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Un satélite que nos hace sentir mejor

PUNTO DE VISTA

FANNY DIANELA SANTIAGO (*)
El domingo 7 de octubre de 2018 nuestro país vivó una noche que será otro hito más en los vaivenes de nuestra historia de desarrollo científico tecnológico: se lanzó el satélite SAOCOM 1A, después de 20 años de trabajo. Como verán, la ciencia es un proceso de muchos años y no involucra una sola gestión de gobierno, involucra muchas gestiones y de muchos colores que lamentablemente todavía no se han puesto de acuerdo si la ciencia es o no estratégica para nuestro país. Quizá, si éste conflicto de intereses ya estuviera resuelto, el tiempo de desarrollo hubiera sido menor y, por supuesto su inversión también.
La ciencia y la tecnología son campos de enorme cooperación nacional e internacional para poder lograr éste resultado, contribuyendo a crear lazos de confianza entre los diferentes países que actúan y entre los diferentes organismos nacionales. También es política, es ideología, es creer que invertir tiempo y dinero en esto trae desarrollo para nuestra sociedad, trae nuevos conocimientos, trae ingresos y nos permite realizar exportaciones de altísimo valor agregado.
Hechos históricos como éste, despiertan vocaciones científicas, despiertan amor por nuestro país, nos hacen querer estar mejor.
Por suerte y para tranquilidad de todos, no son heladeras que se lanzan al espacio como dijo en su momento uno de los precandidatos a presidente oriundo de la localidad de Tigre. Entre algunas cositas que hará ésta nueva «heladera en el espacio» será: medir la humedad del suelo, detectar derrames de hidrocarburos, seguir la cobertura de agua en casos de inundaciones, dar información sobre usos de agroquímicos y fertilizantes para hacer más eficiente su uso, calcular rindes de los cultivos, predecir erupciones volcánicas, mejorar la gestión en desastres hidrológicos. Importante para un país que depende de la agricultura,¿no?
Con todo lo que puede hacer éste satélite, me pregunto si ¿es caro o es barato?Claro, si pensamos en 20 años y 300 millones de dólares y sí, es caro. Pero… y si resulta que las empresas distribuidoras de gas querían cobrarnos a todos los usuarios la pérdida de sus ganancias y esto superaría la cifra de 10.000 millones de pesos, o sea, a un cambio de 1 dólar a 38 pesos, serían másde 263 millones de dólares ¡sólo para pagar las consecuencias de una corrida bancaria! El Estado se hará cargo de ello, o sea, todos nosotros. Sin olvidar que la inversión en el satélite se recuperará y generará ganancias al venderles sus servicios a empresas privadas del Agro y a otros países que lo necesiten.
Me parece que no estamos buscando el desarrollo del país, estamos buscando otras cosas. A todo esto, recordemos que se tiene que terminar el SAOCOM 1B que debe ser lanzado este año y el cohete Tronador II, que más que cohete con capacidad de enviar satélites parece tortuga por lo lento de su desarrollo. ¿Podrá terminarse con todos los recortes en ciencia que se están haciendo? Si hay que hacer «chanchito colectivo» para pagarle a alguien, la verdad que prefiero que ésta gran campaña de financiamiento colectivo sea para otro satélite, para terminar el Tronador II y no para un empresa privada que no se hace cargo del riesgo de su inversión.
Curiosamente o no, el lanzamiento se hizo con un Ministerio de Ciencia y Tecnología devenido en Secretaría, con recortes por doquier en el campo de la ciencia y tecnología, con cancelación de proyectos de investigación, sin funcionarios nacionales de alto rango presenciando el lanzamiento, con escasa cobertura de los grandes medios. Por ejemplo, el Grupo Clarín suele participar y hacer coberturas especiales de cuánto eclipse hay en el mundo, se ve que para el lanzamiento del SAOCOM 1A no tenía presupuesto para volver a viajar a Estados Unidos, y a cambio ofreció en la pantalla algo de cobertura de las elecciones de Brasil (muy importante para la región obviamente) y después un lindo show de Lali Espósito.
Siendo que el satélite fue lanzado en el marco del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, tengo entendido que no fue difundido en las escuelas, mi reflexión final es ¿Cómo podemos defender la ciencia y la tecnología argentina si en los manuales todavía aparecen cosas de la NASA o la Agencia Aeroespacial Rusa? ¿Cómo podemos defender y sentirnos orgullosos de aquello que no conocemos? ¿Cómo podemos despertar vocaciones científicas en niños, niñas y jóvenes sino le mostramos el desarrollo que hay en nuestro país? ¿Cómo puede ser que cuando llega el mundial de fútbol las autoridades, la comunidad educativa se ponen a debatir si se pueden televisar o no todos los partidos del mundial o los que juega Argentina solamente y no se ponen a debatir cómo mostrar, cuándo y dónde éste tipo de eventos tan importantes para nuestro país?
Tengo la suerte de conocer, de sentirme profundamente orgullosa y de emocionarme hasta las lágrimas con el lanzamiento de éste satélite. Ojalá sucedan muchos más momentos como éstos en nuestra historia.
Felicitaciones a todos aquellos que tomaron las decisiones de llevar a cabo éste proyecto, al INVAP, a la CONAE, a la CNEA y las más de 100 empresas que estuvieron en la construcción de éste satélite. Esto para mí es orgullo nacional.

(*) Licenciada en Relaciones Internacionales; co fundadora de Astro Divulgadores.