Una apuesta que marca diferencias

La inauguración de una planta láctea en General Pico significa un soplo de aire fresco en un ambiente general deprimente para la actividad industrial. Nuestra provincia, al igual que todo el país, viene golpeada por una política nacional que decidió desproteger a la industria y dejarla a merced de un mercado global que ha inundado el mundo a partir de una gran sobreoferta de producción. Casi todos los países están levantando fuertes murallas aduaneras para proteger a sus empresas locales y el empleo. Hasta Estados Unidos y la Unión Europea, desdeñando el dogma del libre mercado que siempre defendieron, han implementado esas prácticas proteccionistas. En cambio, y desoyendo el sentido común, la Argentina ha abierto como nunca sus fronteras comerciales levantando todas las regulaciones protectivas con un resultado catastrófico. Miles de industrias vienen cerrando sus puertas y los niveles de desocupación ya han superado los dos dígitos, casi el doble de lo que este gobierno recibió de la “pesada herencia” kirchnerista. El reciente cierre definitivo de la planta de Alpargatas en el Parque Industrial de Santa Rosa es un testimonio crudo de este escenario sombrío.
Por tales razones es para destacar la habilitación de la nueva planta que cumplirá tres funciones: producirá leche a bajo precio para beneficiar a los sectores más vulnerables y actuará como valor de referencia en la comercialización de un producto básico para la canasta alimentaria familiar; será un lugar de trabajo para capacitar mano de obra especializada en materia de producción láctea y buscará operar como un estímulo para la cuenca lechera pampeana en momentos en que la actividad está atravesando fuertes dificultades.
Con esta iniciativa el gobierno provincial parece enfatizar las diferencias con su par nacional. En el mismo sentido actúan las dos plantas industriales que están en ejecución en Santa Rosa y 25 de Mayo y que fabricarán implementos destinados a la industria petrolera. Según estima el gobierno en un plazo de poco más de un año ambas estarán en funcionamiento.
Una información que brindó este diario en los últimos días viene a completar un panorama que, en un marco nacional de pesimismo económico, aporta una mirada distinta. La producción petrolera pampeana logró superar por primera vez el 15 por ciento en el total de los recursos generados en la provincia lo cual constituye un paso no menor en la búsqueda de la diversificación económica.
Es cierto que se trata de escalones todavía modestos en el largo trayecto que debe recorrer nuestra provincia para escapar de su tradicional matriz estatal-pastoril. Pero, como compensación, debe reconocerse que estos avances se están dando en un clima general de severísimos ajustes económicos producto de las recetas neoliberales que el gobierno nacional ha reintroducido en el país con resultados calamitosos.
La política industrial demanda exigencias no menores, una de ellas -fundamental- es la continuidad en el tiempo de los procesos de inversión. En el escenario que presenta el país -sometido otra vez al catecismo del Fondo Monetario Internacional- esta apuesta es un desafío que los pampeanos miran con gran expectativa.