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Un cuadro inquietante

¿ES FANTASTICA ESTA FIESTA?

Las restricciones horarias no penetran en la dinámica social profunda que se expresa como una compulsión suicida, aquí pero también en otros lugares del mundo, de lo que tampoco parece haber plena conciencia en el país.

Por Horacio Verbitsky

Las restricciones horarias que el gobierno nacional propuso a los gobernadores de todo el país constituyen una tentativa regulatoria de emergencia ante el reaparecido riesgo de saturación de los servicios hospitalarios. Pero no penetran en la dinámica social profunda que se expresa como una compulsión suicida, aquí pero también en otros lugares del mundo, de lo que tampoco parece haber plena conciencia en el país. El decreto presidencial terminó describiendo en qué condiciones epidemiológicas y de alto riesgo sanitario se justifica que cada provincia y municipio prioricen limitar la circulación nocturna al gusto y placer de sus respectivas autoridades. Pero entretanto, el gobierno nacional pasó tres días anticipando medidas de dudosa viabilidad en el actual contexto político, social y económico, y analizando cómo eludir la expresión «toque de queda». No todo el mundo entendió bien qué significaba.
Este cuadro inquietante coincide con la imposición de los intereses de las patronales agropecuarias sobre las decisiones del poder político elegido por el voto popular, expresada en el lockout anunciado para mañana contra el cierre hasta marzo del registro de exportaciones de maíz. Desde el gobierno se dejó trascender que la medida fue anunciada para forzar una negociación, lo cual tampoco robustece la autoridad gubernativa. Sobre todo si la negociación no arriba a resultados satisfactorios. Al cierre de esta edición, desde el ministerio de Agricultura se aguardaba firmar un acuerdo de largo plazo con el Consejo Agroindustrial antes de la medianoche de hoy, lo cual requiere una ronda de consultas con decenas de entidades que integran el Consejo, que apunta a desplazar a la Mesa de Enlace como representante del sector. Los mayores propietarios representados en Confederaciones Rurales y la Sociedad Rural impulsaron la medida. La Federación Agraria adhirió con un argumento frívolo expuesto por su presidente Carlos Achetoni: «Lo hacemos para llamar la atención». Los cooperativistas de Coninagro declararon su oposición a cualquier regulación estatal pero decidieron no parar.
La retórica política y la polarización emocional desplazan a los hechos objetivos. En 2008, se discutía la apropiación de la renta agraria, cosa que no está ahora sobre la mesa. El simultáneo aumento de la producción, de los rindes por hectárea y del precio internacional de todos los cerales conforma un cuadro en el que sólo el encono ideológico obstaculiza un avenimiento. El precio del maíz ronda los 200 dólares la tonelada y el de la soja pasó de los 500. Las retenciones son hoy mucho más bajas que entonces, y el gobierno ha aplicado una política de segmentación según la cantidad de hectáreas de cada productor que debería desemblocarlos. Para eso pagó compensaciones a los sojeros de 1.200 pesos por tonelada. De los 38.000 beneficiarios de esa compensación, sólo tres renunciaron alegando que no era necesaria. Dos de ellos no tenían producción en el año. El tercero es Gabriel Delgado, el fallido interventor de Vicentin, quien ahora trabaja para un organismo internacional. Los productores de carne están ganando más que nunca, el 100% en dólares. El mejor representante de la intransigencia belicosa es el presidente de CRA, el ex diputado cambiemita entrerriano, Jorge Chemes. En 2009, durante una asamblea con la que la SRA y CRA intentaban revivir el clima tumultuario del año anterior, el productor de la ciudad santafesina de Avellaneda, Daniel Stechina, dijo: «Esto no lo vamos a cambiar negociando. En nuestra zona los productores están dispuestos a que esta porquería que está en el gobierno se vaya a patadas… Hay muchos métodos psicológicos y de acción que se pueden implementar para destituir y hacer desaparecer a toda esta gente, porque no es una institución el problema, el problema es la gente que está dentro del Gobierno». Chemes asintió y sumó su propia gota de veneno: «Como en la guerra, hay que ir matando a los de la primera fila. Hay que barrer a la mayoría, a la mugre, para después sí empezar a remar… Hay que cortarles la mano a los Kirchner porque vienen por más».
La forma en que esto se combina con las decisiones de algunas fuerzas políticas, que caracterizan los cuidados sanitarios como ataques a la libertad individual, lleva en sus consecuencias más extremas a episodios como los del miércoles en Estados Unidos, cuando una turba incitada por el presidente saliente Donald Trump tomó por asalto la sede legislativa de la principal potencia del mundo. La pregunta sin respuesta es si el país estará dispuesto a y en condiciones de dejar este rumbo de colisión antes de que sea tarde.

