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Un debate picante

Una interesante polémica, y a la vez una fuerte pulseada política, fue lo que se pudo ver días atrás en la Cámara de Diputados cuando se trataron las designaciones de las autoridades del Banco de La Pampa. Lo más llamativo de esa jornada fueron los desencuentros en el bloque del radicalismo a la hora de votar, con dos diputadas que plantearon sus disidencias y levantaron sus manos en favor de los nombres propuestos por el Poder Ejecutivo, algo que no hicieron los otros cinco legisladores ucerreístas al rechazar las designaciones, entre las cuales figuraba la de un correligionario. Fue evidente que la interna partidaria metió la cola en la bancada radical y, si bien no hubo declaraciones expresas vinculadas al tema y se canalizó el desacuerdo a través de las críticas al funcionamiento del banco oficial, flotó en el aire esa convicción en propios y extraños.
El presidente del bloque de la UCR fue el que tomó la palabra para disparar munición gruesa sobre el desempeño del banco. Dijo que no había «cuestionamientos de tipo personal», en lo que pareció una sobreactuación o una definición pour la galerie. Luego lanzó una serie de estocadas al hablar de la ausencia, en los últimos cuatro años, de políticas anticíclicas; afirmó que el banco «la juntó en pala», que se sumó a «la timba financiera», que la entidad «contribuyó con la recesión» y que por tal motivo «perdieron los asalariados y el sector agropecuario».
La respuesta llegó de inmediato desde el oficialismo, con varios diputados señalándole al radical las consecuencias económicas del modelo que implantó en el país el gobierno de Cambiemos, del cual formó parte la UCR. «Cada uno tiene que hacerse cargo de lo que le corresponde», refutó una de las espadas del Frejupa, una forma de decirle que debía levantar la mira y no apuntar hacia un banco provincial por las consecuencias de la crisis en la economía pampeana sino a las políticas nacionales que favorecieron en exceso la actividad especulativa en desmedro de la productiva.
Pero el intercambio de opiniones no se agotó en el recinto de la Legislatura pues, a las pocas horas, fue uno de los directores del BLP el que terció en el debate. Y si bien lo hizo en su calidad de funcionario del banco, su respuesta tuvo el tono de un productor agropecuario que se dirige a un par. No debe olvidarse que el presidente de la bancada radical también lo es y que había señalado expresamente al sector agropecuario como uno de los perjudicados por las políticas del banco oficial. En ese sentido no parecieron gratuitas algunas de las observaciones del funcionario del BLP, como por ejemplo cuando señaló que la entidad otorgó créditos al sector agropecuario a tasas fijas del 14 por ciento para la compra de camiones y maquinarias, o del 17 por ciento para retención de terneras. En ambos casos, enfatizó, «se vieron muy beneficiados» ya que están devolviendo «cómodamente» las cuotas luego de un proceso inflacionario brutal. Tampoco se privó de mencionar el apoyo que hoy está prestando el BLP con créditos a tasa cero para pagar salarios de la actividad privada, algo impensable en el cuatrienio que tuvo a la alianza Cambiemos en el gobierno.