viernes, 18 septiembre 2020
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Un cambio necesario

La pandemia de coronavirus vino a complicarnos la vida a todos los seres humanos. En el mundo, el país, la provincia y la ciudad las prioridades de los gobernantes hoy pasan por la pelea contra esta plaga con el fin de atenuar cuanto se pueda sus nocivos efectos en la población.
Comprendiendo esta emergencia, reconforta que se siga trabajando en el resto de las áreas gubernamentales con propuestas e iniciativas que tiendan a mejorar la calidad de vida de la sociedad. En ese sentido, el anticipo que brindó este diario con relación a las gestiones que el municipio santarroseño viene realizando para determinar la ubicación de la nueva terminal de ómnibus no puede menos que generar expectativas favorables.
Hace mucho -demasiado- tiempo que se viene hablando de este tema sin avances concretos. Varias administraciones anteriores lo han tenido en sus agendas, lo han puesto a la consideración pública pero a la hora de las definiciones no se ha dado un solo paso adelante. Santa Rosa sigue teniendo una terminal de ómnibus antigua, anacrónica, mal ubicada, incómoda para los pasajeros tanto como para los trabajadores y empresas que en ella desempeñan sus labores diarias.
Los santarroseños que suelen viajar a otros puntos del país no omiten comparar estas instalaciones que tenemos en nuestra ciudad con las que observan en otras capitales de provincia. Y desde luego que en ese juego de cotejar casi siempre sale perdiendo la capital pampeana. Los avances tecnológicos y urbanísticos en materia de diseño y ubicación de terminales que se pueden apreciar en otros puntos del país están ausentes entre nosotros.
El hecho de que las actuales autoridades comunales ya hayan iniciado una ronda de consultas con instituciones locales en el marco del tratamiento del Plan Estratégico para la ciudad es otro punto favorable. El tema es relevante y siempre resulta provechoso ampliar el número de voces que puedan brindar sus puntos de vista. Se sabe que hay media docena de lugares que concitan la preferencia de vecinos, especialistas y funcionarios. Algunos de ellos fueron los elegidos por administraciones anteriores que intentaron sin éxito llevar a cabo el tan ansiado como postergado cambio.
Y si se habla de la terminal de ómnibus, bien podría hablarse también del aeropuerto santarroseño, cuya ubicación hoy resulta un obstáculo para el crecimiento de la ciudad hacia el norte. Es un tema que también, al igual que el anterior, ha merecido la atención de las autoridades municipales y provinciales. Se sabe de algunos anteproyectos que hablan de ubicarlo más lejos de la ciudad en algún punto cercano a una de las rutas nacionales que convergen en esta capital.
En este último caso el transporte aéreo de pasajeros debería compatibilizarse con las necesidades de expansión armónica de la ciudad hacia puntos cardinales que no incrementen los problemas ya existentes o que no provoquen desequilibrios en materia de distribución poblacional y extensión de servicios.