De farra.

El gobierno nacional, los de las provincias y municipios emiten mensajes con recomendaciones sobre las medidas necesarias para obstaculizar la circulación comunitaria del virus. Van desde las normas generales hasta las específicas para determinadas circunstancias y sectores de la población, y se expresa con distintas técnicas publicitarias.
También son diversas las estrategias de intervención. En San Isidro, el intendente Gustavo Posse monitorea en las redes antisociales las citas para las fiestas clandestinas. Poco antes de la hora llega la policía y secuestra las bebidas y los equipos de audio, que son devueltos al día siguiente, sin mayor conflicto. En el balneario de Claromecó, en el partido de Tres Arroyos, la policía acude cerca del amanecer, cuando los vecinos se quejan por el bullicio. Hace pocos días fueron recibidos a golpes y pedradas por jóvenes que ya habían dado cuenta de toda la bebida. Dos patrulleros resultaron destruidos y un policía herido. A esto debe sumarse la detención de dos chicos que golpearon a los uniformados.
Pero nadie parece prestar atención al contenido de los avisos comerciales con los que se bombardea al público masivo. Por ejemplo, durante los partidos de River y Boca por la copa Comegol Libertadores se repitió con insistencia un spot de una marca de cerveza de la transnacional chilena CCU, basado en una canción pegadiza de Rafaella Carrá, Qué fantástica esta fiesta.
La publicidad local reemplazó fiesta por fresca y modificó la coreografía original. Un grupo de chicos y chicas sub 30 cantan, saltan y bailan en estrecho contacto. Sólo uno luce un barbijo, que por supuesto se quita para apurar un trago.
¿Hace falta una investigación sociológica para saber que ese contenido tiene mayor penetración que las conferencias de prensa de gobernantes y ministros? El mensaje de despreocupación y festejo es muy bien recibido por los jóvenes, que no terminan de sentir el problema como propio. Y su solidaridad intergeneracional se ha debilitado en los diez meses transcurridos desde el primer encierro. En diciembre, la premier alemana Angela Merkel anunció la suspensión de las actividades tradicionales de la fecha y en un tramo conmovedor de su mensaje dijo que no debía permitirse que por falta de cuidados la Navidad de 2020 fuera la última con los abuelos.

Sin aliento.

Estados Unidos es la primera potencia mundial y Los Angeles su segunda ciudad más importante después de Nueva York. Esta semana, Los Angeles agotó su provisión de oxígeno, por lo que se dispuso que las ambulancias sólo lo utilicen para los pacientes más graves, con baja saturación. Pero al mismo tiempo, se ordenó que los pacientes con escasas posibilidades de supervivencia no fueran llevados a los hospitales, para evitar que colapsen. Los tubos se acaban y las cañerías de provisión central de oxígeno se congelan por el uso continuado. Varios hospitales se negaron a recibir ambulancias con pacientes, por falta de oxígeno para asistirlos. La dirección de servicios médicos de emergencia ordenó instalar carpas en torno de los hospitales para la recepción transitoria de esos vehículos semimortuorios. En el centro médico St. Mary, en Apple Valley, los pacientes ocupan hasta la playa de estacionamiento. En el sur de California además de camas faltan respiradores y sitios en la morgue.
La metáfora de los especialistas es que no se trata de una ola sino de un tsunami. El gobernador de California Gavin Newsom pidió auxilio al cuerpo de ingenieros del Ejército, para mejorar la infraestructura de provisión de oxígeno en siete hospitales antiguos. Y equipos estatales de emergencia fueron dispuestos para recargar tubos de oxígeno en 42 unidades de apoyo médico. El epidemiólogo de la Universidad de California Robert Kim-Farley dice que esos efectos se acumulan. «Las camas de terapia intensiva se llenan. Se cancelan cirugías, se produce escasez crónica de personal de salud. La capacidad de atención se degrada».
Con los resultados de las fiestas de Navidad y Año Nuevo aún por verse, el ritmo de vacunación es muy lento. Los resultados pueden ser catastróficos. Muchas personas presentan síntomas entre cinco y siete días después de la infección y son más contagiosos en las 40 horas previas a la instalación de los síntomas. Eso significa que alguien que fue expuesto al virus en Navidad, puede haber estado en el pico de contagiosidad durante la fiesta de Año Nuevo o en el viaje de regreso a casa.
Arizona tiene la mayor tasa de hospitalizados con el virus de Estados Unidos y los directivos de hospitales acusan al gobierno estatal por haber ignorado hace un mes y medio sus ruegos de que reimpusiera medidas más duras para cortar la circulación. Vaticinaban una catástrofe equivalente a «enfrentar un gran incendio de bosques sin ordenar la evacuación». En cambio, el gobierno estatal relajó las restricciones para comidas al aire libre y permitió reuniones de hasta 50 personas, el doble de lo que planteaban los médicos, y se rehusó a obligar al uso de barbijos y prohibir comidas bajo techo. Sólo apeló a la responsabilidad personal, en un estado que recibe muchos visitantes del norte invernal en busca de calor.
Expertos en salud pública dicen que el desafío que enfrenta el país es similar al de la primavera pasada: ganar tiempo para achatar la curva y permitir a los hospitales que expandan su capacidad y cuiden a su personal hasta que avance la vacunación. El gobierno había previsto vacunar a 20 millones de personas antes de fin de año, pero en la primera semana de 2021 no había pasado de cuatro millones y medio.

