el 35 por ciento de la población (estimada actualmente en 27 millones de personas). La mayor parte de los adherentes militan en el partido Republicano (conservador) y son muchos menos en el partido Demócrata.
Texas fue parte del dominio español en América del Norte. Pasó a ser de México pero se declaró independiente en 1836 y se mantuvo en esa condición hasta 1845, cuando optó por integrarse a los Estados Unidos. Los disconformes actuales sostienen que el desarrollo de Texas está trabado y que la independencia permitiría aprovechar mejor las riquezas naturales (petróleo, principalmente). Al comienzo de su gestión, el actual presidente, Barak Obama, desestimó un pedido de referendo apoyado por millares de firmas.
Es posible que estemos asistiendo a una etapa final del proceso que se inició en Europa a poco de terminar la II Guerra Mundial (en 1945). De ahí nació la Unión Europea, tanto porque hubo voluntad de terminar con los enfrentamientos entre Alemania y Francia como por algunos ensayos exitosos de complementación económica. Sin embargo, después, con la OTAN (alianza impulsada por Estados Unidos) y con el crecimiento económico de Alemania, la UE viró hacia posiciones neoliberales, que son las que ahora predominan. El miedo a la expansión rusa fue uno de los acicates.
Si alguien pregunta hacia dónde va el mundo, la respuesta no sería que va hacia alguna forma de superación de la etapa moderna de naciones independientes sino, más bien, hacia un retorno a las tradiciones culturales iniciales (de las eras Antigua y Media). Sin embargo, también es conveniente sopesar el hecho de que ya existe un esbozo de gobierno mundial, que no son las Naciones Unidas, sino el poder financiero desnacionalizado, el cual hasta va teniendo moneda propia con el bitcoin. Esta moneda digital, que no tiene expresión material, sensible o visible, creada en 2009, ha realizado avances sorprendentes y tiene un enorme poder de atracción.
Atentamente:
Jotavé

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