Un caudillo del cordobesismo

MUERTE DE JOSE MANUEL DE LA SOTA

El tres veces gobernador de Córdoba fue despedido por una multitud, en una capilla ardiente que se erigió en el Centro Cívico cordobés.
Irina Santesteban – Paradoja del destino, José Manuel de la Sota murió el sábado pasado en un accidente en la Autopista que fue uno de los emblemas de su gobierno, cerca de Alta Gracia. Su padre había fallecido 40 años atrás, también en un accidente de tránsito, muy cerca de ese lugar, y su muerte fue decisiva a la hora de impulsar la construcción de autovías, en busca de mayor seguridad vial.
Su trágica muerte vino a truncar muchos planes que el dirigente del PJ cordobés tenía preparados, en especial en la política, pero también en otros rubros. El año pasado había inaugurado una marca de ropa masculina -“El Hombre”- y hasta se dio el lujo de desfilar en la presentación en Río Cuarto, donde vivía.
Estaba preparando también su debut en la televisión, como conductor de un programa dominical sobre actualidad política, en Crónica TV, que se iba a lanzar en octubre.

En la derecha.
El “Gallego” comenzó sus pasos en la política, en la derecha peronista, y su debut como funcionario fue en una Secretaría en el gobierno municipal. Ese sector propició el “Navarrazo” de febrero de 1974, que contaba con la anuencia de Perón y derrocó a Obregón Cano y Atilio López. Vino luego la intervención del brigadier Lacabanne, y comenzó un período de persecuciones y asesinatos a manos del Comando Libertadores de América, versión cordobesa de la Triple A.
En 1976 fue preso político, pero no era bien visto por los detenidos justamente por su pertenencia a la derecha peronista. Su dificultoso ingreso al pabellón de los presos políticos es relatado por un compañero de celda, Carlos Ríos, quien luego estuvo muy enfrentado con su gestión.

Macri y Aseo.
De la Sota fue candidato a intendente de Córdoba en 1983, perdiendo con el electo Ramón Bautista Mestre. Esta periodista, en esos años estudiante en Córdoba, recuerda las marchas de los radicales cantando: “Ya lo veo, ya lo veo, ya lo veo a De la Sota trabajando para Aseo”. Era la empresa recolectora de basura en Córdoba, de Sideco-grupo Macri, que venía de 1981, y a la que Mestre le rescindió el contrato porque su facturación le insumía casi la mitad del presupuesto de la Municipalidad.
En el libro “Los dueños de la Argentina”, el periodista Luis Majul (Ed. 1992), menciona a De la Sota como uno de los políticos a los que Franco Macri “ayudaba” en sus campañas políticas.

Derrotas.
En 1987 volvió a perder las elecciones, esta vez como candidato a gobernador, frente a Eduardo Angeloz, que fue reelecto. Dos años después, como parte de la Renovación Peronista, fue candidato a vicepresidente de Antonio Cafiero, y fueron derrotados por Carlos Saúl Menem. En 1991 volvió a perder en Córdoba frente a Angeloz, que lograba su tercer mandato como gobernador, luego de reformar la Constitución Provincial.

Unión por Córdoba.
De la Sota fue perseverante y no se dejó aplastar por las derrotas de diversas campañas. Luego de ser embajador en Brasil, aterrizó nuevamente en Córdoba a fines de 1998, cuando Mestre adelantó seis meses las elecciones, luego de un gobierno caracterizado por los ajustes y la represión. DLS fue de los pioneros en introducir aspectos marketineros en sus campañas, de la mano del publicista brasileño Duda Mendonça, logrando romper con el hegemonismo radical de 16 años.
La alianza se llamó Unión por Córdoba y además del PJ, la integraban entre otros, la Democracia Cristiana y a Unión Demócrata de Centro (UDC) versión cordobesa de la UCeDé de los Alsogaray.
Su candidato a vicegobernador fue Germán Kammerath, a quien proyectó a la intendencia de Córdoba, de la que tuvo que salir apresuradamente en 2002, al borde del juicio político, por las acusaciones de corrupción. Kammerath fue condenado por su actuación en aquel período.
En su primer gobierno pretendió privatizar la Empresa de Energía (EPEC) y el Banco de Córdoba, y no pudo hacerlo por la fuerte resistencia de sus trabajadores.
Fue durísimo opositor al gobierno de Cristina Fernández, a pesar de haber logrado un acuerdo con ella en las elecciones de 2011, al “bajar” su lista de candidatos a diputados nacionales, permitiendo que se presentara sólo la lista kirchnerista.

Dolor popular.
Sin embargo, como buen peronista, y a diferencia de lo que actualmente está haciendo el gobierno neoliberal de Cambiemos del presidente Mauricio Macri, DLS implementó diversas políticas sociales, que le valieron el reconocimiento de amplios sectores. Los boletos gratuitos educativo, obrero y para adultos mayores, el Plan Primer Paso (en realidad precariedad laboral juvenil), etc., fueron algunas de esas propuestas. La construcción de escuelas y barrios-ciudad, para erradicar villas de emergencia, también fueron sus íconos. Algunos exageran y dicen que fueron 1.200 escuelas, lo que sí es cierto es que las primeras 200 fueron construidas por Electroingeniería, la empresa de quien hoy está preso en la causa de los “cuadernos”: Gerardo Ferreyra.
Sin embargo, a pesar de las grandes protestas que tuvo en sus tres gobiernos, por parte de sindicatos, organizaciones sociales, organismos de DD HH, denuncias por gatillo fácil policial, etc., el ex gobernador fue despedido por una multitud de funcionarios y dirigentes políticos de un amplio espectro, con excepción de los sectores más combativos.
También hubo expresiones sinceras de amplios sectores populares. Algunos referentes K de la provincia, otrora muy críticos suyos, se manifestaron muy dolidos por su muerte, y si antes lo consideraban un “aliado de los monopolios”, lo despidieron como “un estadista, y un artífice de la unidad”. Milagros que logra la muerte.