A ambos lados del canal.

En el Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson anunció que Inglaterra se sumó esta semana a la cuarentena estricta que ya habían dictado Gales, Irlanda del Norte y Escocia, porque las nuevas infecciones pasaron de 50.000 casos diarios durante una semana. Igual que en marzo y abril, vuelven a cerrarse las escuelas y ni siquiera se tomarán los exámenes. Sólo se permitirá salir de la casa para realizar las compras esenciales, buscar asistencia médica y huir de violencia doméstica, dijo. La nueva cuarentena se extenderá hasta mediados de febrero. El Ministerio de Salud indicó que vuelve a regir el mayor nivel de alerta, por temor a que el sistema de salud sea desbordado en las próximas tres semanas. También allí la principal esperanza es la vacunación, que Inglaterra empezó antes que nadie, hace un mes. Pero hasta ahora sólo ha sido inmunizado un millón de personas, con las vacunas de Pfizer/BionTech y de Oxford/AstraZeneca. Johnson se deshizo en elogios a «los milagros de la ciencia» (sic), pero agregó que por ahora solo resta quedarse en casa. El cierre fue exigido, entre otros, por seis sindicatos docentes, que cuestionaron «la caótica reapertura de escuelas, con una tasa de infección tan alta». También el líder de la oposición laborista, Keir Starmer, le rogó a Johnson la adoptación de medidas más duras lo antes posible porque «el sistema escalonado no está funcionando».
El cierre de las fronteras incluyó restricciones para el tren submarino de alta velocidad que une Londres con París en menos de tres horas. En Francia hasta esta semana sólo se habían vacunado 500 personas, en parte por la sobreabundancia de trámites burocráticos que deben cumplir los médicos, que son los únicos autorizados a aplicar el jeringazo, y en parte por la proliferación de teorías conspirativas.
Menos del 40% de la población piensa vacunarse, y este bajo porcentaje incluye a pocos jóvenes, que no temen al contagio. El sociólogo de la Sorbona Florian Cafiero, que trabaja en el Centro Nacional de Investigación Científica es coautor de tres trabajos sobre la desconfianza ante las vacunas, realizados en 2011, 2019 y 2020. En el de 2019, sobre las tensiones entre el conocimiento científico y los principios democráticos, Cafiero y los cuatro coautores sostienen que si bien Francia logró impedir que se legitimaran los argumentos críticos contra las vacunas, esto ocurrió a expensas de una verdadera reflexión sobre la aceptabilidad de la vacunación obligatoria y no acalló las movilizaciones críticas en contra.
Para agilizar los trámites, los farmacéuticos están solicitando ser convocados para aplicar la vacuna en sus locales, aunque no tengan título médico.
En Suiza, más de 700 profesionales de la salud pidieron que se suspenda la aplicación de la vacuna de Pfizer/BioNTech, por el riesgo de su «ARN mensajero», cuyos «efectos secundarios a medio y largo plazo» son para ellos actualmente imprevisibles. Recomiendan aguardar la inoculación de otras vacunas que llegarán al mercado, concebidas con técnicas tradicionales o menos inciertas. Al mismo tiempo trascendió que los laboratorios estadounidense y alemán exigirían que los gobiernos que compran su vacuna, asuman la responsabilidad por posibles consecuencias negativas. El mismo tipo de dudas se extendería a la vacuna de Moderna-Lonza, que comenzaría a aplicarse en Suiza el mes próximo, y cuya técnica también es la del «ARN mensajero». Se prevé que más de 6 millones de personas serían vacunadas en Suiza con ambas fórmulas. Además se adquirieron más de 5 millones de unidades de Astra-Zeneca, también de dos dosis por persona, pero con un adenovirus de chimpancé modificado. Con 5.000 nuevos contagios y un centenar de muertos por día, sobre una población de apenas 8,5 millones, Suiza se considera en una situación de emergencia y ha extendido hasta febrero las severas restricciones a todo tipo de espectáculos y gastronomía.

