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Una buena semana de decisiones soberanas

PENSAMIENTOS AISLADOS

Y un día llegaron los colectivos municipales. Y en la misma semana el gobierno provincial anunció una licitación de un área petrolera que tendrá como condición que la empresa concesionaria entregue «llave en mano» una planta de energía con recursos renovables. Y a nivel nacional, las vacunas llegan y también se comienzan a fabricar en el país.
No hace falta más que sentido común para pensar en los beneficios de estas decisiones.
En el caso de los colectivos, ahora las unidades son municipales, el dinero que paga el usuario por el boleto queda en Santa Rosa, se puede reinvertir en mejorar el servicio, se le da trabajo a vecinos de la ciudad, se privilegia el interés de nuestra sociedad, se capitaliza una empresa comunal y hasta se puede pensar en una expansión. La lógica indica que en poco tiempo la línea Santa Rosa-Toay, tarde o temprano, debería estar a cargo también del Ente Municipal de Transporte Urbano.
Y nada mejor que pensar que esas nuevas unidades puedan llenar en un futuro cercano sus tanques con los combustibles de Pampetrol, otra empresa estatal.

Energía pampeana.

Lo mismo pasa con la energía. La Pampa tiene a las cooperativas en la distribución y durante esta semana el gobierno provincial anunció una licitación para explotación petrolera que obliga a la adjudicataria a instalar una planta de generación renovable que quedará en manos de Pampetrol. El anuncio contó con un amplio respaldo, incluyendo en las últimas horas al gremio lucifuercista, que no ahorró elogios a la hora de considerar que «La Pampa no es un Estado bobo», valorando de este modo una decisión estratégica que ofrece la posibilidad de abastecimiento al sistema nacional con un millonario ahorro, bajando costos de producción, achicando la dependencia hacia las grandes potencias y generando nuevos puestos de trabajo.
No deja de representar un gran orgullo, como el de cualquiera que puede mostrar lo que se consigue en un camino hacia la independencia. Se trata de una decisión que además de generar ese orgullo en la provincia provoca sana envidia en el resto del país.
Salud, educación, transporte, energía, producción local, no es poca cosa para mostrar ante los visitantes. A los únicos que parece molestar este cúmulo de acertadas decisiones soberanas es a algunos nativos opositores, que cada vez se quedan con menos argumentos y solo les resta acompañar y apoyar cada uno de los proyectos oficialistas.

Vacunas de acá y de allá.

Y como si fuera poco, a pocas semanas del Día de la Independencia, Argentina anuncia que fabricará los dos componentes de la vacuna Sputnik, la preferida de la población, según los especialistas, que no dejan de remarcar la elección de la dosis rusa una y otra vez.
Aquí y allá aparecen, como se mencionaba antes, los que ponen palos en las ruedas, por ejemplo, en el tema de los colectivos, un tema en el que nunca mejor podría caer la simbología. Pero estos opositores siempre tienen que terminar por admitir que sus críticas de corto vuelo quedan dando vueltas en el aire, duran lo que un suspiro, desmentidas por la realidad.
Lo mismo que pasa en nuestro pago chico se replica a nivel nacional. Critican y cuestionan, con declaraciones amplificadas por medios afines, para quedar fuera de órbita en apenas 24 horas, aunque ya se sabe que esas versiones rebatidas rápidamente no cuentan con la misma repercusión mediática.
Por ejemplo, empezaron hablando de una vacuna que supuestamente era «veneno» y terminaron en estos días planteando la preocupación de quienes esperan ahora con ansias la segunda dosis… de lo mismo que ellos llamaban «veneno». Increíble pero real. Y lo peor es que la respuesta oficial es que no hay problemas en esa espera, que hasta se puede combinar con otra vacuna, que ya parte un vuelo a Rusia para buscar más dosis de ese segundo componente y que además esa misma aplicación se comenzará a fabricar en nuestro país. A falta de una respuesta, tuvieron cuatro.
En lenguaje deportivo eso se llamaría «perder por goleada», aunque no lo admitirán jamás, porque en sus medios aplican algo parecido a la que se ve con el VAR del fútbol, hacen la revisión de las jugadas y «anulan» todos esos goles.
Pero en el fondo, unos y otros saben que ese campeonato se gana con decisiones soberanas, como las que se tomaron durante esta última semana, todas apuntando a mejorar la calidad de vida de nuestra gente. Queda mucho por hacer, pero hechos como el de los colectivos municipales marcaron que vamos por buen camino.

DANIEL ESPOSITO