Y por casa.

Esta extensa reseña procura contextualizar la situación argentina y las medidas adoptadas por sus autoridades. El sitio Worldometer, que proporciona estimaciones y estadísticas en tiempo real, actualiza cada día a la medianoche del meridiano de Greenwich los datos para cada país del mundo sobre población, gobierno, economía, sociedad, medios de comunicación, medio ambiente, alimentos, agua, energía y salud. Su principal limitación es que se alimenta con datos tomados de la web y en general de agencias oficiales de cada país, pero tampoco existe un panorama global más completo y confiable. Es posible ordenar la lista de países según distintas variables, cliqueando en cada una de ellas.
Ese sitio no contiene un dogma en el que sea obligatorio creer, pero tiene la ventaja de la neutralidad respecto de nuestro país. No lo editan ni el kirchnerismo ni la alianza Cambiemos sino un equipo internacional de desarrolladores, investigadores y voluntarios. Pertenece a la compañía de datos Dadax, registrada en la guarida fiscal de Delaware y forma parte del Real Time Statistics Project.
La conclusión es que la Argentina no es ni el mejor ni el peor alumno de la clase. Si se toma el número total de casos, que es la primera columna que presenta, ocupa el 12° puesto, con 1.690.000 casos, y la misma posición le corresponde por sus 44.122 muertos. Pero en el total de muertes por millón de habitantes, recién asoma en el 22° puesto; en cuanto a casos por millón de habitantes, desciende al puesto 33. Cada cual puede hacer la prueba.
Ante el inquietante incremento de casos en pleno verano, el Poder Ejecutivo decretó razonables restricciones a la circulación de las personas que, en realidad, son el medio para limitar la circulación del virus. Pero de inmediato, Juntos por el Cambio fulminó la decisión, que aún no se había firmado, en términos virulentos, con perdón de la palabra. Su conducción nacional acusó al gobierno nacional de «restringir las libertades individuales» y atribuyó «el toque de queda que se pretende» al «fracaso de la política sanitaria y al intento oficial por montarse sobre acontecimientos populares que pretendieron convertir en eventos oficialistas». El fracaso y la negligencia en el manejo de la pandemia se descarga como «chivo expiatorio» sobre «los jóvenes, generando un nuevo enemigo imaginario». Lo que llaman «la cuarentena eterna», lejos de solucionar el tema sanitario «se demostró ineficiente, autoritaria y con una inédita violación a los derechos humanos, con episodios oscuros y aún no dilucidados». También reprochó que no se haya cumplido la meta oficial de 10 millones de personas vacunadas para esta época, lo cual no coincide con la realidad: lo que Alberto dijo fue 5 millones en enero (que recién comienza) y 5 en febrero. Los cambiemitas también reclamaron que se tratara en el Congreso el «toque de queda» que el gobierno no decretó; cuidar las fuentes de trabajo, levantar las medidas «restrictivas de la actividad agrícola, para tener divisas que ayuden a la recuperación económica», frenar todo intento de «avanzar contra la Constitución, como se pretende hacer controlando a la prensa y atacando a las instituciones de la Justicia» (sic). JxC concluye que «no permitirá un avance sobre las libertades, a partir de un inconcebible momento autoritario y arbitrario» y anuncia nuevas tentativas de judicialización. Dos de las unidades subnacionales gobernadas por el cambiemismo y una por el neoliberalismo que no osa decir su nombre de Juan Schiaretti & Familia anunciaron que no seguirán las recomendaciones del gobierno nacional. Un decreto con recomendaciones es bastante original.

Mujeres, dijo el penado alto.

Hace apenas 10 días, el Senado convirtió en ley el proyecto de abolición de la clandestinidad del aborto. La mayor cosecha de votos en ambas cámaras provino del oficialismo, en apoyo de un proyecto del Poder Ejecutivo (67,5 % del bloque del Senado a favor) pero sin una minoría consistente de la oposición (44 % de todo su bloque en el Senado) no se hubiera logrado la sanción. La sororidad transversal o la transversalidad sorora al que se refirió hace una semana implica una feminización de la política que tiende a superar la polarización ciega y conectarse con los deseos y necesidades sociales por encima de la odiosidad reinante. Por cierto que esto no se refiere a la política tradicional, que algunas mujeres como Elisa Carrió y Patricia Bullrich devalúan con un estilo tan varonil como el de Micky Vainilla o José Alperovich, sino al nuevo sujeto verde que desde hace cinco años está transformando el sistema político en forma tan irreversible como lo hicieron el peronismo en 1945 y el movimiento de derechos humanos en 1977, con una política de cuidado que se insinúa como posible paradigma programático en una amplia agenda de temas y con capacidad para plantarse con autoridad ante el conjunto social.
Que se concrete es, en cierta medida, una expresión de deseos, acicateada en parte por las imágenes del derrumbe del imperio [norte] americano que, según la publicación progresista Common Dreams, ha ingresado en una espantosa era Weimar (por el frágil gobierno democrático instalado en esa ciudad alemana al concluir la Primera Guerra Mundial y que colapsó en 1933 con el acceso electoral de Hitler y el partido nazi al gobierno). Fueron tal vez los 15 años más creativos de la historia alemana, en el teatro, el cine, la plástica, pero su conclusión estremeció al mundo y aún lo intimida. Si algo no puede decirse es que la toma del Congreso haya constituido una sorpresa. «La insurrección era predecible», afirmó la publicación Jacobin, que reseña los anuncios que formuló durante su larga incubación.
Tan predecible que ya había ocurrido el 1° de mayo del año pasado en la Legislatura de Michigan, invadida por una turba de centenares de hombres, muchos con armas largas, identificados como «Patriotas», que denunciaban como un ataque a la libertad la prolongación de la cuarentena iniciada el mes anterior por la gobernadora demócrata Gretchen Whitmer.
La policía se limitó a tomarles la temperatura. Días después el FBI develó un complot para secuestrar a Whitmer y detuvo a seis de los conspiradores.
Hasta los Simpson lo previeron, y no en un solo episodio.Hace poco vaticinaron la guerra civil para el día de la prevista transmisión del mando.
Entre las cosas perturbadoras que ocurrieron en esas horas vertiginosas está la decisión de Mark Zuckerberg de bajar la cuenta de Donald Trump de la plataforma Twitter, por haber incitado a la ocupación del Capitolio a sus partidarios, a quienes una vez adentro pidió que se retiraran y les dijo que eran muy especiales, lo cual es indiscutible. Tanto como él, que al día siguiente repudió lo sucedido y se comprometió contribuir a una transición pacífica, mientras seguía denunciando un fraude imaginario.
Han pasado los días en que se llamaba al presidente de los Estados Unidos el hombre más poderoso del mundo. Hace mucho se sabe que no es así, pero Zuckerberg lo ha hecho brutalmente explícito. La Comisión Interamericana condenó el asalto al Capitolio pero nada dijo sobre la autoridad que Twitter se arrogó para silenciar a Trump.
Las teorías conspirativas no se apaciguan, sino todo lo contrario. La filmación en la que se ve a un grupo de policías abriendo las vallas para abrir paso a quienes ocuparían el Congreso ha dado lugar a tres interpretaciones excluyentes: Prueba la complicidad del gobierno con la vandalización del Capítolio; Eran muy pocos y no podían hacer nada contra una multitud; y los que ingresaron eran izquierdistas disfrazados.
La confraternización policial con los ocupantes tuvo otras manifestaciones, como las selfies que se dejaron sacar junto a ellos, sin el menor esfuerzo por contenerlos, todo lo cual dará lugar ahora a interminables investigaciones. Lo que nadie duda, y sobre todo los afroamericanos, es que la actitud fue muy distinta cada vez que intentó acercarse al edificio legislativo una movilización de Black Lives Matter.
También gravísimo fue que la diputada demócrata Nancy Pelosi, se comunicara con el máximo jefe militar, general Mark Milley, «para evitar que un presidente inestable inicie hostilidades militares o acceda a los códigos de lanzamiento y ordene un ataque nuclear». Pelosi tiene al menos un par de justificativos, uno formal, por la autoridad como presidenta de la Cámara de Representantes de la que está investida, y otro de fondo: el ostensible desequilibrio de Trump podría poner en riesgo la supervivencia del género humano.
Un profesor de una universidad norteamericana le envió a un colega argentino el que considera el mejor comentario en una línea sobre lo sucedido: «Due to travel restrictions, this year the United States had to organize the coup at home.» O, dicho en castellano: «Debido a las restricciones para viajar, este año Estados Unidos tuvo que organizar el golpe en casa».
La transversalidad que las mujeres argentinas lograron organizar hace un mes y la barbarie descontrolada en Estados Unidos esta semana, son caminos alternativos. Que cada cual piense cuál de estos senderos que se bifurcan prefiere seguir. Y que medite sobre sus consecuencias.